La Asamblea busca Presidente triple B: bueno, bonito y barato

La renovación de autoridades de la Asamblea Nacional está a la vuelta de la esquina y los cabildeos han empezado. Entre la oferta de candidatos hay muy poco para escoger y mucho para temer en términos del futuro del primer poder político del Estado. De un lado, ciertos sectores auto denominados independientes reclaman su derecho a presidir la legislatura. No tienen candidato ni agenda pero sí la pretensión. También está la propuesta oficialista con dos candidatos no oficialistas, Litardo y Cevallos. Una contradicción más en la ya de por sí incoherente bancada de Alianza País. De otro lado, CREO no reacciona ni plantea alternativas. Su obnubilación por las elecciones presidenciales del 2021, y su único referente electoral, le impiden observar el panorama político en su amplitud. PSC y sus huestes, como siempre, proponen gobernar sin ejercer cargos. Esa ha sido su línea de acción de acción política desde 1988, y le ha dado resultados, dirán algunos.

Lo cierto es que la elección del próximo titular de la Asamblea Nacional no será una elección más pues allí se juega, en buena medida, la estabilidad del país. Dado que para la misma época arrancará el tercer año de gobierno, y último en el que el fantasma de la muerte cruzada rondará el Palacio de Carondelet, esta aseveración cobra sentido. En efecto, muchos ganadores de las seccionales de abril del 2019 quieren ganar las presidenciales antes del 2021 y otros propician el caos desde ya. En dicho escenario, el papel de la Asamblea Nacional va a ser determinante. Por ello, un presidente de la legislatura solvente, con perspectiva política nacional y capacidad de decisión, incrementará las probabilidades de concluir sin sobresaltos los cuatro años de mandato de Lenín Moreno. Aunque este razonamiento luce obvio, a momentos parece pasar inadvertido en el cálculo político del gobierno.

En la orilla opuesta, si el nuevo titular de la Asamblea Nacional responde a la coyuntura y a las presiones, el espacio para la inestabilidad y las elecciones anticipadas va tomando forma. Demás está decir que en esa línea no sólo están los que quieren llegar a la presidencia antes del 2021 sino también los herederos de la década de las mentes lúcidas, los corazones ardientes y, esencialmente, las manos limpias. De hecho, allí estaría uno de los puntos clave del acuerdo cada vez más evidente entre socialcristianos y correístas. El otro espacio de convergencia de ambos sectores, y que sigue la línea de abrir campo a la posible muerte cruzada, es la pretensión de unos y otros de mantener a cualquier costo al Consejo de Participación Ciudadana. De esa forma, cuando el momento político sea propicio, ambos podrán impulsar desde esa anti democrática institución la revocatoria de la designación de los jueces de la actual Corte Constitucional. Al fin y al cabo, la muerte cruzada no sólo requiere intención política y una legislatura condescendiente sino también unos jueces constitucionales dispuestos a ceder … y los de ahora no van en esa línea.

Conseguir un presidente de la Asamblea Nacional triple B: bueno, bonito y barato es posible. Para ello se requiere que el gobierno nacional tome conciencia del trascendental momento político que implica dicha designación y que la oposición, excluida la alianza ya mencionada, identifique entre los legisladores con solvencia moral y política, que sí los hay, a quienes podrían asumir el desafío de conducir el primer poder del Estado. Si se deja de lado la miopía política del cortoplacismo y las ambiciones desmedidas de legisladores oficialistas se restringen, la legislatura puede cumplir un rol decisivo de cara a atemperar los intentos de adelantar elecciones, deshacer lo realizado por el Dr. Trujillo y sus consejeros y, en definitiva, ganar elecciones en medio del caos. El tercer año de gobierno del Presidente Moreno inicia y si sus asesores desean que no sea el último deberán pensar seriamente en proponer para la presidencia de la Asamblea a alguien Bueno, en términos éticos y políticos; Bonito, en cuanto a su capacidad de relacionarse con las bancadas legislativas; y, Barato, en la medida que no tenga ambiciones políticas inmediatas. (Santiago Basabe – 4 Pelagatos)

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