La deuda pendiente que deja Santiago Cuesta

Su gestión deja más cuestionamientos que resultados. Santiago Cuesta informó la noche del lunes que renunció al cargo de consejero presidencial que ejerció en el gobierno de Lenín Moreno desde mayo de 2018. En sectores del gabinete, la noticia se tomó con alivio por el ‘estilo’ del ahora exfuncionario.

En los pasillos de Carondelet se comenta que el hombre cercano del primer mandatario tenía una personalidad fuerte y directa contra algunos ministros. Aunque nunca hubo una discusión frontal se detectaron discrepancias, por ejemplo, con la ministra de Gobierno, María Paula Romo.

Al ser consultada por EXPRESO, Romo dijo que en el gabinete solo hay un equipo de personas que trabajan por el país. Sobre su relación con Cuesta dijo: “No tengo más comentarios sobre el tema”.

La actitud confrontativa, que se replicaba en ministerios y otras entidades, fue la que le costó su cargo. “El presidente tenía que apagar los incendios causados por el consejero Santiago Cuesta”, contaron fuentes del gobierno central.

Los mismos consultados ‘off the records’ consideran, sin embargo, que Cuesta no se alejará totalmente de las decisiones políticas del despacho presidencial. Recuerdan que el exconsejero es amigo personal de Lenín Moreno y, además, está jubilado de la actividad privada y tiene tiempo para continuar siguiendo de cerca la gestión gubernamental.

Ayer, el exconsejero no respondió a las consultas de este Diario. El viernes, ante el rumor de su salida, dijo que no era cierto pero que ‘era una buena idea’.

Las observaciones no solo surgen dentro del gobierno. Puertas afuera también hay cuestionamientos. Él fue nombrado en mayo de 2018 para recortar el tamaño del Ejecutivo. Hizo anuncios en esa vía, pero no concretó alguna operación.

Esa es la principal observación que se hace a los más de 400 días de Cuesta junto a Moreno. Ofreció concesionar CNT y las dos empresas eléctricas. Habló de liquidar a la aerolínea estatal Tame y de construir refinerías con capital privado. Incluso fue el primero en insinuar una concesión de la deteriorada refinería de la Provincia Verde porque está “envenenando a Esmeraldas”. Nada se ha concretado hasta ahora.

Luis Espinosa Goded, analista y catedrático de la Universidad San Francisco de Quito, considera que la falta de resultados del gobierno de Moreno trasciende a funcionarios. Luego de más de dos años en el cargo, la oferta de reducir el gasto en salarios de burócratas, por ejemplo, está en veremos.

Patricio Alarcón, presidente del Comité Empresarial Ecuatoriano, resalta, en cambio, la demora en la monetización de activos estatales. Él destaca, sin embargo, que la figura de Cuesta tuvo un rol más político que económico. Al ser un funcionario cercano al jefe de Estado, Santiago Cuesta fue clave para las decisiones políticas.

La idea fue cuestionada

Antes de su salida, Santiago Cuesta aseguró que hay empresas interesadas en invertir de manera directa en una nueva refinería. Habló de Esmeraldas y de un grupo que tiene cuestionamientos en México por atribuirse nombres de empresas transnacionales.

La convocatoria a inversión fue duramente criticada por expertos que consideran que la operación no tiene sustento y no será atractiva. (Diario Expreso)

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