Violencia en la educación: 63.8% de denuncias compromete a docentes y autoridades

Escuchar los testimonios del caso CEBI, en el que un profesor de música enfrenta 17 procesos por abuso sexual en Guayaquil, ha sido para Amparo Molina, vocera de los familiares de Aampetra, como revivir su propia historia. Lo comenta y luego dice que no puede ser posible que después de siete años se permita que profesores sigan abusando de los estudiantes en el aula de clases, con los mismos patrones de conducta.

Y es que lo muestran las cifras con respecto a denuncias de delitos sexuales, del Ministerio de Educación. Entre 2014 y 2018, se conocieron 6.690 casos de los cuales 40,7% correspondían a sucesos dentro del sistema educativo  y el resto estaba por fuera. 

De los primeros, 1.738 (63.8%) señalaron a docentes y autoridades educativas como los responsables, 859 (31,5%) a los estudiantes y 126 (4.6%) al personal de limpieza. 
 

Retos educativos
Cada año el número de denuncias se ha incrementado junto con el porcentaje de los casos que se presentaron también en Fiscalía. En 2018, el 92,8% trascendió al sistema judicial. 

La información oficial remitida por el Ministerio de Educación señala que el ‘Plan de acompañamiento y restitución, en las instituciones educativas que registran situaciones de violencia cometida o detectada en el sistema educativo nacional’ cuenta con apoyo psicológico a víctimas, familiares comunidad educativa, restitución de derechos y acompañamiento pedagógico. 

3.967
casos sucedieron fuera del sistema educativo, entre 2014 y 2018.A pesar de esto, Molina asegura que hay muchas trabas en el sistema de justicia y que hace falta que se dé seguimiento real a los casos. Ella y los familiares de los 41 niños que fueron violados y torturados por su profesor por casi un año siguen luchando por conocer el informe final y para que los actores de la justicia se capaciten.

Con respecto a la violencia por parte de los profesores, Verónica Moya, secretaria del Consejo de Protección de Derechos, explica que los patrones de conducta responden a personas que se sienten con autoridad y como están tan cerca a los chicos, pueden cometer abusos en las dimensiones que se ha conocido.

“Hay que darles voz a las víctimas para que digan cómo pueden ser reparadas”, comentaba Ana Cristina Vera, directora del Centro de Protección de los Derechos Humanos Surkuna, hace unas semanas que se empezaron a visibilizar con fuerza casos de violencia en el país.  
 

Antecedentes
Solo en 2018, el exministro de Educación, Fander Falconí entregó a la Fiscalía General del Estado 328 denuncias de violencia sexual que permanecían en la institución. Con seis entregas en las que se compilaban 713 casos, reconocía que no se había dado el tratamiento adecuado a los hechos.

En junio de ese mismo año, la entonces subsecretaria de Educación de la zona 9. María Augusta Montalvo, entregaba 52 expedientes de abuso dentro del sistema educativo a la Fiscalía Provincial de Pichincha. Ninguna de las dos autoridades sigue en esas funciones.

Por el momento, siguiendo la línea de las declaraciones del presidente de la República, Lenín Moreno, Milton Luna, actual Ministro de Educación ha hablado de cambios en el currículum para formar mejores personas. (Diario La Hora)
 

Violencia sexual

Indicadores

Niñas, niños y adolescentes

°  Cambios notorios en la conducta.
° Reproduce la violencia contra otros.
°  Bajan su rendimiento escolar.
°  Incremento de pesadillas y problemas para dormir.
°  Conducta retraída.
° Estallidos de angustia.
° Ansiedad.
° Depresión.
°  Rechazo a quedarse solos con una persona en particular.
° Conocimiento inapropiado para la edad acerca de la sexualidad, que se manifiesta mediante conductas y lenguaje sexualizados.
° En niños menores de tres años pueden presentar lesiones genitales y reacciones inespecíficas como: irritabilidad, rechazos, regresiones, llanto, trastornos del sueño y el apetito.

¿Cómo identificar a un agresor sexual?

No hay un patrón específico pero se conoce que:
°  Circulan disimulados en el entorno familiar y social.
°  Se presentan como personas afectuosas y humanitarias hacia el mundo exterior, mientras que la relación que establecen con el niño abusado sexualmente está basada en amenazas, control e intimidación.
°  Establece a lo largo del tiempo una relación con el niño destinada a evitar su resistencia y pactar el secreto con el que intentará no ser descubierto.

Mujeres adultas
° Cambio abrupto de comportamiento (manera de vestir, gustos).
°  Depresión, dolor, agresividad.
°  Cambio de actitud cuando está con su pareja o la persona que le agrede.
° Se aleja de su familia.

Fuente: ‘Una guía para tomar acciones y proteger sus derechos’ Unicef (2016), Surkuna.  

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