La CNT perdió más de 2 millones en celulares obsoletos

No debe sorprender que las empresas públicas, incluso las que se supone son las más rentables, sean un absoluto desastre financiero y administrativo si ahora aparece un informe de Contraloría que dice que la CNT ha perdido casi 2 millones y medio de dólares por dejar que decenas de miles de teléfonos móviles hayan quedado obsoletos en sus bodegas.

Parece chiste, pero no lo es. El informe de Contraloría dice que se ha encontrado que, desde el 2012 hasta agosto del 2018, se ha detectado que, por negligencia de funcionarios de la CNE a lo largo de los años en mención, un número cercano a los 100 mil teléfonos móviles que habían sido comprados para luego venderlos a los clientes de la empresa quedaron obsoletos porque no se lograron vender.

Informe final de Contraloría celulares obsoletos

El problema parece haber arrancado en el 2011 cuando la CNT hace una importante compra de teléfonos móviles que funcionaban con tecnología 2G cuando faltaba poco tiempo para que entre en servicio la tecnología 3G. Aunque el informe no dice nada sobre si era procedente o no comprar dispositivos que en poco tiempo estarían en desuso ni cuenta cómo se produjo la decisión para la compra, sí establece que no se tomaron las medidas necesarias y reglamentarias para sacarlas al mercado.

En informes hechos por la propia CNT se ve cómo año tras año, la cantidad de celulares embodegados y a punto de ser obsoletos aumentaba. Si en el 2014 había 47 104 con una antigüedad mayor a 240 días, en el 2016 hubo otro informe que hablaba de que 92 548 tenían una antigüedad por encima de lo que los reglamentos lo permitían. ¿Por qué se compraba tanto teléfono si no lo iban a poder vender? El equipo de auditores de Contraloría no lo establece, aunque sí afirma que todo ocurrió por la no presentación de los informes trimestrales de antigüedad de inventario por los jefes de bodega que tampoco, a su vez, fueron solicitados por los gerentes de Finanzas, Ventas y Servicio al Cliente, de Mercadeo y otros funcionarios que tenían que haberse ocupado del tema.

Aparentemente, por lo que se lee, simplemente hubo descuido y negligencia en el tema, aunque no se aclara nada sobre las razones por las que se hizo la compra de material que usaba tecnología que estaba por caducarse. Incluso, en el 2014 un gerente quiso vender el material obsoleto a una empresa interesada por algo más de un millón, pero sus superiores no se lo permitieron porque la oferta estaba por debajo del precio por el que se pagaron los aparatos. Todo esto, concluye el informe, «ocasionó que no se comercialice el inventario obsoleto de terminarles, equipos y dispositivos, manteniéndose en stock durante el período examinado (2012-2018) por un valor de 2’296 873, 40 dólares».

Episodios como este que registra el informe de Contraloría no parecen ser nuevos. En abril del 2007 diario El Universo publicó una investigación, también basada en un examen de Contraloría, en la que se descubrió que Telecsa, la empresa estatal anterior a la CNT, pagó 14 millones de dólares por 100 mil teléfonos inalámbricos fijos de los cuales apenas se vendieron 700. Esos aparatos, también terminaron sus vidas útiles en las bodegas de la empresa.

El dato de Contraloría no hace sino confirmar la tesis según la cual, empresas públicas que se supone son las únicas rentables difícilmente puede ser vendidas o concesionadas si no se sabe con exactitud cómo se han manejado sus cuentas. Según la auditora externa BDO, contratada precisamente por la Contraloría a finales del 2018, la CNT no cuenta con informes favorables de auditoría a sus estados financieros. El último, que es público, corresponde al 2015 por lo que esa empresa no dispone de balances auditados actuales.

Entre estas argumentaciones resalta: “La Corporación no prepara estados financieros consolidados completos que incluyan el estado de situación, resultados, cambios en el patrimonio y flujos de efectivo…”, decía en ese informe la empresa BDO sobre la forma en que la CNT había manejado sus libros empresariales. La empresa no entregó un análisis técnico que sustente, entre otros, la existencia de propiedades, planta y equipo, posibles indicadores de deterioro y vida útil.

Si las cosas se han manejado de esa forma en la CNT, ¿sorprende acaso que decenas de miles de celulares hayan quedado obsoletos mientras estaban embodegados? La respuesta evidente es no. (Martín Pallares – 4 Pelagatos)
Foto CNT

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