El laberinto de las enfermedades catastróficas en el Ecuador

La falta de atención médica y medicamentos adecuados para enfermedades como el cáncer y el VIH es no es una simple «percepción» en el país. Un reciente estudio evidencia pobres resultados del Ecuador en la atención de estas enfermedades, mientras hay reclamos de médicos y pacientes.

La atención de enfermedades catastróficas es una deuda pendiente en la región. Un reciente estudio de la Inteligence Unit de The Economist sobre el cáncerevidencia que, en América Latina, los países exhiben pobres resultados en temas como cobertura de salud, estrategias nacionales para combatir enfermedades, prevención y, sobre todo, disponibilidad de medicamentos y tratamientos. 

El estudio titulado Control del Cáncer, acceso y desigualdad en América Latina, publicado por The Economist y realizado por encargo de la farmacéutica Roche, evidencia la situación de doce países de la región, entre ellos el Ecuador, en la atención del cáncer, una enfermedad que sigue siendo un problema de salud pública de alta incidencia en nuestros países. 

El informe, publicado en 2017 por The Economist, contó, en el caso del Ecuador con la participación de Wilson Merino Rivadeneira, de la Red Nacional de Organizaciones de Pacientes Oncológicos, y de Nilda Villacreses, quien se desempeñaba como directora ejecutiva del Consejo Nacional de Salud. 

En el documento, se evaluó con varios indicadores a países como Uruguay, Costa Rica, Chile, México, Brasil, Colombia, Panamá, Perú, Ecuador, Argentina, Paraguay y Bolivia. En el resumen del estudio, se otorga a los países una calificación máxima de 30 puntos, al evaluar aspectos como Plan Estratégico, Supervisión de Desempeño, Disponibilidad de Medicamentos, Disponibilidad de radioterapia, Prevención y detección temprana, y Finanzas. En el caso del Ecuador, el país obtuvo 15 sobre 30, lo que lo coloca al mismo nivel que Perú, levemente por encima de Argentina (que tiene 14) y por debajo de otros siete paises. El mejor evaluado resultó ser Uruguay, que obtuvo 23 puntos en el estudio y el peor Bolivia, que apenas reunió siete puntos. 

En temas como la disponibilidad de medicamentos, el Ecuador obtuvo dos sobre cinco puntos, lo que lo coloca en el mismo nivel que Colombia, Panamá y Perú. Es más fácil, según el estudio, acceder a medicamentos nuevos en Brasil, Argentina, Chile, México y Uruguay que en el Ecuador. 

En el caso del Ecuador, el país obtuvo 15 sobre 30, lo que lo coloca al mismo nivel que Perú, levemente por encima de Argentina (que tiene 14) y por debajo de otros siete paises. El mejor evaluado resultó ser Uruguay, que obtuvo 23 puntos en el estudio y el peor Bolivia, que apenas reunió siete puntos.

La ministra Verónica Espinosa afirma que hay cabildeos de las farmaceúticas. Foto: El Comercio

En la disponibilidad de radioterapia, Ecuador está con dos puntos, la misma situación que la Argentina y muy por debajo de Chile, que tiene cinco sobre cinco. Esto se debe a que en nuestro país no hay aceleradores lineales, y la tasa de máquinas de cobalto y unidades de radioterapia por cada millón de habitantes es de 0,13. 

Esto a pesar de que, al igual que el resto de países de la región, el principal cáncer que afecta a los hombres en el Ecuador es el de próstata, seguido del de estómago, mientras que las mujeres sufren de cáncer de mama y del cuello del útero. El estudio precisa que en el Ecuador, en 2013, por lo menos el 40% de los hombres adultos tenía obesidad y sobrepeso, y no menos del 70% de las mujeres, lo que es considerado como un factor de riesgo para el cáncer. 

Las cifras que maneja la Sociedad de Lucha contra el Cáncer (Solca) en el Ecuador, evidencian la dimensión de esta problemática.  En un reciente informe sobre la incidencia del cáncer en Quito, entre el 2001 y el 2013, señala que en el Ecuador el cáncer es la segunda causa de muerte luego de las enfermedades cardiovasculares. Y entre las mujeres de entre 30 y 64 años, es la primera causa de muerte. En 1980, el cáncer era la causa del 6% de las muertes, y en el 2016, llegó al 16%.  En ese año, 29 personas murieron cada día por la enfermedad. Según los datos de Solca Quito, las cinco principales causas de cáncer en hombres son: próstata (66 cada 100.000), piel, estómago, linfomas  y colon-recto. En mujeres, son: mama (41 de cada 100.000), tiroides, piel, cuello del útero y estómago.

Solca Guayaquil reportó, en cambio, que en el 2016, las principales causas de cáncer fueron, en hombres: próstata, estómago, piel, colon y leucemia. En mujeres fueron: mama, cérvix, tiroides, piel y colon. En cáncer infantil, Solca Guayaquil reportó que las principales causas de cáncer fueron, en ese año: leucemia linfoblástica aguda, cáncer al cerebro, enfermedad de Hodgkin (linfático), leucemia mieloide aguda y linfoma No Hodgkin.

Además, se prevee que para el 2020, se diagnosticarán en el país mas de 31.000 nuevos casos de cáncer. Si el tratamiento de la enfermedad cuesta —dependiendo del tipo de cáncer— un promedio de USD 10.000 al año, se puede afirmar que el impacto es cercano de USD 310 millones al año.

Pero en sociedades clasistas y estraficadas como las latinoamericanas, la salud, la vida y la muerte también tienen relación con la clase social. Según el estudio de The Economist, en la región se puede hablar de un fenómeno conocido como el apartheid médico, que se explica como el hecho verificado de que quienes tienen mejores posibilidades económicas son quienes pueden acceder a mejores medicamentos, con menos efectos secundarios y mejores pronósticos. 

En la región se puede hablar de un fenómeno conocido como el apartheid médico, que se explica como el hecho verificado de que quienes mejores posibilidades económicas tienen son quienes pueden acceder a mejores medicamentos, con menos efectos secundarios y mejores pronósticos.

El debate por el cuadro médico

En el Ecuador, entre tanto, tiene lugar un reciente debate por la actualización del Cuadro Básico de Medicamentos del país, en donde constan los medicamentos que el Estado reconoce para su uso. La falta de nuevos medicamentos en el Cuadro Básico ha sido cuestionada por pacientes y por profesionales de la salud, que sostienen que al estar desactualizado, impide que los enfermos se beneficien de nuevas terapias. 

Desde el Gobierno, en cambio, se sostiene que tras los cuestionamientos están las grandes farmaceúticas, interesadas en vender nuevos productos que no necesariamente son más eficaces pero sí son más caros. Esta es la postura que mantiene Verónica Espinosa, la actual titular del Ministerio de Salud. 

Para el presidente de la Federación Médica Ecuatoriana, Ernesto Carrasco, el debate sobre la revisión del cuadro no es nuevo. Desde mayo de 2018 que no se ha realizado la publicación del nuevo cuadro, alegando problemas de sostenibilidad financiera. La revisión, dice el médico, fue realizada durante cuatro años, desde 2014 a 2018, por parte de la Comisión de Medicamentos e Insumos, que incluyó por lo menos 50 medicamentos.

La revisión del Cuadro Básico ha producido que se coloquen nuevos medicamentos de diverso tipo, como insulinas para diabéticos, antiagregantes plaquetarios, antibióticos, analgésicos, anestésicos, calmantes,  y también otros para enfermedades catastróficas como el VIH.

Según Carrasco, la revisión ha producido que en el cuadro se coloquen nuevos medicamentos de diverso tipo, como insulinas para diabéticos, antiagregantes plaquetarios, antibióticos, analgésicos, anestésicos, calmantes,  y también otros para enfermedades catastróficas como el VIH. De las nuevas 50 medicinas, cerca de 20 serían de uso para enfermedades catastróficas y se considera que pueden ser costosos. Medicamentos como los que se usan para el Alzheimer, por ejemplo, no fueron incluidos en esta ocasión. 

Para Carrasco, el tema no es abordado por el Gobierno de una manera técnica, sino política. «La ministra de Salud dice que son solo mil pacientes afectados, como si eso no fuera importante. Hay tratamientos para esas enfermedades que pueden costar hasta 15 mil mensuales», dice Carrasco. Propone hacer como en Uruguay en donde hay un fondo que permite financiar los medicamentos de alto costo. Un esquema similar funciona en Chile y en México, explica el médico, quien asegura que la ministra de Salud «está vendiendo humo» al afirmar que tras los reclamos están cabildeos de las farmacéuticas. El Gobierno, dice, no debe denunciar el costo de las pastillas, sino buscar alternativas para financiarlas, afirma, aunque no niega que sí hay cabildeo de los grandes laboratorios. 

Las enfermedades catastróficas, asegura el médico, están garantizadas en la Constitución, que, destaca, deben ser atendidas por el Ministerio de Salud. En este año, hubo recortes por 500 millones de dólares en el presupuesto de Salud, pero debe haber nuevos medicamentos en el país. El médico recomienda trabajar dentro del país para obtener genéricos de nuevas moléculas, que son producidas en países como la India. 

El fenómeno de las demandas y las órdenes judiciales para comprar medicamentos resulta, a la larga, más caro para el Estado, pues se deberían realizar compras planificadas en lugar de atender a los resultados de procesos judiciales, explica Carrasco. 

El médico cuestionó la decisión del viceministro Carlos Durán, quien habría conformado una nueva comisión para analizar el impacto económico de la revisión del cuadro básico. 

El fenómeno ocurre en toda la región. Según el informe de The Economist, «si bien el costo suele citarse como una razón para la lenta aprobación de los fármacos anticáncer, una falta de capacidad para juzgar el valor de los medicamentos nuevos y para evaluar su precio apropiado, también demora la adopción de las nuevas terapias». 

Según el informe de The Economist, «si bien el costo suele citarse como una razón para la lenta aprobación de los fármacos anticáncer, una falta de capacidad para juzgar el valor de los medicamentos nuevos y para evaluar su precio apropiado, también demora la adopción de las nuevas terapias».

En el caso de Brasil, «la Constitución reconoce el derecho a la atención médica. Una vez que un fármaco es aprobado, los programas de seguro privado deben proporcionarlo al paciente, pero solamente cubren alrededor de un cuarto de la población y no siempre actúan rápido. Aquellos que dependen del sistema de salud pública a menudo deben esperar más tiempo para que puedan cubrirse los fármacos nuevos, a veces hasta una década».

La visión de los pacientes

Mientras tanto, los pacientes que dependen del sistema de salud público muestran sus reservas sobre el uso de medicamentos genéricos elaborados en el país, que, al parecer, no cuentan con suficientes estudios respecto de su eficacia.

Un paciente de VIH, a quien llamaremos Juan Carlos, destaca que recibe del IESS un medicamento genérico del antiretroviral de marca Atripla, que es elaborado por un laboratorio nacional que tiene una planta en Guayaquil. Los principios activos que se usan son importados de la India, en donde hay una gran industria de antirretrovirales. Pero el medicamento, que se entrega a los afiliados al IESS, despierta dudas entre los pacientes. Aunque cuenta con registro sanitario del ARCSA, se han reportado hasta 50 casos de efectos indeseables asociados al antirretroviral de fabricación nacional y Juan Carlos teme que pueda no ser tan efectivo y producir un aumento de su carga viral. Cada frasco del Atripla original se puede conseguir en el país por USD 100, mientras que la pastilla genérica nacional es vendida al Estado por menos de USD 10. 

En los hospitales del sistema público, en cambio, se administran medicamentos genéricos elaborados totalmente en la India, a los que accede el Ecuador por medio de convenios internacionales. Según fuentes del Ministerio de Salud, la provisión de esos medicamentos está garantizada hasta julio de este año en el país. Cuando ocurren demoras en la provisión internacional, también el Ministerio de Salud recurre a los antirretrovirales nacionales. Recientemente, además, e invocando también razones de costos, se cambió los equipos de los laboratorios de VIH, que analizan la carga viral de los pacientes. Un equipo que detectaba hasta 20 copias de virus por mililitro de sangre fue cambiado por otro con un umbral de 39 copias. La explicación fue que la máquina menos sensible tiene insumos y costos de mantenimiento menores. 

Un equipo que detectaba hasta 20 copias del virus del VIH  por mililitro de sangre fue cambiado por otro con un umbral de 39 copias. La explicación fue que la máquina menos sensible tiene insumos y costos de mantenimiento menores.

Las reservas sobre la calidad de la industria de genéricos nacionales que provee al IESS afectan también a pacientes con cáncer. Es el caso de Andrea Real, quien sufre un tipo de leucemia crónica desde hace diez años. Es paciente del Hospital Carlos Andrade Marín, en el área de Hematología. Ha estado en tratamiento con Nilotinib, un medicamento que el laboratorio internacional Novartis vende con el nombre de Tasigna, que se usa en caso de resistencia a los medicamentos de primera línea. Real consumió un medicamento de marca los primeros años, llamado imatinib, pero ahora ha desarrollado una resistencia que le obliga al cambio de terapia. 

Desde noviembre de este año que el IESS no le provee de la medicación, y hay por lo menos 50 personas sin tratamiento, destaca Real. Para obtener el Nilotinib, han presentado una acción de protección, y al perderla el IESS, procedió a comprar un genérico de fabricación nacional. «No se han hecho pruebas, no hay información de efectos adversos y se le ha suspendido el registro sanitario», dice Real, quien desconfía del medicamento producido por laboratorios Gutiérrez, que importa los principios activos de China e India. 

Según Real, ella prefiere no consumir lo que estima es un «medicamento pirata» por lo que no va arriesgar más su salud. Prefiere que el IESS compre un medicamento de calidad para evitar que haya resistencia a ese medicamento. «He decidido no consumir nada hasta que compren el medicamento adecuado. Si ese genérico me provoca una tercera resistencia ya no habrá tratamiento para mi». En el Cuadro Básico consta el medicamento Tasigna, de Novartis, que es la marca comercial del Nilotinib pero a pesar de ello el IESS se niega a comprar la medicación, explica Real. Sus médicos no se han arriesgado a afirmar si los medicamentos genéricos pueden o no ser efectivos, pues no se conocen sus efectos reales. 

La paciente continuará con su recurso legal para obligar al IESS a que le compre la medicación de marca. 

«Más personas de la región tienen más acceso a atención sanitaria y a tratamiento contra el cáncer que nunca antes. Pero, con demasiada frecuencia, aquellos que viven en el campo y quienes se encuentran en el sistema «equivocado» de atención sanitaria siguen teniendo un acceso insuficiente al control del cáncer. La región participa en varios experimentos para tratar de solucionar este problema. Los legisladores deben permanecer alerta por si alguno de ellos resulta relevante para las circunstancias de su país», concluye el estudio de la Intelligence Unit de The Economist.  (Plan V)

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