Joyas de oro se quedan en el olvido

La aparición de accesorios desechables, el incremento de la inseguridad y la situación económica de los últimos años en el país, son algunos de los factores que confabulan para que de a poco desaparezca algunos oficios, como el de orfebre y joyero.

En la ciudad, pocas son las personas que decidieron seguir con su ocupación apasionados por las joyas y sobre todo por el trabajo en oro de buena calidad.

Según los artesanos desde aproximadamente 15 años se experimenta la baja en las ventas de las joyas de oro, es por ello que incluso muchos negocios han tenido que cerrar.

Difícil mantenerse

Susana Llanos, atiende un local de joyas y trofeos en el centro de la ciudad, para ella es raro ver que la gente pida artículos en oro, ya que desde que ella labora en este local las personas buscan lo más económico.

“Los clientes dicen que no hay dinero, por ello buscan algo que se parezca al oro, ya sea bañado o a su vez otro material, pero oro ya no”, dijo.

Carlos Barona, artesano, manifestó que lleva años vinculado a la joyería debido a su familia, sin embargo, desde hace algún tiempo tuvo que reducir su local por la poca demanda y la gran inversión que esta labor significa.

“Ya no se hace como antes, se tenía incluso para mostrar una gran variedad, ahora solo se hace bajo pedido de vez en cuando”, comentó.

Una de las artesanas más reconocidas en el centro de la ciudad es Estela Robayo, de 70 años, de los cuales ha dedicado 52 a la joyería y la orfebrería.

Ella asegura que la baja inició desde hace unos 15 años cuando la situación económica decayó y que además provocó el incremento de la delincuencia.

“Antes podían andar por la calle sin temor con los aretes o cadenas de oro, ahora se tiene miedo incluso de tener en las casas, por eso mejor las venden”, dijo.

Según la artesana en la actualidad se trabaja solo bajo pedido y a pesar de que la ganancia es mínima prefieren seguir trabajando por la pasión que sienten por este arte.

Clientes

Clemencia Pilco, madre de familia, manifestó que ella compraba siempre los aretes de oro para ella y sus dos hijas, pero en realidad la delincuencia le llevó a cambiar, ahora solo compra de plata.

“Imagínense que a mis dos hijitas les acorralaron para robarles en varias ocasiones, ellas llegaron llorando y con los oídos sangrando”, recordó.

Rubén Peralta, comerciante, aseguró que en su familia siempre fue tradición regalar los anillos de compromiso y de grado, pero actualmente ya cortaron esta costumbre.

“Ahora es muy caro y además hay que tener guardado porque si saca a lucir te roban, mejor ya no se compra”, dijo. (Diario La Hora)  

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