Galápagos, el botín de la pesca de los ‘piratas’ chinos

La flota pesquera china, que merodea los alrededores de la Reserva Marina Galápagos (RMG) -en los primeros meses de cada año-, se lleva todo lo que puede, como toneladas de tiburones y otras grandes especies migratorias y protegidas en aguas nacionales. Por eso, Ecuador se mantiene alerta, sobre todo, después de que en agosto de 2017 se detuviera al barco chino Fu Yuan Yu Leng 999, dentro de la Reserva, con más de 6.600 tiburones. Desde entonces, se ha captado la presencia de una gigantesca flota de barcos pesqueros y factorías. Por ejemplo, ese año se registraron 297 buques. Mientras, en 2018 se redujo a cerca de 190. Y en lo que va del año se han observado 145.


2.500 
buques forman parte de la flota industrial de China que, en conjunto, pescan cada año alrededor de 25 millones de toneladas métricas de peces y otras especies marinas.

“Esta actividad es relativamente nueva. La primera vez que escuché de ellos fue antes de 2017, hasta cuando sucedió lo del barco chino. Ahí solo pasaban hacia la costa peruana”, dice el exdirector del Parque Nacional Galápagos (PNG), Walter Bustos, quien respiró tranquilo cuando el mes pasado, la Corte Nacional de Justicia ratificó el decomiso de la embarcación y el pago de $6’000.000, que debe efectuar su propietario.

Bustos recuerda el operativo que se montó, en pocas horas, para detenerlo. “Estaba a unas dos o tres horas de salir de la Reserva”, dice Bustos, quien estuvo en funciones en el Parque cuando sucedió el incidente. 

Cada vez hay más presión sobre la Reserva. En las zonas que la rodean se permite la pesca artesanal e industrial, la investigación y otras actividades netamente nacionales. En la frontera, es decir, en aguas internacionales, la pesca industrial internacional es legal, dice Bustos.

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especies de tiburones, mantas oceánicas gigantes, tortugas marinas, delfines, ballenas azules y más, viven en el Pacífico oriental. El barco más grande, registrado en la vigilancia que efectúa la Marina del Ecuador, es de 200 metros de eslora (largo), aproximadamente, similar a más de dos canchas de fútbol. La mitad de esa medida es la que tiene el Fu Yuan Yu Leng 999.

Ese buque frigorífico, que formaba parte de una gran flota de barcos y procesadores de pesca, tenía ocupado un 10% de su capacidad total (3.026 toneladas) y “se presume que iba a recibir más pesca”, menciona el comandante general de la Marina, el contralmirante Darwin Jarrín. Explica que no se llegó a saber por qué ingresó a la Reserva y cuáles eran las intenciones. 

(Los piratas chinos) sacaban tiburones vivos, les cortaban las aletas y jugaban con las cabezas”.  Cristina Cely, veterinaria marina, miembro de Sea  Sheperd y representante del MAN. Alerta por la llegada de la flota

Jarrín dice que el área por donde se movilizan los barcos chinos está en aguas internacionales, entonces, “esos eventos son legales”.

No existe una legislación que establezca medidas punitivas ni coercitivas, “para obligar a que estas flotas depredadoras dejen de hacer su actividad en ese punto”. En cambio, en la Zona Económica Exclusiva (ZEE) y en las aguas interiores, Ecuador es el que debe establecer sanciones, por actividades no autorizadas.

Para evitar que los ‘piratas’ chinos ingresen a aguas ecuatorianas, la Armada Nacional realiza el seguimiento, a través de sistemas satelitales. Cuando alguna de las flotas se aproxima a aguas jurisdiccionales, a 300 millas, se activa la Fuerza de Tarea (grupo de vigilancia), que emplea todo lo que tienen: corbetas, submarinos, aviones, helicópteros y lanchas guardacostas, para hacer un control ‘in situ’.  

En 2017, los barcos chinos estuvieron en abril y en mayo. En 2018, en mayo y en junio. Este año llegaron desde marzo y todavía se encuentran frente a las costas de Perú y de Ecuador, fuera de su dominio marítimo.

No se puede saber la época exacta de su arribo, dijo el Jefe de la Marina, debido a los cambios de la estacionalidad, por el calentamiento global.

“Ahora tienen (los barcos chinos) un comportamiento inusual. Antes bajaban a Perú, Chile y se retiraban, a lo mejor a sus respectivos países. Esta vez fueron hasta Perú, a la altura del Callao y están regresando nuevamente. No sabemos hasta dónde irán o si volverán a quedarse cerca de Galápagos”, por lo que la Fuerza de Tarea sigue activa.

Lugar estratégico

Los barcos de los ‘piratas’ chinos se sitúan, generalmente, en el sur-este de la ZEE insular, donde permanecen cerca de dos meses. Luego, se alejan siguiendo la ruta del “gran cardumen (especies marinas) hacia el sur”, explica Jarrín.

La razón de esta ubicación estratégica es porque en Galápagos convergen cuatro corrientes marinas (de Panamá, de Humboldt, Sur-Ecuatorial y Cromwell), que arrastran alimentos y atraen a especies migratorias pelágicas (animales que viven en aguas medias o cerca de la superficie), según Alex Hearn, profesor de Biología Marina de la Universidad San Francisco de Quito.
Hearn dice que la corriente superficial Sur-Ecuatorial fluye de este a oeste de Galápagos, que se forma tras el encuentro de las corrientes cálidas de Panamá –que tiene mayor presencia entre diciembre y mayo- y la fría de Humbolt -de junio a noviembre-.

El Comandante de la Marina añade que estas masas de agua se encuentran a la altura de Manta y Salinas, “caminan juntas” sobre la cordillera submarina de Carnegie, ubicada debajo del espacio inter-zonal, que son aguas internacionales, entre las Islas Galápagos y Ecuador continental. Chocan contra sus laderas y montañas,  lo que hace que el plancton aflore a la superficie y las especies tengan comida “más fácil”.

Con la corriente fría y profunda de Cromwell, que “corre desde el otro lado del Pacífico hasta Galápagos”, sucede lo mismo.

Entonces, Galápagos es un “oasis”, donde las especies que migran se concentran, se alimentan, ejercen sus ciclos reproductivos y descansan. 

Los chinos tienen mucho conocimiento de estas corrientes y de las migraciones marinas. Saben cuándo y dónde colocarse para tener una buena pesca. En Galápagos hay mucha población de tiburones, una de sus presas favoritas, dice  Cristina Cely, veterinaria marina, miembro de Sea Sheperd y representante del Movimiento Animalista Nacional (MAN).

Uno de los sistemas de pesca que emplean esos barcos es el palangre, unas sogas con cientos de anzuelos y carnadas. “Es aterrador”, dice Cely, quien en enero pasado, junto a un equipo de Sea Shepeard, constataron cómo los tripulantes de las embarcaciones con bandera china tienen “cero respeto a la vida”. “Sacaban tiburones, les cortaban las aletas y jugaban con las cabezas en nuestra presencia”.  El grupo intentó liberar a los que quedaron atrapados en un palangre abandonado, pero la mayoría estaban muertos.
 

Propuestas

“Mantener un sistema (de vigilancia) como el que tiene Galápagos es caro”, explica el exdirector del Parque Nacional Galápagos, quien recordó que cuando se detuvo al Fu Yuan Yu Leng 999 “no había un fondo de emergencias” y se propuso crear uno especial. 

Para la movilización del barco, después de su detención, y eliminar la carga que tenía, se invirtió entre $70.000 y $80.000 mil dólares.

Para Bustos, el problema a escala mundial es la pesca ilegal y cree que para detenerla debe haber un compromiso regional y dejar de ver a los océanos como sinónimo de pesca. “Están llegando a un colapso ecológico”.

También habla de la ampliación de la RMG de 148 mil km2 a 300 mil km2. En este punto, el exministro de Ambiente, Tarcisio Granizo, dice que es posible mediante decreto, pero que se debería realizar en consenso, porque a simple vista se beneficiaría a los trabajadores artesanales de Galápagos. Pero, se reduciría el área para la pesca industrial ecuatoriana. 

Cely propone “hacer una política regional, porque de nada sirve que agrandemos la RMG, cuando los tiburones se van a las islas de Cocos, en Costa Rica; de Coiba, en Panamá; y de Malpelo y de Gorgona, en Colombia”. Estos cuatro archipiélagos oceánicos forman una cadena montañosa submarina y un corredor de migración de ballenas, tiburones y otras especies que requieren de control y vigilancia para evitar la sobre pesca y que sean de provecho de los barcos chinos, añade Granizo.

Por su parte, el contralmirante de la Marina, Jarrín Cisneros, se pronuncia por la necesidad de legislar en áreas de interés nacional, como el inter-zonal, donde  buques extranjeros pueden hacer cualquier actividad, debido a que “no son nuestras aguas jurisdiccionales y es ahí donde se planta la flota china”.

Por ello, Granizo manifiesta que es necesario saber qué hacer con los espacios marinos que están más allá de las fronteras, que “no pertenece a nadie, pero que pertenece a todos”, para buscar reglamentar su uso y controlar la sobrepesca como la de la flota china.

Cely se pronuncia por una reforma al Código Integral Penal (COIP), en la parte de las sentencias que siguen siendo bajas. “Para los jueces y la sociedad meter preso a alguien por más de cinco años, por un delito ambiental, parece demasiado. Hay que entender que los delitos contra la naturaleza son contra nosotros mismos”. 

El tiburón 
no tiene buena carne

Al tratarse de un depredador tope en la pirámide alimenticia marina, el tiburón, la especie objetivo de la pesca china, regula la población de las especies que forman parte de su alimentación. Por eso, se convierte en un bio acumulador y limpiador de océanos.

Este papel hace que su carne no sea buena para el consumo, porque contiene micro plásticos, metales, mercurio y otros elementos tóxicos, informa la veterinaria marina Christina Cely.

Es falso que la carne de tiburón cure, así como que la sopa de aleta tenga propiedades nutricionales, tal como se cree en China (de 1.386 millones de habitantes), y cuya dieta alimenticia se basa principalmente en productos del mar.  

Zona de 
influencia

La Reserva Marina Galápagos tiene 40 millas alrededor de las líneas base, que une los puntos más salientes del Archipiélago, dentro de la cual se permite la pesca artesanal. El mar territorial, que se extiende por 12 millas, donde Ecuador ejerce su soberanía absoluta.

La Zona Contigua, que tiene 12 millas desde la línea, desde donde se mide el mar territorial. Zona Económica Exclusiva, es la franja marítima que se extiende desde el límite exterior del mar territorial hasta una distancia de 200 millas náuticas (370,4 km). 

En esta área se permite la pesca industrial ecuatoriana que generalmente llega de Manta o Posorja.

Ningún buque de bandera extranjera puede hacer actividades extractivas, ni de investigación científica, en aguas jurisdiccionales ecuatorianas. (Consuelo Moreta – Diario La Hora)

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