Acogimiento temporal no es la única opción para niñez maltratada

Llegaron a casas de acogida porque sus padres no los cuidaban correctamente o los maltrataban. A pesar de que la medida que determinaron para ellos se considera “transitoria”, según el artículo 232 del Código de la Niñez, su estancia se ha extendido entre cuatro y ocho años. 

La situación la viven 14 de 30 niños que están en el acogimiento institucional de la Asociación Solidaridad y Acción, en Quito. Los casos los lleva la abogada Nicol Tobar, quien confirma que el panorama se volvió complejo porque, hasta el año anterior, la única opción legal que tenían los Jueces de la Niñez y las Juntas de Protección era esa: separar a los infantes de sus hogares. 

Esa restricción también implicó que las unidades de atención se saturaran y que ahora ya no tengan capacidad para recibir “a un niño más”. Ellos no son los únicos, pues su realidad es muy parecida a la de la mitad de los menores que ya no están con sus padres, por las causas que ocupan los tres primeros lugares de la lista que ha identificado el Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES).  
 

Condiciones nacionales
La negligencia, el maltrato y el abandono son las tres principales causas por las que los niños y adolescentes son enviados a casas de acogida en todo el país. Las cifras están en el informe sobre Acogimiento Institucional, de diciembre de 2018, del MIES. 

El análisis, entre otros aspectos, menciona que estas vulneraciones de derechos “son altamente prevenibles” y que su abordaje “no debe considerar como primera medida la separación de los niños, niñas y adolescentes de su medio familiar y comunitario”. 

58%
de menores en casas de acogida son mujeres.Además, la situación lleva a que una de las conclusiones señale que es necesario que este año se implementen “las modalidades alternativas de cuidado de base familiar”, que están orientadas a que los niños puedan permanecer con su familia nuclear o ampliada.

Precisamente, esas son las opciones que Tobar considera que podrían servir para que la niñez que necesita protección no tenga que pasar por procesos que tienen implicaciones en su vida a largo plazo. La posibilidad ya se concretó porque en enero de este año, el MIES ya emitió la norma técnica que regulará las tres modalidades alternativas que son: apoyo, custodia y acogimiento familiar.
 

Opciones
Según la normativa, en el acogimiento, el niño va con una familia sin lazos de parentesco; en el apoyo, continúa con su núcleo familiar pero se establece un proceso estricto para restablecer los vínculos; y en la custodia, se le entrega a un pariente biológico hasta cuarto grado de consanguinidad. Las dos últimas son medidas administrativas.

La expectativa ahora está en que las pongan en práctica y que se revisen los casos de forma individual. Por ejemplo, en el caso del niño de un año y ocho meses de Durán que fue negociado por su padre con fines sexuales, Tobar dice que hay que tomar en cuenta que la madre evitó el hecho con una denuncia y, aunque después la retiró y los victimarios quedaron libres, podría ser un antecedente de que se preocupa por el menor.

“Muchas veces la negligencia proviene de situaciones de pobreza y no es necesario criminalizar a los padres”, dice la experta y agrega que hay que darles más apoyo y seguimiento para que puedan superar el problema. Algo similar pasa con las familias venezolanas que han llegado al país y no tienen los medios para que sus hijos realicen actividades extracurriculares y por eso los acompañan en las ventas informales. No se puede considerar explotación. (Diario La Hora)

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