La devaluación interna

Dicen el FMI y muchos analistas que estar dolarizados es una desventaja que padecemos los ecuatorianos. El argumento es que un dólar fuerte nos hace menos competitivos, como que si la competitividad estuviese en el tipo de cambio. Pero si la competitividad fuese cuestión de administrar un tipo de cambio, los argentinos serían campeones y los suizos serían perdedores. También si el dólar fuese el problema, Panamá –también dolarizada– no fuera una de las economías más competitivas de la región.

En una economía abierta y dolarizada deberíamos estar automáticamente cercanos al tipo de cambio real. Aquel compilado por el Banco Central del Ecuador indica una apreciación significativa del país (partiendo de $ 100 en 2014, para enero de 2016 estos solo le representaban a los ecuatorianos $ 83,88 en términos reales, situación que se ha corregido un poco y para marzo de 2019 se ubicaba en $ 91,1), mientras que la apreciación de Panamá se mantuvo en un nivel mucho más bajo (entre $ 97 y $ 95).

Esto sucedió porque aquí nos cerramos al comercio con el resto del mundo de tal manera que los mismos productos e insumos importados costaban más aquí que en Panamá. También obstaculizamos los flujos de capitales encareciendo el crédito y las importaciones. Además, encarecimos los empleos en el sector formal, duplicamos el tamaño del Estado y aumentamos considerablemente la carga tributaria.

Por eso es que el índice de libertad económica del Fraser Institute ubica en su último informe de 2018 (con datos de 2016) a Ecuador en la posición 127 de 162 economías, mientras que Panamá se encuentra en la posición 27. El índice de competitividad del Foro Económico Mundial muestra a Ecuador en la posición 86 de 140 economías, mientras que Panamá se encuentra en la posición 64.

El reporte Haciendo negocios del Banco Mundial ubica a Ecuador en la posición 123 de 190 países, mientras que Panamá obtiene la posición 79. Si nos fijamos en los componentes que conforman este índice, saltan a la vista algunas diferencias: mientras los panameños se encuentran en la posición 22 en cuanto al acceso al crédito, los ecuatorianos aparecemos en la 112; en cuanto a la facilidad para empezar un negocio Panamá obtiene la posición 48, mientras que Ecuador la 168; en el área de apertura comercial Ecuador se ubica en la posición 109, mientras que Panamá en la 57.

Nuestra solución es emprender una devaluación interna, la cual no tiene el mismo efecto que devaluar una moneda nacional. La segunda reduce proporcionalmente todos los precios internos en relación con todos los precios externos. En cambio, con la devaluación interna o ajuste interno se reducen algunos precios, otros puede que se mantengan y algunos puede incluso que suban. Lo que se consigue con la depreciación o devaluación de la moneda nacional es restaurar la rentabilidad de las empresas ineficientes a costa de las eficientes. La depreciación destruye la división internacional del trabajo, postergando la adaptación necesaria luego de una bonanza.

Todo esto indica que tenemos mucho trabajo por hacer y nada de esto tiene que ver con “superávit estructural de la balanza de pagos” o “equilibrios macroeconómicos”. Tiene que ver con realizar una devaluación interna, como lo hicieron de forma exitosa los Países Bálticos ante la Gran Recesión de 2008. (Gabriela Calderón de Burgos – Diario El Universo)

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