La excanciller no dará la cara

No se presentará María Fernanda Espinosa ante la Comisión de Fiscalización que la investiga por incumplimiento de funciones. Ni en persona ni por videoconferencia: enviará su alegato por escrito. Así lo anunció ayer la presidenta de la Comisión, María José Carrión, minutos antes de empezar la sesión en la que Cristina Reyes, Fernando Flores, Marcelo Simbaña y Byron Suquilanda, los asambleístas de oposición que impulsan el juicio político, expusieron sus pruebas de cargo.

Lo que sí hará la excanciller es movilizar a sus abogados. Lo ha hecho ya. Y su primera acción fue pedir la incorporación al proceso de una interminable lista de documentos: las actas de las sesiones de la Comisión de Relaciones Internacionales adonde acudió la excanciller a rendir sus informes trimestrales; las actas de las reuniones del Consejo de Seguridad relacionadas con la crisis de la frontera norte; los informes de labores del embajador del Ecuador en Venezuela; toda la documentación relacionada con la nacionalización de Julian Assange… Papelería suficiente para enterrar a los asambleístas que la juzgan. La cosa se complica, pero la Comisión no se arredra: el informe, se decidió ayer, estará listo antes del 14 de mayo. No les queda otra, pues ese día se renuevan las autoridades de la Asamblea y se reconstituyen las comisiones, Fiscalización incluida.

La sesión se instaló con hora y cuarto de retraso y arrancó con el reproche que ya se ha convertido en un leitmotiv de este proceso, por el inexplicable retraso de once meses con el cual la presidenta de la Asamblea, Elizabeth Cabezas, decidió iniciarlo. En efecto, la denuncia fue presentada, como recordó Cristina Reyes, el 31 de mayo del año pasado, cuando todavía Espinosa se desempeñaba como canciller, y durmió once meses en la presidencia.

Reyes fue la primera en presentar pruebas contra la excanciller y se centró en el caso de la crisis de la frontera norte. “Mientras el equipo periodístico de diario El Comercio estuvo secuestrado y el país se mantenía en vigilia, la señora viajaba por el mundo promocionando su candidatura a la presidencia de la Asamblea General de la ONU”, dijo la asambleísta socialcristiana y cotejó las fechas: entre el 27 de enero y el 20 de marzo, es decir, entre el primero y el segundo atentados con explosivos en San Lorenzo y Mataje, y en medio de las continuas amenazas de los terroristas, Espinosa estuvo en Costa Rica, Colombia, Suiza, Surinam, Chile y Estados Unidos; entre el 26 de marzo, día del secuestro de los periodistas, y la primera semana de abril, cuando se produjo el asesinato, la entonces canciller viajó en busca de votos a Azerbaiján, a la cumbre de países no alineados. No se reunió con su homóloga de Colombia ni activó los protocolos de cooperación binacional, dijo Reyes, y acusó a Espinosa de “insensibilidad y falta de empatía con la tristeza nacional”.

Fernando Flores se refirió a las políticas de Estado con respecto a los ecuatorianos residentes en Venezuela. Llegó con 2.600 fojas de documentación que, según él, demuestran cómo la Cancillería y la Embajada del Ecuador en Caracas, en medio de la crisis humanitaria que sacudía a ese país, negaron apoyo a los ecuatorianos que lo solicitaron. Recordó que la Ley de Movilidad Humana obliga al Ministerio de Relaciones Exteriores a velar por el respeto de los derechos humanos de los ecuatorianos en el extranjero. “España -dijo- invirtió 2 millones de euros para socorrer a sus ciudadanos en Venezuela; Perú envió aviones militares para trasladar a los peruanos enfermos hasta su país”. María Fernanda Espinosa, en cambio, “prefirió defender a la dictadura de Maduro”.

El caso de la nacionalización de Assange quedó para el final y se trató muy brevemente. A Byron Suquilanda le bastó con recordar los argumentos que con los que el canciller José Valencia justificó la reversión de ese proceso, por considerarlo plagado de irregularidades y lesivo a los intereses nacionales.

La Comisión dedicará esta semana a revisar la extensa documentación y reabrirá las comparecencias el lunes próximo.

Acusación

El secuestro de una niña

Cristina Reyes expuso el caso de Mariella Rea, cuya hija, una niña ecuatoriana, fue secuestrada hace dos años en Eslovenia por su propio padre, natural de ese país. Según la asambleísta socialcristiana, la canciller ha sido incapaz de obtener resultados en el proceso de recuperación a pesar de contar con una sentencia judicial favorable a la madre, que tiene la custodia. (Diario Expreso)

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