Peligros populistas

Doscientos setenta y seis partidos y movimientos políticos están inscritos para participar en las elecciones de marzo próximo. Visto de manera rápida el hecho se correspondería con una realidad de organización territorial en la que existen un abultado número de provincias, cantones, parroquias. Pero lo que en realidad ocurre es que, a diferencia de los momentos de vigencia del sistema de partidos en el país, lo que hoy vivimos es una situación de dispersión extrema, de ausencia de identidades ideológicas, de agudizada crisis partidaria.

Con casi 300 entidades distribuidas a lo largo y ancho del Ecuador es imposible encontrar líneas propositivas encaminadas a plantear programas relacionadas con el desarrollo de cada una de las circunscripciones, y peor aún puntos desencadenantes de lo que debe ser una estrategia nacional para salir de la crisis, apuntalar un verdadero sistema democrático e institucional, y sentar las bases para la vigencia de políticas de Estado en las que se enlacen los objetivos de una cada vez más amplia participación de la ciudadanía en la toma de decisiones, un escenario de mayor justicia redistributiva y un ambiente de confianza para las inversiones y para el logro de fortalezas competitivas de nuestro aparato productivo en el mercado internacional.

El panorama se pinta como realmente preocupante y como factor de entronización de prácticas populistas, demagógicas, manipuladoras e irracionales, en las que, con toda seguridad, irán ganando presencia los sujetos que mayores ofrecimientos hagan a la colectividad, aprovechando situaciones de incertidumbre, falta de empleo, ausencia de ingresos e inseguridad.

Recuperar el rol conductor y orientador de los partidos es la tarea impostergable de una clase política que aún pervive en el ámbito de la dinamia cívica ecuatoriana. Esto, más que los ímpetus personales y los deseos de protagonismo individual, debe ser el elemento central que caracterice a los líderes a quienes todavía se los escucha.

La democracia requiere lucha y desprendimiento. (José Luis Ortíz – Diario Expreso)

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