Brasil es el primer finalista de la Copa América, luego de vencer a Argentina

Redacción BELO HORIZONTE

EFE

Gabriel de Jesús abrió el marcador a los 19 minutos  a pase de Firmino, tras una jugada de ensueño de Daniel Alves, y el delantero del Liverpool amplió distancias (71) cuando peor lo estaban pasando al culminar un contragolpe conducido por el atacante del Manchester City. Entre los dos se zamparon al máximo rival en un Mineirao de Belo Horizonte, que no supo nada de fantasmas del pasado, ni del 1-7.

La ‘Canarinha’ disputará una final de Copa América doce años después de la última, cuando ganó su último título en Venezuela 2007, y la primera desde que Tite asumió, hace tres años, las riendas de este equipo que no sabe lo que es el ‘jogo bonito’, pero es una muralla infranqueable. 

La ‘Albiceleste’, que venía de perder dos finales seguidas, en 2015 y 2016, dice adiós a la posibilidad de ganar un gran torneo, y ya van 26 años sin hacerlo, una losa demasiado grande para tener entre sus filas al mejor jugador del planeta. Messi lo intentó, Agüero también, pero Brasil supo resistir lo suficiente como para mantener su portería en cero y ya van cinco partidos. Alisson aún no sabe lo que es recibir un gol en esta Copa América. 

Los anfitriones arrancaron el encuentro recordando a Argentina que estaba en territorio hostil, imponiendo una presión alta marca de la casa. Si acaso Messi osaba conducir la pelota más de cinco metros, ahí estaba Casemiro, para asfixiarlo y derribarlo.

Ante el poco nervio de la ‘Albiceleste’, Paredes intentó agitar el avispero con un trallazo de media distancia que se marchó rozando el larguero de Alisson. Los dos combinados tenían miedo de un error y entonces apareció el capitán de la ´Canarinha con una jugada de leyenda. Daniel Alves le tiró un sombrero a Acuña, se zafó de la entrada al suelo de Paredes y dio un pase al hueco mirando a otro lado a Firmino, que de primeras le regaló el esférico a Gabriel de Jesús. 

Brasil respondió el dominio de su máximo rival con un disparo alto de Coutinho que pudo significar la estocada definitiva. Era un gol que valía una final. Argentina tiró la toalla. Luego vinieron los ‘olés’ para Brasil y los gritos de “eliminado” para Argentina de una afición que espera rival para la final. (Diario La Hora)

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