Moreno saca de la embajada a Assange

Lo improbable se produjo esta madrugada: a las 04:27, hora ecuatoriana, el Presidente Lenín Moreno hizo el anuncio en su cuenta de Twitter: “Ecuador decidió soberanamente retirar el asilo diplomático a Julian Assange por violar reiteradamente convenciones internacionales y protocolo de convivencia”. Un minuto más tarde, puso el mismo anuncio en inglés.

En Londres eran las 10:27 cuando el Presidente dio esta noticia y la policía ingresó a la embajada y detuvo al hacker australiano. Si se piensa en esta noticia, a la luz de los eventos producidos en la embajada de Londres durante este gobierno, hay que admitir que era una noticia anunciada. La situación se había tornado absolutamente inviable en octubre pasado cuando Assange demandó al Estado Ecuatoriano por haberle impuesto un protocolo de convivencia. Protocolo que, a su vez, daba cuenta de que tras más de seis años en ese espacio diminuto, la realidad del hacker australiano había llegado a un límite: él no estaba dispuesto a cumplir con normas de ningún tipo y el Estado ecuatoriano no podía, so pretexto de sus deberes como país asilante, seguir tolerando agresiones al personal de la embajada, acciones militantes contra otros países, ataques al Estado que respondía por su seguridad y, sobre todo, su decisión de no dar la cara a la Justicia inglesa: ese asilo se volvió un sinsentido. La tensión subió cuando en Carondelet se tuvo la sospecha de que Wikileaks, la organización a la que pertenece Assange, contribuyó en la filtraciòn de documentos que fueron robados del teléfono de Moreno y de su esposa mientras se encontraron en Ginebra.

Pero, claro, había que explicar una decisión de repercusiones mundiales. Retirar el asilo al fundador de wikileaks, el hombre que fue el símbolo de la libertad de expresión frente a los estados, no es tarea fácil. Por eso Lenín Moreno acompañó la noticia de un video en el cual habla durante tres minutos y 15 segundos. En él explica, con traducción al inglés, los motivos que lo llevaron a tomar esta decisión. Evoca tres: “la conducta irrespetuosa y agresiva del señor Julián Assange, las declaraciones descorteces y amenazantes de su organización aliada en contra del Ecuador y, sobre todo la transgresión de los convenios internacionales”. En ese párrafo, Moreno resume una situación que ha paladeado diplomáticamente José Valencia desde junio de 2018 que llegó a la Cancillería y que, según Moreno, “han llevado la situación a un punto en que el asilo del señor Assange, es insostenible e inviable”. Por eso anunció hoy que Ecuador, soberanamente, da por finalizado el asilo diplomático otorgado al  Assange en el año 2012.

En su explicación, Moreno retoma, en pocas frases, esta historia  que duró seis años y diez meses durante los cuales Ecuador garantizó los derechos humanos de Assange y cubrió sus necesidades cotidianas en la embajada de Londres. No cita a Rafael Correa. Simplemente dice que heredó la situación y que cuando llegó a la Presidencia en 2017, su gobierno dictó un protocolo de convivencia y que Ecuador cumplió con sus obligaciones en el marco del derecho internacional. Pero que Assange violó reiteradamente las convenciones expresas sobre asilo a pesar de las solicitudes hechas por Ecuador. En particular violó la norma de no intervenir en asuntos internos de otros estados. La más reciente alerta -dice el Presindete- se dio en enero de 2019 cuando wikileaks filtró documentos del Vaticano. Miembros claves de esa organización visitaron a Assange antes y después de dicha filtración. Esa y otras publicaciones “han confirmado la sospecha que tiene el mundo de que el señor Assange sigue vinculado con esa organización y, por tanto, con las intromisiones de esta organización en asuntos de otros estados”.

A propósito del comportamiento del señor Assange, Moreno da cuenta de que la paciencia de Ecuador llegó a su límite: instaló equipos electrónicos no permitidos en la embajada, bloqueó las cámaras de seguridad de la embajada en Londres, agredió y maltrató a guardias de la sede diplomática, accedió sin permiso a archivos de la embajada. Y que mientras Ecuador respetaba con generosidad las condiciones del asilo, Assange demandó, en tres instancias, el protocolo de convivencia. En todos los casos, las autoridades correspondientes dieron la razón al Ecuador.

Moreno sabe que se le vienen encima críticas por su decisión. De hecho, cuenta que Wikileaks, la organización de Assange, amenazó hace dos días al gobierno de Ecuador. “Mi gobierno -dice- no tiene nada que temer. No actúa bajo amenaza”. Por todo esto, se adelanta a replicar a sus críticos con el único argumento de fondo posible: su gobierno solicitó a Gran Bretaña la garantía de que Assange, que fue inmediatamente detenido por la policía de Londres, no sería entregado a un país en el que pueda sufrir torturas o pena de muerte. Y ratifica que el gobierno británico lo ha confirmado por escrito. (José Hernández – 4 Pelagatos)

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