Espinosa no llegó, pero envió a sus subalternos

Respuestas burocráticas para cuestionamientos políticos. Los testigos de la excanciller María Fernanda Espinosa comparecieron ayer ante la Comisión de Fiscalización de la Asamblea cargados de cuadros estadísticos, listas de reuniones celebradas, frías relaciones de acciones emprendidas, conteos de población beneficiada… Ni más ni menos que aquellas presentaciones que popularizó el correísmo con el nombre de “rendiciones de cuentas”, de las que el funcionario de turno salía invariablemente bien librado. Así concluyó la etapa de recepción de pruebas de cargo y de descargo en el juicio político que se sigue contra la actual presidenta de la Asamblea de las Naciones Unidas.

Aparte de los funcionarios de Cancillería compareció Carlos Poveda, abogado de Julian Assange en el Ecuador. En el libreto de Espinosa, él debía defender las “motivaciones legales” para la nacionalización del hacker australiano. Sin embargo, su exposición fue un alegato contra la decisión de revertir ese proceso y dar por terminado el asilo.

En lugar de defender a Espinosa, Poveda la emprendió contra su sucesor, José Valencia, pronosticó pésimas consecuencias para el país y echó a volar el fantasma de los procesos de repetición.

En resumen, nada que fuera pertinente frente al juicio político. Excepto una frase, dicha en respuesta a una pregunta directa (de Lira Villalba) sobre si existía o no irregularidades en el proceso de nacionalización: “Si miramos desde un contexto local— admitió—, puede haber un sinnúmero de transgresiones”. Él claro, invita a mirar las cosas desde un contexto internacional, en el cual el Ecuador (no lo dijo pero es bien sabido) es un país insignificante. Tiro por la culata.

Fue lo más destacado de una jornada hecha, por lo demás, de retazos de informes de labores. Dos funcionarios se excusaron de asistir (con lo cual llega a nueve el número de personas en desacato) pero los dos que sí llegaron bien pudieron haber enviado un Power Point.

Mauricio Baus, subsecretario de América Latina y el Caribe, básicamente enumeró la lista de reuniones organizadas por la Cancillería en relación con la crisis de la frontera norte, sin reparar en la efectividad de las mismas. De hecho, explícitamente dijo que los resultados (o la falta de ellos) no eran competencia de su ministerio. Y Víctor Argoti, cónsul en Caracas, habló de la situación de los ecuatorianos en Venezuela desde la perspectiva de un contador. Toda su exposición giró en torno al número de beneficiados. Igual que la víspera su embajador, Rafael Quintero, omitió las palabras “crisis humanitaria”.

El detalle

Nueva comisión. El informe sobre Espinosa será el último de esta Comisión. El martes, día de renovación de autoridades, será restaurada como las demás.

Última sesión

el informe final, el lunes. (Diario Expreso)

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