Pornografía, entre los temas más buscados por los ecuatorianos en internet

Es una rutina. Se levanta a las seis de la mañana cuando su novia, con quien convive hace dos años, se va a trabajar.

Roberto (nombre protegido) toma su teléfono móvil. Abre Google y acciona una pestaña en versión incógnito, pues no quiere que su búsqueda sea rastreada fácilmente.

Teclea la letra X y se muestra la dirección de su página pornográfica favorita. Una vez en la web, revisa el menú principal de videos que se actualizan diariamente. Dice que le gustan dos categorías en particular: tríos de dos mujeres y hombre y sexo entre lesbianas.

Ya cuando elige el audiovisual de su preferencia, se masturba hasta lograr el orgasmo. Roberto afirma que es la forma que tiene de relajarse para soportar su jornada laboral.

A mí me relaja. No quiere decir que no tenga relaciones sexuales con mi novia. Por lo general, lo hago de lunes a viernes ya que mi novia sale temprano. Los fines de semana que ella está pues no lo hago”, señala.

Sostiene que ha visto pornografía desde que era adolescente, pero reconoce que actualmente hay más facilidad para obtener este tipo de material.

“Antes compraba películas en CD, me daba vergüenza. Ahora lo tengo gratis con internet, claro hay cosas que se pagan, pero yo no gasto dinero en eso. También en grupos de WhatsApp pasan videos”.

La página pornográfica que visita con frecuencia Roberto junto a otra que produce el mismo contenido estuvieron entre los diez sitios más visitados en Ecuador en 2018, según el ranking de la consultora internacional SimilarWeb. Desde 2015 la empresa Formación General publica esta información y es la primera vez que este tipo de páginas aparecen en el top 10.

Estos sitios online, juntos, registran un promedio de 4,8 millones de búsquedas diarias realizadas desde Google en el país. Y entre las categorías que más ven los ecuatorianos en estas páginas están ‘lesbianas’, ‘japonesas’, ‘tríos’ y ‘hentai’ (anime japonés), según datos de SEMrush, empresa dedicada al análisis de páginas web.

Si bien en Ecuador no hay un análisis que diga cuánto tiempo dedica el ecuatoriano a ver pornografía, existen mediciones internacionales que aseguran que el promedio que una persona destina para observar un video sexual es de un poco más de diez minutos.

Los usuarios de los sitios pornográficos no solo van en aumento en Ecuador. Pornhub, la página de contenido sexual más grande del mundo, registró 33,5 mil millones de visitas a su plataforma digital en 2018, un aumento de 5 mil millones en comparación con 2017.

Por décadas, el libre acceso a la pornografía ha generado gran debate ya que los contenidos cada vez son más fetichistas y muestran actos violentos. Pero ¿es malo o bueno verla?

Según el psicólogo clínico Eduardo Tigua, todo dependerá del nivel de racionalidad que tenga la persona que consuma este tipo de audiovisuales.

La pornografía expone a ciertos estratos vulnerables. La persona que tiene criterio sabe dónde está la pornografía y si le da curiosidad entra, mira y sale con facilidad, pero si no hay una buena salud mental o si fue abusado o si recibió sobreinformación desde niño, la pornografía lo va a enviciar”, dice.

El experto afirma que ha tratado pacientes que son cautivados por la pornografía y luego no pueden dejarla: “Hacen a un lado deportes, televisión, periódicos y otras diversiones”.

Tigua indica que cuando se desarrolla la adicción pueden generarse otros patrones de comportamiento sexual: “Estamos hablamos de sexo con animales, niños, cadáveres, con familiares que fácilmente rayan en la irracionalidad”, sostiene.

De hecho, otra de las temáticas que más se ven en el mundo, incluido Ecuador, son las llamadas categorías step, que son videos sexuales con padrastros, madrastras y hermanastros.

Para el terapeuta sexual Germánico Zambrano, este tipo de categorías son creadas por la industria pornográfica para despertar la curiosidad de las personas y atraer más usuarios.

“Hay muchos estudios que afirman que una persona que ve este tipo de contenido desahoga cualquier impulso negativo, es decir, no necesita violar a alguien porque ya vio y desahogó su impulso malévolo. Sin embargo, hay otros estudios que dicen que la persona que ve eso tiende a imitarlo”, dice.

El especialista señala que la pornografía por sí sola no puede impulsar el cometimiento de un delito sexual: “Si una persona ve una escena sexual violenta pero no tiene la patología de violador, no va a cometer violación, pero el que ya era violador vea o no pornografía seguirá creyendo que la sexualidad violenta es mejor”.

Zambrano indica que no hay que satanizar el consumo de audiovisuales sexuales, ya que con una canalización adecuada puede ayudar a las personas.

La pornografía puede constituir un elemento más del repertorio erótico de la vida de la pareja especialmente, pero también para personas que están solas y es el único recurso con el que viven, y si esto contribuye a armonizar y llenar el vacío de no tener a alguien y si lo entretiene, no lo vamos a catalogar como enfermizo”, dice.

Sin embargo, asegura que actualmente hay contenidos que incitan a la violencia contra la mujer, ya que la muestra como un objeto sexual que sirve para dar placer al hombre.

“Es por eso que la mayoría de mujeres no ven pornografía, ya que está hecha para excitar más al hombre. Hay muy poca pornografía con mentalidad femenina y hecha para mujeres. Es en el movimiento gay y el lesbianismo donde se están haciendo argumentos más interesantes para mujeres”, añade.

Las mujeres tienden a ver videos de hombres solos o de sexo lésbico, según Pornhub. También disfrutan de audiovisuales que tengan trama romántica. En 2018, la proporción de visitantes femeninas creció a 29%, un aumento de 3% en comparación con 2017, asegura la página en su informe anual.

Sara (nombre protegido) tiene 32 años y vive en La Concordia, Santo Domingo de los Tsáchilas. Ella asegura que ve pornografía gay y lésbica de forma esporádica. “Viví con un amigo que es gay muchos años en Guayaquil. Me mostró videos y me llamaron la atención. Una o dos veces al mes veo, me toco, pero no siempre”, dice.

La búsqueda de la satisfacción sexual despierta la curiosidad de las personas que llegan a los videos sexuales, afirma la psicóloga Diana Vítores.

La pornografía termina en la masturbación que vendría a ser esta búsqueda del placer. Esto es más fuerte en la adolescencia, el tema de la curiosidad. Los adolescentes con el despertar de su sexualidad, que empieza en esa época, no antes, no en la niñez, comienzan a gustarles las chicas, entonces no saben cómo acercarse a ellas y buscan estas fuentes, hay personas que les dicen mira esto o mira este video”, sostiene.

Aunque Zambrano señala que ha tratado pacientes adultos que todo lo que saben sobre sexo lo aprendieron a través de la pornografía.

Con eso se crea un problema porque cuando ya tienen pareja quieren hacer lo que han visto en los videos. Quieren aguantar horas sin eyacular o tratar a la mujer con violencia. También algunos se trauman porque no tienen un pene grande como los actores porno”, afirma.

Los expertos concuerdan en que para evitar una adicción las personas que gustan de material pornográfico deben ir periódicamente al psicólogo. (I)

Los diez sitios web más visitados en Ecuador en 2018*

  • 1.- Facebook
  • 2.- YouTube
  • 3.- Google
  • 4.- Google.com.ec
  • 5.- Live.com
  • 6.- Instagram
  • 7.– Página pornográfica 1
  • 8.- Página pornográfica 2
  • 9.- Yahoo.com
  • 10.- Wikipedia.org 

Fuente: Similarweb. Hasta octubre de 2018*

Cuando la pornografía se vuelve imprescindible, pasan horas viéndola y gastan dinero en esos contenidos, ya se puede hablar de una adicción”. Germánico Zambrano, terapeuta

El ser humano es un ser deseante, siempre desea más, entonces al ver cosas en la pantalla y luego, en ciertos casos, querrán hacerlas con alguien más”. Diana Vítores, psicóloga

La diferencia entre lo bueno y lo malo es la dosis. En la medida que la pornografía ocupe el tiempo mental de la persona será la magnitud del daño”. Eduardo Tigua, psicólogo. (Diario El Universo)

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