Inicia la campaña, se sueltan los trolls

Las redes sociales constituyen, sin duda, una nueva forma de expresión colectiva que nos permiten socializar, reír, llorar. Son ellas las que nos mantienen al tanto de lo que pasa alrededor del mundo. Twitter, Instagram, Facebook y otros, se han convertido, en el medio de transmisión en tiempo real más visitado, comentado y usado, por la rapidez con que nos conectamos con el mundo.

Ahora los influencers de redes tienen la capacidad de ponernos a discutir sobre temas de distinta índole, y hasta han logrado visibilizar conflictos sociales que antes eran estratégicamente ocultados por las sociedades.

Hasta allí todo bien. Es decir, ¡qué bueno que exista una tecnología que nos dé la primicia sobre acontecimientos importantes! Pero este recurso se convierte en un arma de doble filo, cuando sirve para divulgar noticias falsas, agredir a las personas y promover conductas de odio.

En tiempos electorales las redes sociales son usadas intensivamente para posicionar imágenes, candidaturas, posturas ideológicas y movimientos políticos de todo tipo. Es cierto que esto brinda a los ciudadanos -especialmente a las generaciones jóvenes-, la posibilidad de conocer a candidatos y figuras públicas que hacen opinión, pero, al ser medios que usualmente gozan del anonimato, también muestran el lado oscuro de la manipulación de este recurso porque generan y difunden información y contenidos de tal agresividad, que llegan a constituir violencia política. En estos días, paralelamente al inicio de la campaña, la proliferación de los famosos trolls se ha disparado en las redes, y la mayoría de los mensajes que despliegan son violentos.

Para quienes los leemos es fácil evidenciar su tendencia, su visión y agenda, por los mensajes que colocan y pensamientos que defienden, así como también es obvio que sus dardos están diseñados y direccionados para apuntar a determinados actores y sujetos políticos. Lo lamentable es evidenciar el nivel de agresividad y descalificación con que se comunican algunos mensajes, y eso que la campaña está recién empezando.

En las redes se han soltado a la opinión pública hordas de trolls contratados para que, como perros bravos, despedacen a las víctimas seleccionadas. Esto desfigura totalmente un momento político que debería ser de debate de argumentos. Lo que se nos está ofreciendo es un campo de batalla que no contribuye a informar a la ciudadanía sobre las propuestas, y no nos ayuda a tener el conocimiento necesario para ejercer un voto informado.

Los ciudadanos deberíamos prestar especial atención al origen de estos mensajes con contenido violento, sexista, polarizante y agresivo, especialmente en tiempo de elecciones, porque nos habla mucho acerca del candidato que pauta ese tipo de promoción. Por lo tanto, merecería ser descartado de inmediato.

Si ahora que están pidiendo el voto, algunos se escudan tras trolls sin rostro para insultar al contrincante y escogen el empapelamiento panfletario en lugar del debate cordial, difícilmente serán líderes positivos con cualidades de dirección acertada en el momento de ejercer el poder.

Los ecuatorianos con nuestra experiencia de diez años, durante los cuales se usaron las redes sociales para perseguir políticamente a quien disentía del poder, usando call centers montados con dinero público para este propósito, no podemos seguir cayendo y avalando esta mala práctica.

Tener troll center ejerciendo violencia política, sólo daña los procesos y la sociedad entera. Si rechazamos éstas prácticas, los ciudadanos podemos iniciar verdaderos cambios de comportamiento. Si los trolls no encuentran clientes en nosotros, empezaremos un camino acertado para desterrar la violencia en redes y obligaremos a debatir a los actores políticos con altura, frente a frente y con reglas claras. Como debe ser. (Ruth Hidalgo – 4 Pelagatos)

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