‘La bicameralidad evitará la concentración de poderes políticos’

El Comité por la Institucionalización Democrática inició la recolección de firmas que apoyen su propuesta de convocar a un referéndum para una reforma constitucional. El Comité, cuyo coordinador es Pablo Dávila, propone la eliminación del Consejo de Participación Ciudadana, y que la designación de autoridades pase a la Asamblea, que tendrá dos instancias: la Cámara de Representantes y la Cámara de Senadores; además que se otorgue autonomía a la Fiscalía. Dávila explicó los fundamentos de la propuesta de reforma y el porqué de la necesidad de que se dé paso a la bicameralidad.  

¿Por qué dividir a la Asamblea en Cámara de Representantes y de Senadores?
La bicameralidad va a contribuir a la mejor eficiencia de la Asamblea y, sobre todo, evitará la concentración de poderes políticos en una sola Cámara. Todas las experiencias, las críticas, las frustraciones que hemos sufrido por el funcionamiento de la Asamblea, están vinculados a los últimos 40 años que giran alrededor de la unicameralidad. Me parece importante aclarar que no hay un sistema perfecto; no es que la bicameralidad es un modelo libre de conflictos y la unicameralidad un sistema nefasto por sí mismo, no es así. Pero técnicos y expertos en la materia establecen que los sistemas de organización legislativa tienen que decidirse en función de la realidad y del momento histórico que vive una sociedad. 

¿Este momento posibilita la bicameralidad? 
El sistema bicameral debidamente estructurado, con diferenciación de funciones, puede generarle al país un mecanismo mucho más institucional y adecuado para generar fortaleza en el sistema legislativo. 

¿Cuáles serían las atribuciones de la Cámara de Representantes y las del Senado?
La idea es darle al Senado atribuciones de orden técnico y a los Representantes atribuciones de representación política. Ambas Cámaras van a tener iniciativa y participación legislativa; pero en cuanto a la designación de las autoridades. Por ejemplo, será la Cámara de Representantes la que conjuntamente con la ciudadanía integre las comisiones para designar, a través de los concursos de mérito y oposición, a las autoridades que serán finalmente designadas por una Cámara diferente del proceso, que es la de Senadores. Lo mismo pasará con los juicios políticos. La Cámara de Representantes será aquella que se encargue de iniciar los procesos, pero serán los Senadores lo que tendrán que resolver. La Cámara de Senadores tiene la obligación de conocer temas más técnicos, de tomar decisiones más trascendentales, lo que va a generar en la Asamblea es un balance interno en la toma de decisiones, un sistema de pesos y contrapesos que le permita actuar de manera más coordinada, que una Cámara controle a la otra y viceversa. 

¿Por qué un sistema de pesos y contrapesos? ¿Serán postulados por organizaciones políticas y elegidos en las urnas?
Serán elegidos en momentos diferentes para darle un balance político a la Asamblea. Ahora hay una elección única donde normalmente el que tiene el peso político en ese momento arrasa en la conformación de la Asamblea, y eso ha sido un problema. Lo que estamos proponiendo es que se elijan a los unos en un momento y a los otros en otro momento y establecemos plazos diferenciados (elección de senadores cada cuatro años y de Representantes cada dos), lo que permite que haya este balance en la estructura política de la Asamblea.  

¿Todo dependerá de la coyuntura política que se vaya dando?
Por supuesto, siempre vamos a tener un balance ya que los unos van a responder a una coyuntura política y los otros responderán a otra coyuntura, lo que disminuye los riesgos de un monopolio por parte de una tendencia política determinada en la designación de asambleístas, sean representantes o senadores. 

¿Esta buena intención de tener una mejor representación política no se diluyó con la negativa de la Corte Constitucional de poner requisitos más rígidos para la elección? Vamos a tener dos Cámaras con los mismos requisitos para la postulación que hoy se necesitan para la llegar a la Asamblea…
Los problemas institucionales, dentro de sus causas, está por ejemplo la ausencia de requisitos suficientes. Pero los requisitos definitivamente no son la única condición. Lo que hemos hablando sobre la distribución, sobre los tiempos, sobre el momento de la elección son temas que afectan a la institucionalidad.  Nosotros planteamos una reforma con ese propósito de reestructuración, de 82 artículos y la Corte observó cinco. Es evidente que nosotros no creíamos que había una regresión de derechos en los requisitos que habíamos planteado, pero es nuestra obligación respetar la decisión de la Corte. 

¿Por qué devolverle a la Asamblea la potestad de designar autoridades? ¿No se corre el riesgo de politizar esos nombramientos a pesar de que se lo haga a través de senadores y representantes? 
Las disposiciones que constan en nuestro proyecto rescatan uno de los elementos fundamentales como es la participación ciudadana. Nosotros reconocemos que el órgano de representación popular por excelencia es la Asamblea y por tanto tiene que retomar esa potestad. Pero más allá de la reestructuración en dos Cámaras, estamos poniendo un tema que es fundamental, y es la realización de concursos de méritos dentro de la Asamblea a través de la integración de comisiones técnicas, con ciudadanos que representen a las Universidades, a la Academia y con miembros de la Cámara de Representantes. Con esto el debate político ya no es abierto y sujeto a  la voluntad de los partidos. Una vez organizado el concurso hay dos factores fundamentales: rescatar la veeduría ciudadana y sobre todo rescatar la impugnación ciudadana. 

Todo este proceso derivará en un referéndum, que el pueblo vaya a las urnas ¿No temen que la ciudadanía lo confunda con aprobación o desaprobación a la gestión del Régimen o incluso de la propia Asamblea y tengan un resultado adverso?
Es un riesgo, por supuesto, respecto del cual habrá que tomar medidas de prevención. Hay que confiar en la ciudadanía; creo que nosotros tenemos la capacidad de convocatoria al pueblo ecuatoriano para que reflexione sobre la importancia de esta propuesta de reforma democrática. Pienso que en el camino si somos eficientes en comunicar los mensajes adecuados, la gente podrá darse cuenta que es una propuesta que viene precisamente de los ciudadanos y en la medida que ellos se sientan legitimados, dueños de la propuesta, ese riesgo se va a eliminar. (Diario La Hora)

FRASE

Estamos permitiendo la reelección de manera que haya una respuesta electoral a la gestión tanto de Representantes como de Senadores”. 

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