Despertar por Venezuela

¡Qué descaro tiene el elefantiásico dictador Maduro! Sin rubor se atrevió a jurar como presidente de la república de Venezuela, luego de su designación a través de un proceso electoral que transpiró corrupción por donde se lo vea.

Una gavilla de bribones, junto con apoyo militar, tienen secuestrado al hermano país. En ese círculo purulento se ha denunciado de todo: desde atracos, narcotráfico, persecución política, violación de derechos humanos y una tanda de delitos adicionales que encajan de manera precisa bajo el concepto de crímenes de lesa humanidad.

El dictador vive en una dimensión alterna, donde la hambruna, falta de medicamentos, desatención de salud, hiperinflación, saqueos de las arcas gubernamentales, narcodelincuencia insertada dentro del gobierno, desempleo, entre una interminable lista de flagelos, son simplemente inventos de la oposición para desestabilizar su dictadura. Venezuela y su pueblo claman por ayuda internacional para ser rescatados de sus secuestradores, antes de terminar como uno más de los reductos controlados por dictadores radicales, que someten y oprimen a la población a punta del terror. Hemos sido testigos de las oleadas de venezolanos que huyen desesperados hacia países vecinos, con la esperanza de encontrar mejores días.

Al menos hay declaraciones de un buen grupo de países, desconociendo a Maduro como presidente. Ahora tienen que ponerse en marcha acciones concretas y contundentes para ejercer la presión necesaria hasta asfixiar al dictador y sacarlo, junto a la pandilla que tiene atrincherada bajo su espurio gobierno.

Hasta ahora lo que hemos visto son comunicados y retiros de embajadas, pero falta más condumio y peso para extirpar de una vez por todas la elefantiasis en Venezuela.

El parlamento venezolano, su presidente y el pueblo están resistiendo estoicamente ante esta nefasta dictadura, pero no es suficiente; el apoyo internacional es primordial para alcanzar la realización de las tan esperadas elecciones libres y democráticas del país hermano. Es hora de despertar por Venezuela. (Diana Acosta – Diario Expreso) Caricatura: Asdrúbal de la Torre

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