CorteIDH pide retomar caso de violación a menor de edad, quien se suicidó

Paola Guzmán se suicidó después de ser violada por un profesor, en 2002. Se sancionaría al Estado ecuatoriano. 
 

Redacción GUAYAQUIL

Tras la prescripción del proceso judicial por la violación y posterior muerte por suicidio de su hija Paola Guzmán, en 2008, Petita Albarracín espera que el caso se reabra y se lo retome en contra del presunto responsable de este suceso ocurrido en un establecimiento educativo.

Paola murió tras ingerir ‘diablillos’ (fósforo blanco) después de los ataques sexuales que sufría, supuestamente, por parte del vicerrector del plantel en el que estudiaba. Ella tenía 14 años.

La investigación, a cargo del Ministerio Público, tomó como punto de partida el suicidio y procesó al docente por el acoso a la menor. El sospechoso, identificado como Bolívar E., en ese entonces tenía 65 años y era segunda autoridad del colegio Martínez Serrano, en Guayaquil.

El miércoles, Petita, con apoyo del Centro Ecuatoriano para la Promoción y Acción de la Mujer (Cepam), contó este hecho en la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH), la que emitió un dictamen demandando la reapertura del proceso, toda vez que se vulneraron los derechos de la víctima.
 

Contra el Estado
Lita Martínez, directora de este organismo, mencionó que el dictamen tiene el poder de abrir el caso, a pesar de la prescripción y de ordenar que se investigue de forma individual a quienes fueron parte del caso, como encubridores y funcionarios que no hicieron bien su trabajo.

De ahí que la CorteIDH tardaría entre 20 y 24 meses en resolver el caso y podría sancionar al Estado ecuatoriano por la violación de derechos a la víctima y su familia.

EL DATO
El Cepam y el Centro de Derechos Reproductivos señalaron que el caso que será tratado por la CIDH.
La madre de Paola asegura que tras la muerte de su hija, en diciembre de 2002, se enteró de lo sucedido, pues sus compañeras más cercanas empezaron a contar que el educador la habría embarazado.

Previo al suicidio, la joven sufrió una fuerte depresión, pero nunca le contó a su madre lo que estaba sintiendo. “Mi hija me abrazó y me dijo que la perdonara por lo que había hecho, yo la llevé al hospital, pero esa noche murió”, contó Petita.

La entidad internacional señala que la violencia sexual en las instituciones educativas configuran graves violaciones a los derechos de integridad y libertad personal de los niños, niñas y adolescentes.

Por eso, considera que el caso sufrido por Paola Guzmán es el reflejo de una situación de acoso sexual en los planteles educativos y la discriminación contra las víctimas de estos hechos. (Diario La Hora)

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