El control de urnas se vuelve inabarcable

Una misión casi imposible. Las organizaciones políticas preparan su propio control electoral para el día de las elecciones en medio de un Consejo Nacional Electoral con pugnas internas y criticado por no observar algunos cabos sueltos del proceso. En ese camino de preparación para el control, encuentran un escollo: el número de delegados.

Son más de 40.000 los que cada partido y movimiento nacional está facultado a acreditar ante el Consejo Nacional Electoral si su intención es contar con ojos en todas las fases del proceso del 24 de marzo.

Varios dirigentes de organizaciones políticas consultados por EXPRESO coinciden en que reunir a un “ejército” de personas es una tarea casi imposible, por lo que en algunos casos se concentrarán en localidades en las que consideran que tienen más opciones de ganar alguna dignidad. Wilson Sánchez, director nacional del partido Adelante Ecuatoriano Adelante, reconoce que pondrá mayor énfasis en las provincias de Guayas, Pichincha, Los Ríos, Santo Domingo, Pastaza, Cotopaxi, Chimborazo, Imbabura y Esmeraldas. “Lo que haremos es indicar a nuestros candidatos que defiendan sus votos. No nos comprometemos a cubrir las 40.000 mesas”, dijo el dirigente refiriéndose a las 40.276 juntas receptoras del voto a nivel nacional.

El manual operativo para la acreditación de delegados de organizaciones políticas los faculta a contar con un delegado por cada junta receptora del voto. Además, dos por cada Junta Provincial Electoral, uno por cada junta receptora del voto móvil, un coordinador de delegados por cada recinto electoral, uno en cada Recinto de Transmisión y Publicación de Actas, uno para el recuento y uno en el Centro Nacional de Difusión de Resultados.

Con Sánchez coincide el director nacional de Unidad Popular, Geovanni Atarihuana. También pondrá atención en las localidades con mayor posibilidad de ganar, apoyados con la tecnología. “Tenemos en varias provincias establecidas aplicaciones a nivel informático para poder tener nuestro propio conteo y registro”.

Una parte es reclutar a las personas y la otra es capacitarlas. En el movimiento CREO prestan atención a este factor, según el director territorial Lorenzo Calvas. Son instruidos sobre sus atribuciones, facultades, puntualidad, atención a la votación y, sobre todo, el escrutinio. “Este proceso electoral será muy diferente. El poder de resistencia de los delegados estará dado por la capacitación”.

En Centro Democrático reconocen que la prioridad es Guayaquil. Nicanor Moscoso, director del Tribunal Electoral Interno del movimiento, asegura que contarán con delegadas en cada una de las mesas de votación de la ciudad, incluidos coordinadores y supervisores de recintos. “Vamos a vigilar todo el proceso desde la integración de las juntas”.

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