La trata prolifera por redes sociales

En los últimos casos atendidos por la Unidad contra el Delito de Trata de Personas y Tráfico de Migrantes de la Policía, Facebook ha sido el medio de captación de las víctimas. En la Fundación Alas de Colibrí, dedicado a la acogida de menores víctimas de ese delito, coinciden en que el contacto inicial ha sido por redes sociales. ¿Cómo evitar esa amenaza?

Los agentes entraron por la fuerza. Equipos tácticos del GIR ingresaron a las 05:00 del 10 de noviembre pasado a la habitación de un motel en Quitumbe, en el sur de Quito. Su misión era rescatar a una joven y su niña de 2 años. Ella había sido llevada desde Loja hasta la capital para ser explotada sexualmente. Estaba acompañada por un hombre que fue acusado de trata de personas. Los tres estaban en una habitación llena de desechos y comida regada. El estado de insalubridad del cuarto llamó la atención a los uniformados. Pero también la reacción de la joven. Ella sostuvo que el hombre que la acompañaba era su pareja y padre de la niña; negó que la estuviera obligando a prostituirse.

Pero las investigaciones demostraron lo contrario. El hombre había contactado a la joven de 18 años por Facebook. En las conversaciones se mostró amigable y ecuánime. La enamoró. Así supo que ella pertenecía a un hogar humilde y además con una niña que cuidar. Le ofreció una mejor situación económica y la convenció en que debía irse con él a Lago Agrio. La sedujo por un mes hasta que ella aceptó.

En Lago Agrio, el hombre la llevó a trabajar como prostituta pues −le dijo− era la forma más rápida de obtener ganancias. Entonces la joven empezó en un burdel sin nombre en un camino de tercer orden en Lago. Era un lugar de tamaño de dos oficinas de unos cuatro metros cuadrados, incluyendo la sala y las habitaciones para el negocio sexual.

Los tres estuvieron 10 días en Lago y luego viajaron a Quito. Vivieron en un motel cercano a otro burdel, en el sur de la ciudad. Pero los días pasaban y la joven no recibía ningún ingreso. Fue entonces cuando por medio del guardia del lugar dio aviso a su madre de la situación. No podía regresar a Loja porque la niña estaba en manos del hombre: él se quedaba con la menor mientras la mujer trabajaba y amenazó asesinarla. El mayor Mario Centeno, jefe de la Unidad contra el Delito de Trata de Personas y Tráfico de Migrantes de la Policía, recuerda que la niña fue encontrada con signos de haber sido violentada físicamente. Tenía golpes en su cabeza y rostro. Así presionaba a la joven para ser explotada sexualmente.  


Noviembre 2018. La Policía capturó a tres venezolanos acusados de explotar sexualmente a jóvenes de su mismo país a cambio de ofrecerles estadía a menos costo en los cuatro departamentos que la banda tenía en Guayaquil. 

“(El tratante) no es un gran hacendado, ni es rubio de ojos azules. Es una persona que sabe los mismos códigos (de la víctima) y por lo tanto sabe enamorarla”, Tomás Guayasamín, director de Prevención de Trata de Personas y Tráfico de Migrantes del  Ministerio de Gobierno.

La madre de la víctima viajó desde Loja a Quito para poner la denuncia. El trámite fue rápido. La denuncia pasó a la Unidad Anti Trata el mismo día y los agentes armaron el operativo al que llamaron “Libertad”. Los investigadores hicieron entrevistas en el entorno al burdel, consiguieron la descripción de la chica y llegaron hasta el motel donde estaban alojados. “Las víctimas no saben que lo son, dicen estar por consentimiento propio”, afirma el mayor Centeno sobre la reacción de la joven. El hombre, de 26 años, también era de un  nivel económico bajo y no pertenecía a una estructura criminal, según Centeno.

Tomás Guayasamín, director de Prevención de Trata de Personas y Tráfico de Migrantes del  Ministerio de Gobierno, explica que este caso resume muchos de los aspectos de la problemática en Ecuador.“(El tratante) no es un gran hacendado, ni es rubio de ojos azules. Es una persona que sabe los mismos códigos (de la víctima) y por lo tanto sabe enamorarla. En la trata se especula que hay grandes mafias organizadas. De los hallazgos que tenemos es que (el tratante) es parte de su propio entorno social y familiar”.

El funcionario se refiere al estudio que el Ministerio tiene previsto publicar en las próximas semanas sobre la situación de la trata en Ecuador. Entre las cifras que manejan sobre el perfil de las víctimas están las siguientes: el 97% es ecuatoriana, el 2% colombiana y el 1% restante tiene otras nacionalidades como la venezolana. Por género, el 89% corresponde a mujeres, niñas y adolescentes y el 11% hombres. Por edades, el 62% de los casos es adulto, 37% niños, niñas adolescentes, y el 1% adultos mayores. En explotación sexual, los tratantes son hombres en el 90% de los casos y sus edad están entre los 19 y 25 años. En la explotación laboral, las tratantes mujeres aumentan al 20% y los hombres aparecen en el 80% de los casos.

Según agentes de la Unidad Anti Trata, en la mayoría de casos actúan una sola persona que se aprovechan de las necesidades económicas de las víctimas.

El diagnóstico fue levantado en 13 puntos del país. Y participaron 16 niñas rescatadas de trata. Mediante actividades lúdicas, recomendaron acciones para prevenir ese delito. Pertenecían a familias de zonas rurales, con niveles educativos medios y bajos, de hogares con violencia intrafamiliar y decían que ellas no sabían que tenían derechos. Para febrero o marzo está previsto el lanzamiento del Plan Nacional contra la Trata.

Según agentes de la Unidad Anti Trata, en la mayoría de casos actúan una sola persona que se aprovechan de las necesidades económicas de las víctimas. Como fue el caso de un ecuatoriano que a finales de noviembre pasado se contactó con una mujer venezolana a quien le pagó USD 600 para el pasaporte. Según la Policía, por Facebook el hombre la enamoró. Le dijo que era un empresario, le ofreció mejorar su situación económica y vivir en Guayaquil. Pero no fue así. El hombre era un cajero en una operadora telefónica y la llevó a vivir con él en Playas, un cantón de Guayas. La explotó laboral y sexualmente. Estuvo así tres meses.

El hombre le quitó el pasaporte. La amenazó con llamar a la Policía para que sea deportada si buscaba irse. Pero ella decidió escapar. Se contactó con su madre también por Facebook. La progenitora habló a un familiar en Ecuador, quien a su vez llamó al 1800 DELITO y la intervención fue rápida. El seguimiento al sujeto duró cuatro días desde la llamada de alerta. La madre del tratante fue quien tenía los documentos de la joven venezolana y cuando llegó a vivir con el sujeto, la mujer le dijo a la víctima: ‘tú eres la mujer de mijo y tienes que estar para él siempre’. La Fiscalía de Playas intervino en el caso, pero no detuvo al hombre, solo recibió una notificación para ser investigado.

Cómo evitar el peligro en las redes sociales

• Las redes sociales deben estar en modo privado y no público.

• No aceptar solicitudes de amistad de personas desconocidas. Muchas veces esos perfiles son falsos.

• Evitar postear fotografías que comprometan la intimidad tanto de hombres como mujeres. Los hombres también pueden ser víctimas de chantajes.

• No publicar información personal o sensible como direcciones del domicilio o el trabajo.

• Cambiar de manera periódica las claves de sus redes sociales.

• Desconfiar de anuncios que ofrecen trabajo aparentemente onerosos y sobre todo cuando son fuera de su lugar de residencia.

• Acudir a las ofertas laborales con compañía. Alejarse de las personas que de manera furtiva se les acerque en la calle.

• Denunciar al 1800 DELITO. Son denuncias anónimas y no implica acudir a la Fiscalía.

Guayasamín refiere que la gente asume como trata solo aquellos casos donde se encuentran personas encadenadas y sumidas en lugares oscuros. La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito  (UNODC) ha definido a la trata como la captación, el transporte, el traslado de personas recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza con fines de explotación.

Según Centeno, las estructuras criminales −redes que incluyen líderes de una banda, tramitadores, choferes− en trata no son frecuentes. Pero existen. Uno de los casos más recientes ocurrió en Guayaquil. Una banda de trata conformada por tres venezolanos fue capturada. Eran dueños de varios inmuebles en el Puerto Principal, entre ellos cinco departamentos en un edificio cercano al parque Centenario.

La agrupación los ofrecía a sus connacionales venezolanas un lugar de acogida a un precio más barato. El captador de las jóvenes era el líder de la banda y a su vez dueño de los departamentos. El hombre acudía a los puntos de concentración de los venezolanos. Por ejemplo, en Quito iba a la Plaza Foch o a Rumichaca, en la frontera norte.

En ese caso el método de coerción fue el pago del arriendo y la retención de pasaporte. Les exigían a las mujeres el pago diario del arriendo. Pero al no poder solventarlo, las víctimas eran obligadas a prostituirse. Para ello habían adecuado un departamento como ‘spa’ para recibir a los clientes. Todo ese movimiento inusual en un edificio familiar fue denunciado por un vecino al 1800 DELITO.

En el operativo fueron rescatadas siete víctimas, tres de ella eran menores de edad. A las mayores de edad, sin embargo, les daban la posibilidad de irse y de devolverles el pasaporte, pero solo si contactaban a otra chica que las reemplazara. Las víctimas, a su vez, enganchaban a nuevas víctimas y esto se realizaba por redes sociales. Aún se investiga cuántas mujeres y menores fueron captadas. El líder de la banda es requerido por otras unidades policiales y el SRI.

La Unidad además de trata y tráfico de personas, investiga explotación sexual y laboral, pornografía, violación y prostitución forzada. Entre enero de 2017 a noviembre de 2018 realizó 41 operativos en los cuales 171 víctimas fueron rescatadas y hubo 90 detenidos. Quito, Guayaquil y Manta fueron las ciudades donde más operativos se ejecutaron.


   PUNTO DE VISTA   

“En la mayoría de casos de trata el contacto
inicial ha sido por Facebook y Whatsapp”

Daniel Rueda, Presidente de la Fundación Alias de Colibrí

Las redes sociales han influido enormemente para que este delito prolifere y sea mucho más invisibilizado. En las redes sociales no se lo puede identificar. En la mayoría de casos que ha llegado a la Fundación (que tiene una casa de acogida para menores víctimas de trata para la explotación sexual) el contacto inicial ha sido por Facebook y Whatsapp. Estas redes juegan un papel preponderante, son usados como medios de comercialización y venta de las personas.

Pero, ¿qué pasa con las páginas web que venden servicios sexuales? Allí no se sabe si las personas que están en esos servicios son mayores o menores de edad o si está siendo obligadas o no; o si están o no al margen de la ley, si tienen permiso o carné de salud.

Estas plataformas están dedicadas a la prostitución, pero es donde más prolifera el delito de trata, que afectan a los más vulnerables como son las niñas, niños, adolescentes, mujeres y mujeres extranjeras, como por ejemplo las venezolanas. En ese sentido creo que es importante que se tome en cuenta esas plataformas al momento de hacer investigaciones por parte de la Policía Nacional, porque ahí nunca vamos a tener una denuncia.

La prevención debe ser en tres ámbitos: 1) Crear políticas públicas para la prevención en redes sociales. Debemos atacar en el mismo lugar donde se está haciendo la captación porque si las personas no tienen información son más susceptibles a que puedan caer en ese delito. 2) Medidas de protección personales. Las mujeres, las niñas, no deben aceptar solicitudes de personas desconocidas y sospechar de ofertas laborales que parezcan demasiado buenas. 3) Hay que actuar desde la sociedad, debe aprender a identificar ese tipo de delitos y poder prevenirlo mediante alertas y campañas. (Plan V)

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