Pamela Martínez

Todos los esfuerzos que hace la defensa de Jorge Glas para poner distancia entre el exvicepresidente y Pamela Martínez, el personaje central en la investigación del caso Sobornos 2012-2016, parecen infructuosos. Los abogados están obligados a presentar argumentos creíbles, pruebas consistentes, pero es precisamente lo que no logra la defensa de Glas frente al tremendo caso de los aportes de compañías privadas a las campañas electorales de Alianza PAIS, entre ellas Odebrecht.

Luego del testimonio anticipado de Pamela Martínez la semana pasada en la Corte de Justicia, el abogado de Glas sostuvo que fue la exasesora presidencial quien orquestó las negociaciones con Odebrecht, engañó y mintió a la empresa brasileña, creó un imperio económico a través de la compañía Nexoglobal y forjó pruebas para involucrar a otros altos personajes del anterior gobierno. Martínez es –en palabras del abogado defensor de Glas– la delincuente.

Pamela Martínez es el centro de todo este complejo caso de financiamientos subterráneos a las campañas de Alianza PAIS. Sacársela de encima buscan todos los involucrados, pero no será tarea fácil de sus estrategias procesales. Pamela Martínez puede ser, efectivamente, una delincuente de motu propio, pero a la vez una gigantesca piedra en el zapato para un círculo muy estrecho del correísmo. La primera pregunta que salta es obvia: ¿Cómo una delincuente pudo estar tan cerca de Correa durante tanto tiempo? La acusación del abogado de Glas rebota sobre Correa. Martínez fue asesora del exmandatario por muchos años en la Presidencia; encabezó la Comisión Calificadora para la designación de la primera Corte Constitucional del correísmo, en 2012; y luego ganó el concurso de magistrados de la Corte Constitucional –donde se volvió aún más poderosa– con una puntuación perfecta de 100/100. Solo Carlos Pólit, el contralor corrupto vendido a Odebrecht, obtuvo una puntuación similar.

Los testimonios de la semana pasada resuenan como durísimos golpes en contra de los acusados en el caso Sobornos 2012-2016. El diagrama de Laura Terán con la descripción detallada de la estructura de financiamiento subterránea, sus códigos y claves; las afirmaciones de Pamela Martínez que involucran a la anterior cúpula gubernamental; y el de José Conceição Santos con los montos entregados por Odebrecht para las campañas del 2013 y 2014 (5,4 millones de dólares) han puesto contra la pared a empresarios, políticos e intermediarios envueltos en todo este feo tinglado. No hay muchos motivos para pensar que nuestra cúpula política, ávida de poder como estaba, se resistió a las tentaciones de la compañía brasileña. Odebrecht fue un huracán que destruyó a las frágiles cúpulas políticas y gubernamentales de muchos países de América Latina. ¿Seremos la inmaculada excepción?

Cuando el abogado defensor de Glas acusa a Martínez de ser una delincuente, de haber creado un imperio a través de Nexoglobal, está señalando a una persona de absoluta confianza del expresidente y de su propio defendido. Todas sus acusaciones directas e implacables contra Martínez llevan a la relación cercanísima, íntima, con su antiguo jefe en el Palacio. Distanciarse de Pamela Martínez parece un objetivo imposible de estrategia procesal. (Felipe Burbano de Lara – Diario El Universo)

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