El golpe de la Mesa Chica contra Cuesta

Presidente: Cuesta o nosotros. Cuando hay un dilema hay que escoger. Y eso fue lo que hizo el Presidente Moreno este lunes tras una reunión larga y tensa con los miembros de la llamada mesa chica. En ella están Otto Sonnenholzner, José Agusto Briones, Rosangela Adoum, María Paula Romo, Juan Sebastián Roldán, Richard Martínez, Iván Granda… Pues bien: se sabe que hubo una verdadera rebelión en la mesa chica excedida por la suma de exabruptos cometidos por Santiago Cuesta, consejero y amigo personal del Presidente. Cuesta les llenó la copa al punto de considerar que su presencia en el gobierno era intolerable. Cuesta no solo producía ruido y abría frentes sino que generaba la impresión, según una fuente, de que «el gobierno se disparaba por cualquier lado». Tras largas horas de debate y tensión, la decisión fue inapelable: Santiago Cuesta debía dejar el gobierno.

Bala perdida, bocazas… Santiago Cuesta se granjeó algunos epítetos durante los casi 16 meses que estuvo en el gobierno. Desde el inicio fue singular. Y no lo fue por su carácter, como él quiso hacerlo creer. Fue singular porque llegó con esa consigna: ser el elefante que embiste en la cristalería. Ser el bocazas que mueve la burocracia, siempre echada en medio del camino. Él debía ser el funcionario atípico que no se mide, que frentea las situaciones adversas que podrían afectar al presidente de la República. Al comienzo el propio Juan Sebastián Roldán promocionaba ese perfil, como absolutamente necesario.

El gabinete aceptó el estatus especial hecho a la medida del pana del Presidente. Eso perfiló la autoridad con que actuó en la administración y la libertad que se dio para intervenir en público sobre temas que no eran de su competencia. Un ex funcionario dice que Cuesta fue una minoría móvil en el anillo más cercano del Presidente. A veces calzaba con unos, a veces con otros. Casi siempre jugaba a ser el llanero solitario.

No obstante, los miembros de la mesa chica lo consideraban como un cuadro funcional para trabajos sucios (como arrear burócratas) o un alter ego de Moreno en ciertos temas. En todo caso, siempre fue un funcionario mirado con desconfianza y aceptado a regañadientes. Cuesta lo sabía. Y usó sus intervenciones públicas, la mayoría incendiarias, para manejar sus relaciones con los miembros de la mesa chica.  A veces zanjaba temas en los medios, poniendo en los hechos fin a debates internos. Eso hablaba de su capacidad para relacionarse por encima de la mesa chica con el Presidente. A veces, elogiaba en público a sus compañeros de la mesa chica: un gesto que denotaba su intención de restañar heridas y minimizar las contradicciones internas. Lo hizo con Otto Sonnenholzner, con Juan Sebastián Roldán o con María Paula Romo: la citó como próxima candidata a la Presidencia de la República.

Pero en general Cuesta y su lógica farragosa no calzó con el estilo más tecnocrático y si se quiere reflexivo de los miembros de la mesa chica que pasan horas discutiendo. Cuesta se va por acumulación de tarjetas amarillas. Porque los miembros de la mesa chica se cansaron de administrar, lejos de los micrófonos, el inmenso ruido mediático que producía. Y las abiertas violaciones a la ley que él mismo confesaba. La suma del último mes es sintomática: Cuesta anunció el cierre de la Refinería de Esmeraldas y la construcción de una nueva. El Presidente llegó a firmar un decreto Ejecutivo para ello. Su consejero dijo que había un empresario mexicano dispuesto a invertir $6000 millones. Y luego explicó que la persona que lo acompañó en una rueda de prensa, Bulmaro Delgado Bahena, representante de Ingeniería y construcciones Coliseum S.A., lo conoció esa mañana…

Su confesión, hecha en Radio Sucesos, según la cual le ofrecieron por 50 mil dólares los documentos de sobornos que publicó Fernando Villavicencio, mortificó sobremanera, según una fuente, al Presidente. Cuesta dijo que esos documentos fueron robados por un conserje que aprovechó que Pamela Martínez se descuidó y dejó su computadora encendida, para llevarse todo en un pendrive… No quedó claro por qué Cuesta se empeñó en desestimar los documentos hackeados como pruebas procesales. Pero se entendió que, además de intentar defender a Moreno, tenía un interés personal en hacerlo. Tampoco se entendió por qué sin empacho alguno fue el único funcionario del gobierno que salió a defender a los abogados que trabajan en la Presidencia, como Johana Pesántez, la secretaria jurídica, y que también lo hicieron con Alexis Mera. Los defendió por ser buenos abogados; como si eso bastara para explicar su conexión con temas chuecos y hasta con delitos del correísmo.

El 5 de septiembre abrió igualmente un frente con Teleamazonas, Sebastián Corral y Fidel Egas. Más allá de sus razones, que quedaron consignadas en sus tuits, Cuesta volvió a probar sus escasos reparos éticos para usar -siendo funcionario público- documentos hackeados: exhibió correos personales entre Corral y Egas y se metió de gana con la familia de Corral. Igual usó su sistema de albañal para descalificar este medio. 48 horas antes, y como si sus diferendos internos no bastaran, el asesor del presidente publicó un tuit contra López Obrador, haciendo un perfil quizá exacto pero poco diplomático del presidente mexicano. Como si su calidad de asesor presidencial no lo obligara a cierta discreción para no comprometer la agenda de la Cancillería en un momento en que, precisamente, se anuncia, para la segunda quincena de octubre, la negociación para un acuerdo comercial con ese país.

Cuesta se fue, como si hubiera renunciado. ¿Por qué salió? le preguntó 4P. Porque mis padres, respondió, «ya no resisten tanta puteadera de todos lados. Y para mí primero es la familia”. Cuesta perdió el mano a mano no pactado con la mesa chica, víctima, como responsable de la política gubernamental, de la pirotecnia que desplegó, porque en ese campo el ex consejero es un experto. Ahora sin él, el gobierno tiene la oportunidad de mostrarse coherente. Aunque por ahora no se sabe exactamente alrededor de qué. (José Hernández – 4 Pelagatos)

Foto: ilustración 4P. 

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