“Correa pidió que saliéramos de Manta y esos fondos se fueron a otros países”

Sergio de la Peña nació en Chihuahua, México, y llegó a Estados Unidos como muchos otros migrantes, para seguir un sueño. Estuvo 30 años en la Fuerza Aérea de Estados Unidos, otros más como consultor hasta llegar a subsecretario adjunto de Defensa. Como tal, él es el responsable de los problemas de seguridad, defensa y política en la región, así como de la supervisión de la financiación de los programas de cooperación de defensa para el Comando Norte de los Estados Unidos y el Comando Sur de los Estados Unidos.

– En la renaciente cooperación Ecuador-Estados Unidos, ¿qué es lo que se está reforzando?

– Hay que tomar en cuenta el contexto histórico. En los últimos dos años tenemos una gran transición, pero antes de eso, en los diez años de Rafael Correa, la relación con Ecuador estuvo más desenchufada. Estamos viendo de qué manera podemos realinearnos para cumplir objetivos de interés mutuo. Estamos preocupados por el tema de seguridad en este hemisferio porque nosotros tenemos una proyección internacional y queremos que nuestra vecindad sea más pacífica. Aquí no tenemos los conflictos de los hijos de Abraham; ni los conflictos de una dinastía Ming renaciente; ni los conflictos de la Rusia Sarista-Comunista-postcomunista. No estamos hablando de la manera que se rebanó a África ni de los conflictos que existen en parte de Europa.

– Pero en Ecuador sí tenemos un grave problema de narcotráfico por la gran producción de droga de los países vecinos.

– Donde hay drogas hay problemas porque la droga no es un crimen sin víctimas. Eso nos causa daño a todos y tenemos que trabajar de una manera colaborativa para ver cómo enfrentamos ese flagelo. El cultivo y la producción de drogas están en los países vecinos, pero el transporte sale de Ecuador.

– Hay que frenarlo.

– Tenemos que hallar la manera más efectiva para enfrentar el problema que están viviendo porque eso va a producir otros males sociales que pueden afectar a todos. Otro problema es la naturaleza. Ustedes tienen terremotos, volcanes, tempestades, deslaves y muchas veces, cuando se supera la capacidad de respuesta de las manos civiles, tienen que involucrarse las Fuerzas Armadas, que no solo tienen que estar equipadas para la defensa nacional.

– ¿Cuál es el avance en esta nueva era de cooperación?

– Cuando se desenchufan las cosas tienen que volver a enchufarse. Nosotros, como ustedes, tenemos que planificar cómo distribuir ciertas cosas que tienen costo dentro de un presupuesto nacional. Teníamos un presupuesto que nos permitía proporcionar ciertos apoyos y esas líneas de financiamiento se cortaron cuando el presidente Rafael Correa nos pidió que nos fuéramos de Manta y se fuera la oficina de coordinación de Defensa. Eso desconectó todos los sistemas. Si nos dicen que ya no quieren la colaboración, entonces tenemos que tomar esos fondos y establecer líneas de financiamiento con otros países. Ahora se están restableciendo. Nosotros tenemos que aprobar nuevas líneas de financiamiento dentro de un sistema del gobierno que, muchas veces, requiere la aprobación del Congreso. Todo eso requiere tiempo.

– ¿Y qué tanto han avanzado en el restablecimiento de las líneas de financiamiento?

– Hemos avanzado bastante. En primer lugar, tenemos el restablecimiento de la Oficina de Coordinación de Seguridad. Estamos reiniciando ciertas líneas de financiamiento para poder apoyar este restablecimiento de relaciones. Pero no se puede hacer todo de la noche a la mañana porque las planificaciones se hacen con un año o más de anticipación.

– ¿Cuánto tiempo tardarán en el restablecimiento de esas líneas?

– Dos o tres años porque todo tiene que ser reprogramado. El dinero es solo una parte porque la otra es la disposición del Gobierno de Ecuador para acordar cómo asumimos ciertos proyectos. Tiene que haber un acuerdo legal. Todo tiene que quedar por escrito, de acuerdo al marco legal de cada país.

– Está operando un avión de monitoreo. ¿Vendrán más?

– Nosotros hablamos de la capacidad que se requiere para hacer ciertos proyectos. No de número de aviones ni de lanchas, sino de cuál es la tarea que se requiere y tenemos expertos que nos dicen cómo se puede cumplir. Una de las cosas que ha sucedido en los últimos diez años es que la tecnología ha cambiado significativamente. En ciertos casos, lo que antes se hacía con un equipo en una hora en la actualidad se hace con otro en menos tiempo. Hay sistemas nuevos que debemos tomar en consideración. Estamos hablando de la capacidad de vigilancia, si se puede hacer con otro país, que es otro socio, o con plataforma de Estados Unidos. Todo esto se evalúa.

– ¿Podríamos decir que estamos en la etapa de evaluación y planificación de lo que será el aporte de Estados Unidos a Ecuador?

– Es más complejo que eso, pero podemos decir que vamos por ese camino. Habrá cosas que no salgan exactamente como la desean ambos lados, pero vamos por muy buen camino. Lo más importante de la relación entre Ecuador y Estados Unidos es la confianza, la buena voluntad y la buena fe.

– ¿Qué tan receptivo está Ecuador con Estados Unidos?

– La voluntad que hay para cooperar y colaborar es muy elevada. El nivel de cooperación que hemos recibido por parte de las Fuerzas Armadas ecuatoriana y del presidente Lenín Moreno es muy positivo. Es como día y noche. El presidente Rafael Correa se disgustó con los Estados Unidos, lo expresó en su tiempo. Él tenía su tendencia alineada más a la Unasur, al señor Hugo Chávez, al señor Nicolás Maduro, a la señora Cristina Kirchner, el señor Luiz Inácio Lula, al señor Daniel Ortega.

– A la izquierda.

– Socialistas. Nosotros tenemos un alineamiento distinto.

– A Ecuador le faltan radares. ¿Estados Unidos está en capacidad de apoyar con radares?

– No hablamos precisamente de radares, sino de capacidad. Lo que se quiere tener es conocimiento situacional sobre el espacio nacional, que es tierra, mar, aire y si hay la capacidad, el espacio. Tenemos que considerar también el ciberespacio. Estamos buscando la manera de cómo proveerles conocimiento situacional. Si ustedes tienen ese conocimiento interno, nosotros podemos ayudar con los vecinos para que ellos también sean parte de la vigilancia de la vecindad. Los narcotraficantes y la gente que está robándose los pescados no les importa la ley.

– Ni las fronteras.

– Exactamente. Pero los Estados tienen que cumplir con las normas legales. Hay que trabajar de una manera más colaborativa para compartir información. Nosotros utilizamos la tecnología y las asociaciones, alianzas, para enfrentar estos problemas de una manera más colaborativa. Tratamos las cosas de una manera más regional. Tenemos un problema que es Venezuela, que tenemos que darle una respuesta regional, porque si actuamos solos no va a tener ningún impacto.

– ¿Estados Unidos apoyará a Ecuador en el cuidado de la frontera con Colombia?

– Estamos hablando de cómo pueden trabajar los colombianos con los ecuatorianos y cómo podemos ayudar a organizar ese esfuerzo para que todos hablemos el mismo idioma. Estamos viendo de qué manera podemos diseñar el apoyo requerido para que Ecuador sea más efectivo en hacer el trabajo. No se trata de vehículos blindados ni de visores nocturnos, se trata de determinar primero qué es lo que se requiere. Si ofrecemos equipos, vendrá con entrenamiento, mantenimiento, repuestos. Nosotros avanzamos a la velocidad de la confianza y a la velocidad que el sistema ecuatoriano permite. (Diario Expreso)

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