El miedo ronda en San Francisco después de quemar a un hombre vivo

Miedo se respira en una comunidad, donde hace seis días lincharon a un hombre.

Redacción AMBATO

“Alma bendita, gritó pidiendo que le salven”, dice Pedro* al recordar aquel fatídico día en el que un tumulto de gente enfurecida retuvo a un hombre y le prendió fuego.


Este hecho se dio en la comunidad de San Francisco, ubicada al noroccidente de Ambato; desde este lugar por su altura se puede contemplar toda la ciudad, mientras la brisa del viento corre y mueve ligeramente los cultivos que enverdecen el paisaje.


Los caminos de acceso son sinuosos y con cuestas pronunciadas que no dejan ver más que el pavimento mientras se está ascendiendo, a los costados en cambio se ve a unas cuantas personas que levantan ligeramente la cabeza al mirar un carro extraño, para después de unos segundos seguir con sus cultivos o alimentando a sus animales.

Mejor no hablar


El ambiente que se vivió aquel día del ajusticiamiento se contrapone con el que se siente días después del hecho, pues por la misma calle por la que corrían decenas de personas afirmando que atraparon a un ladrón, ahora escasamente pasa algún vehículo o lugareño a pie.


La gente mira desde lejos, prefiere no hablar, hay otros que observan desde las ventanas y al regresar a ver se esconden, mientras que quienes pasan por ahí indican que no saben nada, o que justo ese día no estuvieron en casa.
Ventajosamente Pedro rompe ese incómodo silencio y accede al diálogo. Con lágrimas en sus ojos narra todo lo que vio aquel día, que según dijo, no olvidará jamás. “Ellos son familia y esto fue por pelea”, dice. 


Dos víctimas


Pedro comentó que comuneros de Ambatillo y Angamarquillo llegaron al lugar, porque se había propagado el rumor que capturaron a un ladrón, al cual señalaban como el responsable de querer robar un carro y de los múltiples robos de animales que se habían dado en los últimos meses en el lugar.


Abajito en la quebrada le cogieron porque estaba borracho y ya no pudo correr”, dice Pedro, mientras que al adolescente de 17 años al que también quemaron, lo habrían atrapado al momento que llegó a observar, y lo involucraron únicamente por ser amigo del ahora occiso.


El adolescente se debate entre la vida y la muerte en el Hospital Eugenio Espejo de Quito, a donde fue transferido; él logró escapar gracias a que su abuela se enfrentó a los furiosos comuneros y cortó las cuerdas con las que lo habían amarrado.

Policía amenazada


Dennis Miniguano está en el área de quemados, con el 60% del cuerpo afectado, la gasolina que le rociaron le llegó en el cuello, el pecho, parte de la espalda y en el brazo derecho.


Nada pudo hacer la Policía, pues cuando intentaron acercarse los ahuyentaron lanzándoles piedras a las patrullas, e incluso los amenazaron con también prenderles fuego si no se iban.  


No tuvieron compasión, les entró el diablo en el alma para quemarle vivito”, repite Pedro, mirando a las casas donde vivían los acusados y los acusadores, y que ahora permanecen vacías.


Todos los habitantes de la vivienda del occiso tuvieron que salir atemorizados por amenazas que habrían recibido.

Furia


Eran cerca de las 08:30 del primero de enero. La parroquia Constantino Fernández generó la noticia más impactante del primer día del año. Un hombre de 30 años que fue quemado vivo acusado de querer robar en una casa ubicada a menos de 150 metros de donde él vivía, junto a su esposa e hija de apenas un mes. 


En el lugar se observó a cerca de 200 personas ubicadas alrededor de un poste de luz, de donde emanaba una gran nube de humo negro.


En medio del tumulto se miraba que un hombre agonizaba lentamente abatido por el dolor que provocaban las llamas lacerantes en su cuerpo.


Una mujer de no más de 35 años, cargaba en su espalda a su pequeña hija, mientras ella miraba desconcertada por lo que estaba pasando, la madre le decía “eso les pasa a los que cogen lo ajeno”.


“No fue por robo”


El hombre, atado a un poste de luz con sogas y alambres que le comprimían el estómago, tenía el pelo enchinado por el fuego, estaba vivo aún, pero ya sin fuerzas para suplicar piedad como lo hizo cuando le lanzaron el fuego después de bañarlo con gasolina. “No fue por robo como la gente dijo”, vuelve a reiterar Pedro. 


En el lugar está el poste donde se dio este brutal asesinato, al igual que los alambres que quedaron de las llantas con las que fue alimentado el fuego.

El último adiós


En una improvisada sala de velaciones en Atocha, fue levantada la capilla ardiente para velar los restos de César Tipantaxi. Su cofre permaneció cerrado y a su alrededor se colocaron rosas y un par de velas.


Para llorarlo y rezarlo la familia tuvo que esperar tres días, pues al quedar irreconocible, el cadáver permaneció en el Centro Forense.


Amigos y familiares aún conmocionados mantuvieron su pedido de justicia, para que los responsables de esta muerte respondan por el atroz acto que cometieron. “Solo Dios nos puede quitar la vida”, recalcaban en las oraciones que hacían junto al pesado féretro.


El cadáver fue sepultado en el cementerio del mismo lugar ayer a las 16:00, en medio del dolor de sus allegados. 


“Justicia, queremos justicia”, repitieron una y otra vez los dolientes, que no imaginaron que su año iniciaría con una noticia tan triste. (LH) 

Datos relevantes:


°   El occiso, César Patricio Tipantaxi Llundo de 30 años, era procedente de la parroquia Augusto N. Martínez.


Llegó a vivir a Constantino Fernández por la relación sentimental que mantuvo con la madre de su cuarto hijo.


La familia de la conviviente estaba inmersa en un proceso judicial con la familia que le acusó de robo al ahora fallecido.


La casa donde se suscitó el percance, le pertenece a la sobrina de la suegra del occiso.


Agentes de la Dirección de Muertes Violentas (Dinased), tiene identificadas a cinco personas inmersas en esta muerte. Tipantaxi registró cuatro detenciones por diferentes causas en su historial.

EL DATO

Un antropólogo biológico de Quito realizó varios exámenes en el cadáver y determinó que estaba totalmente calcinado.
 

TOME NOTA 

Por este caso se abrieron investigaciones por tentativa de asesinato. (Diario La Hora)

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