Como Johnnie Walker

El que sabemos se desgañita diciendo que no hay pruebas contra él. Quiere convencernos de que culpable solo es el que dispara el arma, no el que da la orden.

Pero en la Alemania de la posguerra no solo fueron condenados quienes disparaban a los que escalaban el muro de Berlín, sino los jerarcas nazis que desde una posición dominante de poder convirtieron al homicidio en ley. Al explicar la teoría de la autoría mediata de Roxin, el profesor Zambrano Pasquel narra como Adolf Eichmann fue juzgado y sentenciado por el genocidio de millones de judíos asesinados en las cámaras de gas. Eichmann no iba personalmente a activarlas cada vez que se usaban, sino que -de lejos, en otra ciudad- organizó la operación.

¿Quién firmó el Decreto 315 nombrando a ‘vidrio’ responsable de los sectores estratégicos para perpetrar los atracos de El Aromo y la refinería de Esmeraldas? ¿Quién suprimió la autonomía del Banco Central para implementar el sistema Sucre y el lavado de dinero sucio mediante las exportaciones truchas a Venezuela? ¿Quién negoció el regreso de Odebrecht, para darle $ 4.100 millones en contratos? ¿Usted hubiera podido ordenarlo lector, o estas cosas solo podía hacerlas quien se encontraba en la única posición dominante de poder que se lo permitía?

¿Acaso hubiera sido posible el saqueo de las arcas del Banco Central o del IESS para un ministro sin que el dueño del país se lo permitiera? Y no olvidemos la negativa de calificar a las FARC como terroristas en la Constitución de Montecristi, para facilitarles su inclusión como grupo beligerante (su propia expresión) en el acuerdo de paz colombiano.

O la apertura de las fronteras y la entrega del territorio nacional para pagarles el financiamiento de su campaña. No hay que probar nada. Al contrario: que todas estas cosas pasaran, son la prueba de la autoría mediata de quién -desde la posición dominante de poder que hasta ahora ejerce- impide que se lo condene, luego de dos años de haber tomado las de Villadiego. “Culpable soy yo”, cantaba El Puma. El otro -aunque lo niegue- también lo es. Pero no pasa nada. Sigue como Johnnie Walker. (Roberto López – Diario Expreso) Caricatura: Asdrúbal de la Torre

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