Desde Chaupicruz

La larga lista de atrocidades cometidas en el tema Assange rebasa los límites de la tolerancia. No solo por las ilegalidades que se dieron en la concesión del asilo a un violador de mujeres, o el brutal desperdicio de recursos públicos en un país en el que acaba de morir una paciente de cáncer a la cual el Estado le negó su medicina. No.

El tema va más allá, porque ahora sabemos que esa repugnante concesión estaba supeditada a un fin mayor: los intereses geopolíticos de una potencia extranjera. Para poder sacar al ‘hacker’ de la embajada y enviarlo a Rusia como diplomático, había que convertirlo en un imaginario habitante de Chaupicruz, utilizando la nacionalidad ecuatoriana como un estropajo para limpiar excusados. Y sabemos también que Assange -al igual que el roedor belga- estaban alineados con los intereses del hijo de Putin ruso, no con los intereses del Ecuador.

Esta supeditación de los intereses nacionales a los de otro país se llama “traición a la patria” y en constituciones como la de 1967 es causal de pérdida de la nacionalidad. Porque esa es la mínima sanción que merece quien es capaz de “rifar” la nacionalidad ecuatoriana en beneficio de otros intereses nacionales. Lo justo entonces, es que Correa pierda la suya. No por odio, sino para que sirva como escarmiento a futuros truhanes disfrazados de “revolucionarios”. Pero Montecristi -qué raro- suprimió las causales de pérdida de la nacionalidad.

Y auxiliada por un sistema legal que solo considera “traición a la patria” situaciones concebidas dentro de la lógica militar propia de una guerra, resulta que anteponer los intereses extranjeros a los nacionales no es traición a la patria. Después de limpiarse -salva sea la parte- con la nacionalidad ecuatoriana, Correa seguirá siendo un nacional.

Como ven, la existencia del Cpccs no es -ni de lejos- el más grave de nuestros problemas, sino toda la Constitución. Pero nos negamos a cambiarla y seguimos manteniendo el sistema jurídico construido por Ali Rafá y sus 40 mil ladrones. ¿Alguien entiende por qué nos emperramos en mantener el sistema que nos oprime? Yo no. (Roberto López – Diario Expreso) Caricatura: Asdrúbal de la Torre

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