Moreno vs. Correa

Enojados los compadres, se declaran… los protagonistas de un teatro a la medida de la perversión de nuestra política, de la descomposición de nuestro lazo social y de la desesperanza de nuestra verdad económica. El reciente intercambio de acusaciones, chismes, insinuaciones y alusiones domésticas entre el mandatario saliente y el actual retrata el nivel de nuestros gobernantes y su estrategia de distracción para que ignoremos la grave situación de nuestro país. Una crisis de gobernabilidad, una creciente explosión social y una inminente implosión económica, en medio de una bronca que a nadie importa. Peleas de alcoba o de cocina que se nos ofrecen con el nombre “denuncias de corrupción”, para que no nos percatemos de que la República del Ecuador navega a la deriva desde hace muchos años.

Un “cambio de estilo” no implica necesariamente un cambio de estructura, cuando del lenguaje y del inconsciente se trata. Inclusive, el modo recatado y aparentemente amable puede ser el envés de la misma moneda respecto al tono explosivo e injurioso, cuando proviene del goce del poder. Así, no hay mucha diferencia entre deslizar ladinamente insinuaciones acerca de los cuernos del antecesor, y las previsibles reacciones del insultador serial aludido por el sucesor. Unos malos “trompones” verbales entre dos sujetos que en su momento fueron elegidos para presidir la República del Espectáculo. Un despliegue de actuaciones magistrales para tapar los errores de bulto en la administración del Estado ecuatoriano, su política y sobre todo su economía. Los errores anteriores y los presentes. En lugar del esclarecimiento, ellos brindan un divertimento al nivel de los “memes”, invocando la memez de sus lectores.

Finalmente, el presidente Moreno se animó a descender al nivel de su detractor principal y examigo, para confesar involuntariamente que él sabe mucho más de lo que dice conocer acerca de la corrupción y los desatinos de su antecesor. Si el mandatario actual denuncia los intentos de desestabilización contra su gobierno orquestados por el correísmo, también debería asumir que buena parte de ese clima incierto se debe a su propia ambigüedad e indefinición sobre los temas fundamentales de la conducción del país. Después de todo, alguien que ha declarado públicamente que “está contando los días que le faltan para largarse del puesto” debería ser responsable por los rumores que su palabra produce.

Presidente Moreno, la alternativa que la historia le ofrece es clara: ocupa el puesto que le corresponde u ocupa el puesto que le corresponde. Rectifique su discurso y produzca actos consecuentes. Si usted dice que el señor Julian Assange ya se pasó de la raya, haga lo que debe, porque los ecuatorianos estamos hartos de mantenerlo en nuestra embajada con nuestros impuestos. Si nos ofreció “cirugía mayor” para la corrupción, encauce las denuncias y demandas por las vías apropiadas, en lugar de poner “curitas” mediante sus banales insinuaciones de farándula sobre su predecesor ante los medios. Si usted ha sido nombrado en relación con asuntos dudosos, destápelos y denos un principio de transparencia y claridad, aunque le cueste la familia. Si debe tomar medidas duras para rectificar nuestro rumbo, hágalo y deje de vacilar y de vacilarnos. Quizás entonces podamos aprender a ser realmente solidarios. (Iván Sandoval – Diario El Universo) Caricatura: Bonil El Universo

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