El correísmo en fuga

La verdad siempre tiene muchos matices. La verdad política presenta tantos que genera dudas sobre su existencia. El principal legado que dejan los primeros 19 meses de gobierno de Lenín Moreno será sin duda el desmontaje del correísmo. Un entramado construido minuciosamente en “la década ganada” para instaurar un régimen que quería pasar a la historia por sus logros políticos, económicos y sociales pero lo hará como ejemplo de saqueo a las arcas públicas.

Si atendemos a los continuos mensajes enviados por el mentor de la revolución bolivariana Rafael Correa desde su refugio en Bélgica, no se ha demostrado que se llevara ni un centavo de esos 70.000 millones de dólares en que algunos cifran lo robado. Y, regresando a los matices, puede que tenga su parte de verdad porque los esfuerzos de las investigaciones realizadas todavía siguen sin dar frutos. Ya se han demostrado bastantes casos, recuperar los montos del latrocinio sigue como asignatura pendiente. ¿Será que no hay crimen hasta que no se encuentre el cadáver? Demos un margen de confianza a la justicia que, ya se sabe, es lenta.

La verdad de Correa se resquebraja por el factor fuga. La vergonzosa salida del país de elementos como Fernando Alvarado, Walter Solís, Carlos Pólit o Ramiro González, cual vulgares rateros, añade un elemento de claridad sobre la actuación de algunos altos cargos. Por si alguien tenía dudas. El mismo caso del expresidente puede servir de ejemplo. Refugiado en Bélgica, asediado cada vez por más asuntos judiciales solo se atreve a dar la cara en un bombardeo diario de mensajes por las redes sociales para alimentar el morbo y el ánimo de sus seguidores, que todavía los tiene.

Aunque el correísmo, en fuga, es poco ejemplar. Tan poco que ha tenido que engancharse a las elecciones seccionales cobijado en un partido al que su director fundador, Iván Espinel, tuvo que renunciar hace poco. También está en la cárcel por sospechas de un enriquecimiento ilícito. Una decisión que sigue sumando dudas. Y que aporta matices esclarecedores. (Jorge Sánchez – Diario Expreso)

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