El milagro económico del capitalismo en China

China es uno de los misterios más difíciles de precisar para los teóricos políticos. Su régimen pasó de ser uno de los más comunistas en la historia de la humanidad, a torcerse hacia una economía capitalista, conservando los principios ideológicos del comunismo. Lo más sorprendente es que quienes decidieron convertir a China en una economía capitalista, son confesos comunistas del partido, colaboradores de Mao durante décadas.

Sí, todo un mar de ambigüedades e incoherencias ideológicas. Un “gran traidor” dijeron los seguidores de Mao sobre Deng Xiaoping, un hombre de 1.52 metros de estatura que supo oponerse a todo el establishment comunista de China tras la muerte de Mao en 1976, para impulsar un cambio radical en las políticas comunistas y transformar a China en la superpotencia que es hoy en día.

Mao Zedong había asumido el poder en China tras derrocar al Kuomintang y obligarlos a refugiarse en la hoy conocida Taiwán. Corría el año 1949 cuando el líder comunista tomó el control de la parte continental del país y proclamó la República Popular China el 1 de octubre de ese año. En la primera década Mao llevó a cabo un programa de distribución de la tierra e industrialización con la ayuda de la Unión Soviética. En esos primeros años, a quienes eran considerados “capitalistas” se les fue robando sus tierras y eran encarcelados por las autoridades policiales.

Con los años, las políticas socialistas fueron profundizándose hasta llegar el momento de implementar el “Gran salto adelante”, una campaña de medidas económicas y sociales para llegar al tan anhelado comunismo, que se puso en marcha en 1958, con el objetivo de transformar la economía agraria de China a una industrializada. Algo muy similar a lo hecho décadas atrás por Stalin en Rusia con ligeras modificaciones, junto a la terquedad y prepotencia de Mao para imaginar que en China las recetas soviéticas sí tendrían resultados positivos.

Una de las principales ideas de Mao era crear comunas como unidades económicas “autosuficientes” (muchas veces Hugo Chávez también tuvo este sueño para Venezuela). El líder comunista pensaba que a través de la colectivización de la economía y el trabajo en masa, la producción china de acero llegaría a sobrepasar a las de las potencias europeas.

En 1958 se estableció la primera comuna en la provincia de Henan. Era el inicio oficial del Gran salto adelante (el mayor error político y económico en la historia de China). Luego el modelo fue extendiéndose al resto del país, en la mayoría de casos por medio de la violencia. Se crearon más de veinte mil comunas el primer año, con la idea de industrializar a China.

Esta imposición de fuerza de trabajo para un área exclusiva (el acero), propició que se descuidará el campo de la China rural, perdiendo así grandes porciones de tierras y sembradíos, lo que al poco tiempo condujo a una hambruna sin precedentes. Se estima que solo durante tres años, es decir, desde el 58 al 61, murieron aproximadamente unos cuarenta millones de chinos por hambruna y enfermedades asociadas a la desnutrición. Historiadores de la época cuentan que las personas se aglomeraban alrededor de los graneros del Estado buscando comida, pero Mao nunca mandó a abrirlos, pues tenía el alimento comprometido a pagos a la Unión Soviética.

Por parte del Partido Comunista nunca se aceptó que hubiese escasez de alimentos, una hambruna generalizada, ni gente muriendo. De hecho, Mao culpaba a los campesinos de esconder los alimentos para boicotearle.

Luego de esta tragedia, el Partido Comunista implantó la “Revolución Cultural” con el propósito de recuperar la popularidad perdida gracias al Gran salto adelante que propició un genocidio que sería capaz de extinguir a la población de todo un país como Venezuela o Perú. Dicha revolución, también conocida como la “Gran Revolución Cultural Proletaria”, inició en el año 1966 y se extendió por diez años hasta el fallecimiento de Mao. Esta revolución no fue otra cosa más que la radicalización de la implantación ideológica del comunismo a través de un agresivo culto a la personalidad de Mao, y la autorización a grupos civiles y otros afines a la revolución, para “deshacerse” de quienes se opusieran a los principios fundamentales del partido.

Esto produjo una purga de altos funcionarios, los considerados “reformistas”. Entre los que se destacaban: Deng y Liu, a quienes los maoístas consideraban “derechistas y contrarrevolucionarios”, y también personas que se consideraban subversivas, las cuáles fueron sometidas a encarcelamientos, torturas, confiscación de bienes, trabajos forzados y, en muchos casos, ejecuciones.

Deng Xiaoping con el presidente estadounidense Gerald Ford en 1975. (Wikipedia)

Tras la muerte de Mao y con China sin despegar económicamente, se tuercen las lealtades en el Partido Comunista, a pesar de que Mao elegiría como sucesor a Hua Guoteng. Con el tiempo Deng Xiaoping fue tomando el poder desde las sombras, con el apoyo de una base amplia del partido. La “banda de los cuatro”, conformada por Jian Qing (viuda de Mao), Zhang Chunqiao, Yao Wenyuan y Wang Hongwen, los principales responsables de la implementación de la Revolución cultural, fueron detenidos y expulsados del partido por los crímenes perpetrados, y la influencia del elegido de Mao comenzó a desaparecer.

Durante principios de los años 80 Deng se hizo cargo de las negociaciones con la primera ministra británica Margaret Thatcher, para acordar la devolución de Hong Kong a dominio chino. Esto, aunado al crecimiento económico, le fue dando popularidad. Con el camino despejado y un apoyo casi homogéneo en el Partido Comunista, Xiaoping se encargó de poner en marcha todos los cambios que años más tarde convertirían a China en una superpotencia.

Lo primero que se hizo fue disolver las comunas, permitir la entrada en el juego económico a los emprendedores y a las empresas privadas. Además de aceptar una vez más la inversión extranjera. Esta denominada primera fase, que se dio en los años iniciales a la muerte de Mao, cuando todavía había un núcleo comunista conservador en el poder, propició los cambios iniciales, aunque en un principio no influyeron tan drásticamente en la economía. Esto se debía, en gran parte, a que la población de China había pasado décadas sumidas en un sistema comunista que destruyó las bases educacionales. Durante la época de Mao la información era consideraba subversiva, implicaba un riesgo político, por lo que el conocimiento fue vapuleado. En este tiempo China se alejó de Occidente, del comercio mundial y de la cultura en general. Por esta razón la innovación no era tan sencilla. No habían conocimientos profundos sobre administración, procesos contables, tecnología, diversificación, cadenas de producción u otros menesteres; las única fuerza económica que comenzó a crecer rápidamente fue la del campo, pues a pesar de existir ciertas restricciones en el papel, el Gobierno no impulsaba a sus oficiales a aplicar la ley de forma tajante.

Para 1982 se hace oficial la agricultura privada y se extiende la medida a todo el país, tras durar unos meses aplicada solo en algunas regiones. Entonces empezaron a surgir también con más fuerza los negocios privados en las ciudades que a partir de la improvisación, el acierto y error iban encontrando su propia estabilidad. Rápidamente se comenzó a desmontar el monopolio estatal en diversas áreas de la economía, y se presentó un crecimiento exponencial que el Estado no había previsto. Al momento de liberar los controles en la economía surgieron iniciativas que el Gobierno jamás había planificado, y el capitalismo comenzó a expandirse por China.
La liberación de la economía con el mantenimiento del dote represivo comunista, transformó a China en un Estado capitalista autoritario. Desde el discurso oficial se volvió a glorificar la riqueza, y progresivamente la economía comenzó a crecer en las diversas regiones del país.

Ya en los años 90, la competencia regional se transformó en una gran impulsora de la economía nacional. Con tantos actores y tanta oferta y demanda China se convirtió rápidamente en una potencia económica con el crecimiento promedio más alto del mundo. En 1992 se implementa la reforma de precios, lo cual abrió paso al levantamiento del control de los mismos; también se fueron levantando las medidas proteccionistas y regulaciones, aunque se mantuvieron ciertos monopolios públicos, como es el caso de la banca y el petróleo. En 1994 se da la reforma tributaria, entonces empezó un proceso agresivo de privatización de empresas estatales. De esa forma, en los últimos 40 años, China ha registrado un crecimiento anual de 9.6 %, sacando a más de 700 millones de sus ciudadanos de la pobreza.

China es actualmente una superpotencia mundial gracias al capitalismo (EFE)

En el año 2014 China se convirtió en la nación con el PIB medido en paridad de poder adquisitivo más alto del mundo, y se convirtió además en el mayor exportador e importador de bienes, y la primera potencia industrial.

Sin embargo, es curioso resaltar que a pesar del gran avance económico de China, en la última medición del Índice de Desarrollo Humano, publicada en septiembre de 2018, la República Popular China se encuentra en el puesto 86, muy por debajo de los países del primer mundo, y bastante alejado de Hong Kong, su región especial administrativa que está en el septimo lugar en este índice. A esto se le pueden dar múltiples lecturas, empezando por el hecho de que a pesar de impulsar medidas de economías capitalistas, el Partido Comunista continúa comportándose de manera autoritaria en China, aplicando diversas restricciones de todo tipo a su población y coartando las libertades de sus ciudadanos

Actualmente, China continúa siendo gobernada por un partido único después de 70 años. El Partido Comunista ha logrado sostenerse en pie con las mismas medidas autocráticas del siglo anterior, pero con un sistema económico completamente diferente al diseñado por Mao. Hoy imperan los principios capitalistas implantados por Xiaoping, quien murió en Pekin a los 92 años de edad el 19 de febrero de 1997, pero se mantiene el Estado policial diseñado por Mao. Así China pasó de ser un país autoritario, comunista y pobre, a una nación autoritaria, capitalista, con las mayores riquezas del mundo.

Fuente: es.panampost.com

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