Los correístas tampoco se acuerdan de González

Aunque ahora el correísmo parece no recordar quién es y qué hizo, lo cierto es que Ramiro González fue parte del gobierno durante siete de los diez años que Rafael Correa estuvo en el poder. Además, los cargos por los que tiene orden de prisión y por los que está a punto de ser extraditado al Ecuador son por delitos cometidos mientras era funcionario de ese gobierno: González fue director del IESS desde el 2008 hasta el 2013 y luego ministro de Industrias hasta el 2015. Los dos cargos son de una inmensa responsabilidad política y durante el desempeño de ambos tuvo una extraordinaria cercanía y empatía con el entonces presidente Correa.

Sin embargo, cuando se supo de la captura de González mientras caminaba por el malecón de Lima, el correísmo trató de deslindarse de cualquier relación con él. Sin duda el intento más burdo por pretender no tener relación alguna con González vino del propio Rafael Correa. En un mensaje puesto en redes sociales, el ex presidente mencionó que González había sido alto dirigente de la Izquierda Democrática y binomio presidencial de León Roldós. Además, a su mensaje adjuntó un video en el que aparecía González fotografiado junto a varios dirigentes políticos del país y llevaba una leyenda en letras rojas que decía “ex de Nebot”, “ex de Montúfar”, “ex de Carrasco”, “ex de Cynthia”, “ex de Borja”, “ex de Carlos Vera” y “ex de Wilma”, entre un total de 10 personajes. Es decir que de diez líderes políticos con los que alguna vez González fue fotografiado, en el video promocionado por el ex presidente no hubo una sola imagen junto a él, a pesar de que fue persona de su confianza durante siete años y con el que era fotografiado muy a menudo, quizá incluso mucho más que todos los otros personajes con los que González aparece en el video. En otro mensaje relacionado a González, Correa agregó un comentario que alcanza lo surreal: “sigue impune el más corrupto ‘correísta’: Moreno”.

Al acceso de amnesia del ex presidente Correa se sumaron otros dos desmemoriados:  el abogado Eduardo Franco Loor y Roberto Wolgemuth. Ambos hablaban de González como si fuera un perfecto extraño al que solo se le conocen relaciones con cualquier que no sea Correa.

González, a pesar de la desmemoria de sus ex compañeros, está detenido precisamente por dos delitos cometidos durante el gobierno de Correa. Y si fue el propio gobierno de Correa el que denunció delitos en contra suyo, lo hizo cuando habían transcurrido ya siete meses luego de que González había renunciado al Ministerio de Industrias, criticando las políticas del régimen con la seguridad social.

El ex ministro de Industrias tiene una orden de detención por defraudación tributaria e enriquecimiento privado no justificado. La Fiscalía, cuando pidió que sea detenido, dijo que estaba hablando “potencialmente de varios millones de dólares” de defraudación . La presunta infracción se habría cometido en el tiempo que fue titular del Ministerio de Industrias. En agosto del 2017 se allanaron su casas de Quito y de playa, así como una finca en el noroccidente de Pichincha. También fue detenida su esposa. Oficialmente es investigado por defraudación tributaria desde el 18 de agosto del 2017, un caso que apareció por informes que revelan que, entre el 2012 y el 2016, tuvo ingresos por 2,2 millones de dólares de los que declaró impuestos por 391 mil dólares. Además desde el 12 de diciembre del 2017 tiene orden de prisión preventiva por delito de tráfico de influencias. González es vinculado por estar involucrado, con otras ocho personas del IESS, en la creación de la necesidad, el direccionamiento y el cambio de bases para contratar a la empresa de limpieza Super Clean.

El ex director del IESS también tiene glosas de Contraloría. Entre ellas cinco observaciones al proceso de compra de mendicamentos, insumos y equipos médicos en el Hospital Carlos Andrade Marín, del IESS.  Entre esas observaciones hay una que habla de compra de medicamentos que no fueron utilizados por 1,7 millones de dólares. La Contraloría también sostiene que en 27 procesos de contratación del IESS no hubo la publicación de documentos en la página del Servicio de Contratación Pública.

Durante su administración, hubo denuncias por los contratos con la “Clínica González”, cuyos propietarios son primos hermanos de Ramiro González. A finales del 2015, un informe de la Contraloría concluyó que los contratos de prestación de servicios firmados entre 2009 y 2012 entre el IESS y dicha clínica fueron ilegales y onerosos para el IESS.

Los correístas, sin embargo, tienen razón cuando hablan de que González estuvo relacionado políticamente con otros personajes y movimientos: fue afiliado y militante de la Izquierda Democrática desde 1988 hasta el 2000 cuando fue expulsado acusado por sus coidearios de irregularidades cometidas en la Prefectura. Fue candidato a la Vicepresidente acompañando en la papeleta a León Roldós, en las elecciones presidenciales del 2006. Mientras estuvo en el gobierno de Correa, fundó el movimiento Avanza y poco después fue acusado de haber desviado fondos del IESS hacia su movimiento político. Avanza, que también apoyaba a Correa, fue una de las principales fuerzas políticas en las elecciones del 2014. Con el aparecimiento de las denuncias en su contra, ese movimiento lo expulsó de sus filas.

Avanza fue una fuerza determinante en la aprobación de la Ley de Comunicación, pilar del autoritarismo cleptocrático del gobierno de Correa. Luego de su salida del gobierno, como líder de Avanza, González participó en alianzas políticas con Jaime Nebot, Mauricio Rodas y Paul Carrasco. En definitiva, ha sido un político que no le ha hecho fieros a participar en distintas plataformas políticas e ideológicas. Siempre ha estado donde está el poder o donde ha visto posibilidades de llegar al poder.

Durante el gobierno de Correa fue una figura de excepción. Cuando se desempeñaba como presidente del IESS fue uno de los más activos y entusiastas defensores del gobierno de Correa y cuando fue ministro de Industrias fue el principal promotor del proyecto de las cocinas de inducción, un programa al que Correa le dedicó muchísima atención. La idea de las cocinas de inducción terminó, posteriormente, en el fracaso absoluto.

González no puede renegar de su paso por el correísmo al que le fue muy útil durante al menos siete años. Pero sus compañeros del correato tampoco pueden pretender que no hayan tenido relación con él. Olvidarse de las cosas malas también es tener buena memoria, decía el gaucho Martín Fierro pero hacerse el olvidadizo es más bien cosa de cínicos. (Martín Pallares – 4 Pelagatos)

Foto: Vistazo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *