Y después de todo, ¿quién es el papá de la dolarización?

Los éxitos tienen muchos padres y los fracasos son, por lo general, huérfanos. Ocurre, también, que cada vez que los éxitos cumplen años, las disputas por su paternidad se ponen particularmente intensas. Ahora que la dolarización, la medida de política monetaria más exitosa en la historia del Ecuador, cumple 19 años, la discusión sobre su paternidad se ha vuelto dramática en redes. Y en esa discusión sobre paternidades aparece en el centro la figura de Jamil Mahuad quien, como presidente de la República, firmó el 9 de enero del 2000 el decreto para dolarizar al país.

En esta disputa están, de un lado, aquellos que le quitan el mérito a Mahuad y prefieren atribuir la paternidad de la medida a aquellos que promocionaron sus beneficios y se constituyeron, antes de la crisis del 2000, en los teóricos de sus bondades. El argumento central de esta posición es que el entonces presidente nunca estuvo convencido sobre los beneficios de la medida y tomó la decisión porque estaba acorralado y el país no tenía otra alternativa. De hecho, el debate arrancó con un tuit de alguien que defiende esa tesis: Pablo Arosemena, presidente de la Cámara de Comercio de Guayaquil. En su mensaje, él hizo una lista de cinco nombres: aquellos que él piensa que merecen el reconocimiento. Al final de la lista, Arosemena puso un lacónico “entre otros”.  Se podía asumir que el nombre de Mahuad estaba “entre otros”. Arosemena, provocó una reacción de quienes pensaron que faltaba a la justicia y a la historia por no incluir al autor material de la medida.

Del otro lado están quienes creen que Mahuad también se merece los créditos. En ese sentido, Carlos Larréategui, rector de la UDLA y ex funcionario de Mahuad, y el periodista de Ecuavisa, Carlos Rojas, fueron los primeros en hacer el reclamo a Arosemena por la omisión de Mahuad. “Usted distorsiona la historia al ignorar a Mahuad y a quienes asumieron esta decisión”, dijo Larreátegui. Para él, si no hubiera habido la decisión de la única persona facultada para ejecutarla, ésta no se hubiera adoptado jamás.

Para Arosemena, en cambio, el mérito lo tuvieron los autores intelectuales de la medida. El presidente de la Cámara de Guayaquil y aquellos que lo respaldaron, pudieron el énfasis en las cosas por las cuales habría que condenar a Mahuad: la devaluación del sucre, el salvataje de los bancos y el congelamiento de las cuentas. “Carlos, lo cierto es que las ‘circunstancias’ no cambian ni los principios, ni los hechos objetivos”, respondió Arosemena a Larreátegui. “Muy fácil hablar a los 20 años sin tener idea de las circunstancias que rodearon la decisión. Hubiera querido verlo ahí. De todas formas, sus juicios de valor sobre la decisión no cambian el hecho de que el gobierno de Mahuad dolarizó EC”, le replicó Larréategui.

En este debate sobre la paternidad de la dolarización hubo de todo. Incluso aparecieron usuarios de Twitter, como Roberto Goldbaum, que mencionó a Abdalá Bucaram como uno de los conceptores de la dolarización al haber propuesto años antes la paridad cambiaria con la asesoría del economista argentino Domingo Cavallo. El político y abogado Ricardo Noboa, por su lado, aseguró que fue su hermano, el ex presidente Gustavo Noboa, quien realmente implementó la dolarización al haber asumido el mando días luego de haber sido tomada la decisión por Mahuad, quien salió del país. Gustavo Noboa apareció en Twitter para atribuirse la medida con un mensaje en el que hacía una clara alusión, en tono ofensivo, en contra de Larreátegui: “los secuaces de Jamil Mahuad están reivindicando a quien quebró el Ecuador”. Según el ex presidente Noboa, Mahuad se atrevió a tomar la decisión únicamente porque sabía que iba a abandonar el poder. Incluso relata que, horas antes de tomar la decisión, Jaime Nebot dijo por teléfono a Mahuad que tomaba la decisión o se caía del poder.

El debate se parece, de alguna forma, a una posible discusión sobre quién hizo posible que el Ecuador clasificara por primera vez a un mundial de fútbol. ¿Fue el presidente de la Federación que contrató al entrenador? ¿Fue Bolillo, que dirigió al equipo? ¿Fue Iván Kaviedes que metió el gol de la clasificación o Agustín Delgado que hizo el gol en Lima? Asimismo, tras la decisión final de dolarizar hay una larga y compleja historia en la que participaron muchas personas y de diversas formas.

Los cinco nombres que Pablo Arosemena menciona fueron importantes, así como lo fueron otros que no menciona. La revista Vistazo publicó, en enero del 2015, un artículo firmado por Tristana Santos en el que cuenta cómo la idea de la dolarización fue tomando cuerpo desde inicios de los años 90 cuando unos economistas estadounidenses, entre los que estaba Steve Hanke, estudiaron la posibilidad de dolarizar las economías de América del Sur. En ese informe se relata la forma en que la idea aterrizó primero en el Instituto Ecuatoriano de Economía Política de Dora Ampuero, donde se empezaron a estudiar las posibilidades de dolarizar la economía del Ecuador. Ahí se menciona a Joyce de Ginatta, Franklin López, Carlos Julio Emanuel, Alfredo Arízaga, Vladimiro Álvarez y Benjamín Rosales. El artículo cita al economista Pablo Lucio Paredes, otro testigo de excepción de la toma de decisión, quien sostiene que si no hubiera sido por el Instituto de Ampuero, la dolarización no hubiera estado en la mente del gobierno.

Para que dolarización entrara en vigencia era necesario que quien ejercía el poder tomara la decisión y firmara el decreto. Esa persona era, por más debilitado que haya estado, el entonces presidente Jamil Mahuad. Posiblemente no lo hubiera hecho si no había el marco teórico y un apoyo de líderes de opinión, basado casi exclusivamente en Guayaquil. Pero también es cierto que Mahuad pudo haber no tomado la decisión. En el relato de Vistazo, Pablo Lucio Paredes sostiene que Mahuad también pudo haber aceptado la sugerencia de otros economistas, liderados por Alberto Acosta, que eran partidarios más bien de un esquema legal estricto para controlar la emisión monetaria. Paredes también recuerda que ni el FMI ni el Banco Mundial era partidarios de la medida. Había otra alternativa, le dijo Paredes a Vistazo: que Mahuad simplemente renunciara y se fuera sin tomar la decisión.

De acuerdo a Steve Hanke, en la voluntad de Mahuad también pesó una conversación telefónica con entonces secretario del Tesoro de los EEUU, Lawrence Summers. ¿Qué le dijo Summer a Mahuad? Hanke sostiene que únicamente los dos participantes saben del contenido de esa conversación.

Las circunstancias en que Mahuad firmó el decreto de la dolarización eran complejas y las dinámicas políticas eran impredecibles. Además existía en el Ecuador una corriente de pensamiento que había estudiado la medida y que con inmensa devoción había hecho la evangelización del tema. Si no hubiera sido por todo ese respaldo de información y opinión, Mahuad no hubiera firmado el decreto. En una entrevista, también a Vistazo, él confesó que de no haber sido por el apoyo de un vocal del Banco Central que representaba al socialcristianismo no hubiera podido adoptar la medida.

Independientemente todos los argumentos que han aparecido en el debate hay un hecho indiscutible: la única persona que estaba facultado legalmente para tomar la decisión era Mahuad. Y la única que podía haber decidido no tomarla también era Mahuad. La discusión, a la postre, resulta sin mayor sentido. Para lo único que sirve es quizá para hacer algo de historia. (Martín Pallares – 4 Pelagatos)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *