Correístas: están, pero su voz ya no se oye

Si las elecciones seccionales les dejó cierta ilusión de que recuperaban algún espacio, lo acontecido durante la semana que termina devolvió a la realidad a los militantes del correísmo que no tendrán la fuerza que esperaban ni en la Asamblea, ni en los municipios más importantes del país.

En Guayaquil cualquier aspiración quedó negada el mismo 24 de marzo. Ahí, el Partido Social Cristiano (PSC) alcanzó, además de la Alcaldía con Cynthia Viteri, 12 de las 15 concejalías. Apenas dos ediles son de Fuerza Compromiso Social (FCS), partido del exministro Iván Espinel, procesado por lavado de activos, que cobijó al correísmo en los comicios.

Entonces, las fuerzas de la autodenominada revolución ciudadana se volcaron hacia los lugares en los que creían tener más posibilidades. El primer objetivo: la vicealcaldía de Quito. En la capital, FCS obtuvo los resultados más satisfactorios de la contienda electoral: 9 de 21 concejales metropolitanos.

Por eso, consideraban que merecían ser los segundos al mando en la ciudad. Sin embargo, el jueves ese cargo quedó en manos de Santiago Guarderas de Unión Ecuatoriana, que es parte del partido del alcalde Jorge Yunda.

El resto de bloques como CREO, Concertación, Izquierda Democrática y el Movimiento VIVE declinaron apoyar a otros candidatos para darle “gobernabilidad” al Municipio. Fuerza Compromiso Social se tuvo que conformar con la segunda vicealcaldía que ocupará Gissela Chalá.

En cuestión de horas, los exoficialistas también perdieron, la noche del jueves, lo que había sido uno de sus bastiones más importantes por algo más de 10 años. Si antes dominaban las cuatro comisiones legislativas más relevantes de la Asamblea, desde ayer se debieron conformar con estar repartidos uniformemente en todas, de tal manera que sus votos sean siempre minoría, aunque ellos aseguran ser la segunda fuerza en el Legislativo.

Incluso, algunas de sus figuras más relevantes como Pábel Muñoz, Juan Lloret o Marcela Aguiñaga estarán en comisiones con poco peso político como Derechos Colectivos y Participación Ciudadana.

Para redondear la semana de reveses, el correísmo también perdió ayer la vicealcaldía de Cuenca que será ocupada por Pablo Burbano del Movimiento Ecuatoriano Unido, afín al alcalde Pedro Palacios. La designación en esta ciudad se logró en el segundo intento, luego que el miércoles pasado ninguno de los propuestos alcanzó el apoyo de la mayoría.

Manabí y Pichincha, la ‘esperanza’

En donde sí será mayoría el correísmo es en las prefecturas de Pichincha y Manabí con Paola Pabón y Leonardo Orlando, respectivamente.

Sin embargo, ambos han tenido una actitud diferente. Mientras Pabón declaró que “desde Pichincha iniciamos la recuperación de la patria”, en franca alusión al Gobierno de Lenín Moreno, Orlando, sin dejar de ser crítico, ha sido menos confrontativo y hasta acudió a una invitación del Ejecutivo. (Diario Expreso)

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