Niñez afectada por la migración

El intenso sol del medio día no detiene a la familia de Héctor en la venta de caramelos, labor que realizan a diario con el anhelo de conseguir dinero suficiente para comida y hospedaje. 

La actual crisis económica y social en Venezuela los obligó a migrar hace cinco meses, tiempo en el cual han podido subsistir del comercio informal.

El hijo mayor de Héctor tuvo que dejar de estudiar y actualmente acompaña a su padre en las jornadas laborales que inician muy temprano, ambos deben caminar varias cuadras y protegerse del sol bajo los árboles o de la lluvia en los portones de las viviendas.

En las labores diarias la pareja logra recaudar entre 15 o 20 dólares con la venta de caramelos, dinero que no es suficiente para mantener a cuatro personas. Según cuenta el padre de familia hay días que no comen tres veces al día para poder pagar el cuarto donde viven.

Como ellos varias familias migrantes deben trabajar con sus pequeños hijos en brazos, todo con el objetivo de salir adelante.

Realidad

La esposa de Héctor se encarga del menor de la familia, el segundo hijo de ambos tiene apenas cuatro años y en los brazos de su madre también recorre las calles de la ciudad a diario.

“Los niños tienen que venir con nosotros porque no tenemos donde ni con quien dejarlos”, mencionó la madre de familia, quien a pesar de la situación tan difícil que atraviesas actualmente agradece poder estar juntos todos los días.

Las necesidades de esta familia son varias, aunque no tantas como las que tenían en Venezuela, “aquí en Ecuador al menos hay cosas para comprar en las tiendas y hasta en las calles, esperamos algún día poder volver a nuestro país y retomar nuestras vidas”, dijo Héctor.

Desempleo

Andrés Campos es otro migrante Venezolano que junto a su hijo de ocho años sale a las calles de Baños de Agua Santa para pedir dinero.

“No he podido conseguir trabajo y peor aún un lugar donde dejar a mi hijo, tengo que llevarlo a todos lados conmigo”, mencionó este hombre de 30 años, quien indicó que su esposa se quedó en su natal Maracaibo cuidando de su otra hija.

El hijo de Andrés no ha podido estudiar durante los siete meses que permanece en el país, su padre no ha podido estabilizarse económicamente. (Diario La Hora)

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