Macri paga su gradualismo económico y político

La noticia sobre el triunfo contundente del kirchnerismo en Argentina la noche del domingo corrió como una navaja suelta en la conversación política ecuatoriana. Que la principal protagonista de las historias de corrupción, que como quizá ninguna otra ha sido tan documentada y hasta filmada, haya sido capaz de ganarse la simpatía de una importante mayoría era una idea que no podía pasar desapercibida para los ecuatorianos. Que la responsable de una crisis fiscal monumental haya encabezado las preferencias electorales era, asimismo, un dilema con demasiadas conexiones con el caso ecuatoriano como para que no se convirtiera en el principal tema de conversación. Si después de todo la Kirchner ganó… parecía ser la premisa de arranque con la que miles de ecuatorianos, de cualquier de los dos polos políticos que existen, comenzaban  sus reflexiones y conclusiones.

El caso argentino tiene demasiados espejos en los que el Ecuador político puede mirarse y reconocerse como para que el tema no hubiera disparado el sin fin de comentarios que surgieron tras conocida la noticia. Si se sumaba la empatía ideológica y las coincidencias discursivas del kirchnerismo con el correísmo, la consecuencia no podía ser distinta.

El espejo de la corrupción y del relato no eran las únicas conexiones con el caso ecuatoriano. Otro es el de la economía. La Argentina de Macri lleva ya más de tres años con una situación económica desesperante y eso suscitó que en el debate se haya mencionado, y mucho, el gradualismo en el manejo económico. Macri no pudo contener el deterioro de la economía en su país porque prefirió conservar su capital político y dar largas a las reformas que necesitaba la economía del país. No tomó las medidas duras que le hubieran afectado durante su primer año de gobierno y no al tercer cuando ya no tuvo más remedio que pedir auxilio al Fondo Monetario Internacional. Así, la bomba de tiempo que había fabricado Cristina Kirchner durante el ejercicio populista de su mandato terminó explotándole a él casi al final de su período, afectando sus posibilidades electorales.

¿Qué es entonces lo que hizo tal mal Macri? En Argentina son muchos los que señalan que, tras la falta de decisión de Macri para tomar los correctivos económicos a tiempo, está su equipo de asesores políticos donde también aparece otra referencia al Ecuador: el encuestador y estratega Jaime Durán Barba. Según él, confrontar y desnudar el pasado kirchnerista no era una estrategia política rentable y más valía mantener a Cristina como rival política, aunque supuestamente moribunda, que sacarla del mapa por completo.

En esa estrategia del equipo asesor de Mauricio Macri, parece estar la explicación al fracaso del domingo y es en estos términos que lo puso el célebre analista político Joaquín Morales Solá en su columna en La Nación:  «el error fundamental del Gobierno, que ayer quedó expuesto en toda su amplitud, fue no haber hecho un claro balance del país que recibió no bien lo recibió. Más de tres años después es demasiado tarde. La teoría de Jaime Durán Barba de que era mejor el optimismo que el realismo se mostró ineficaz y contraproducente. ¿Cómo aumentar satelitalmente las tarifas de servicios públicos y el precio del dólar (con la consiguiente inflación) si la crisis que heredó fue asintomática?».

El fracaso de Macri que, básicamente se reduce a su incapacidad de tomar decisiones de política económica a tiempo, llámese esto gradualismo o inoperancia, fue consecuencia de una elemental falta de sentido común. El presidente argentino heredó un país con una crisis galopante y de manos de un grupo cuya brutal corrupción que fue puesta en evidencia en documentos, videos y fotos. Pero no expuso todo aquello a la sociedad. En su columna, Morales Solá lo explicó de esta manera: «La crisis de Cristina existió. Los precios de las tarifas eran una fantasía. El déficit fiscal había llegado a niveles intolerables para cualquier economía más o menos seria. El déficit de cuenta corriente (la diferencia entre los dólares que el país produce y los que gasta) trepó en 2015 al 6% del PBI. Todo eso estaba cuando llegó Macri, pero el Presidente solo lo insinuó y luego lo publicó en un libro (‘El estado del Estado’) que nadie leyó. Cristina fue astuta (también su ministro de Economía, Axel Kicillof) para demorar la detonación de la bomba, que terminó estallando en los pies de Macri».

En resumen, Macri ha terminado pagando las consecuencias de una estrategia política según la cual confrontar al kirchnerismo le iba a costar más. Su gradualismo no solo fue económico sino político. (Martín Pallares – 4 Pelagatos)

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