Menor liquidez desacelera la entrega del crédito bancario

El efecto dominó que viene generando el ajuste fiscal se manifiesta también dentro del terreno del sistema financiero. Si bien en este año, las captaciones y la emisión de crédito han seguido creciendo, el ritmo de colocación es menor a la de años pasados.

Hasta el tercer mes del año, la cartera bruta de la banca privada registró un saldo de $ 27.579 millones. Si bien esa colocación significó un 9,8 % más, ese incremento estuvo muy por debajo del 21 % que la banca llegó a reportar en igual periodo del año pasado. Es una desaceleración que se venía advirtiendo, dice Julio José Prado, presidente de la Asociación de Bancos Privados del Ecuador (Asobanca), y que se ratifica en medio de un nuevo ciclo económico caracterizado por una austeridad fiscal y una tendencia de decrecimiento en el Producto Interno Bruto (fijada por el FMI en -0,5 % para este año).

Es claro, dice Prado, que en el país existen menos dólares y que las reservas de liquidez se han ido evacuando y volviendo alimentar en un menor ritmo. Más cuando los niveles de depósitos que hace la ciudadanía no tienen la misma dinámica que años atrás. “Hasta marzo tuvimos una tasa de crecimiento de los depósitos del 1,3 %, pero si revisamos marzo del 2018 esa tasa fue del 6,6 %; en marzo del 2017, en cambio, fue del 13 %”, explica.

Esto no se debe a que exista una desconfianza en el sistema financiero, aclara, sino porque de forma en general las empresas y las familias están con menos dinero disponible para poder ahorrarlo. La confianza en la banca privada prevalece y eso se refleja en el comportamiento de los depositantes que aún tienen la capacidad de poder guardar dinero y que optan por hacerlo a largo plazo: la metodología con mayor crecimiento este año (un 8,3 %). “Lo que estamos viendo es un comportamiento clásico en épocas de incertidumbre, en las que la gente prefiere no invertir demasiado y en las que trata de ahorrar dinero”.

Pero es una conducta que también ha empezado a tener sus efectos negativos dentro de algunos sectores económicos, sobre todo en el comercial. La menor colocación de crédito y la cautela de la gente para priorizar sus compras, explica Wilson Galarza, gerente de Autolasa, es lo que ha hecho que el sector automotriz vea decrecer sus ventas este trimestre en 1.006 unidades; un año, que a diferencia de otros, se tiene el privilegio de importar y vender carros sin restricción. “No solo estamos viendo cómo los bancos están dando crédito a menor ritmo sino que observamos cómo son más exigentes con nuestros clientes al pedir más requisitos. No conozco cuál será el nivel de cartera vencida que estén teniendo los bancos respecto a créditos automotrices, pero lo que se asume es que debe estar aumentando”, dice Galarza.

Prado, para alivio de todos, asegura que no. “No estamos viendo que hay un aumento desmedido de la morosidad”, dice. No obstante, advierte que con las lecciones de crisis anteriores, es una realidad que en los próximos meses los bancos van a seguir siendo muy cautos en la concesión de créditos. ¿De qué depende de que este panorama no empeore? De que la inyección de capital vuelva a reflejarse en el mercado. Una situación que no está garantizada solo con el acuerdo financiero al que se ha llegado con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Asegura que dependerá de los efectos de los ajustes fiscales que deberá hacer el Gobierno y de variables exógenas relacionadas a mejores ingresos petroleros y de exportaciones y a la capacidad de atraer nuevas inversiones.

El mercado

Menos margen

El índice de liquidez bancaria referente a la relación entre los fondos disponibles y el total de depósitos a corto plazo fue de 23,2 % para marzo de 2019, 5,8 puntos porcentuales menos que el año pasado.

Destinos

El 62 % de los $ 27.579 millones de cartera bruta fueron destinados a sectores productivos, vivienda y microempresa. En marzo del 2016, esa participación era de un 65 %, según las cifras de Asobanca.

Previsión

La banca prevé que la tendencia de desaceleración continúe. Se estima un decrecimiento en términos negativos de los depósitos en el segundo semestre, pero eso dependerá de la fortaleza del ajuste fiscal. (Diario Expreso)

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