Vendedores se suman al paro, pero para subsistir

Los comerciantes ofertan desde comida, hasta ‘kits’ para las marchas como mascarillas y tabacos.

Tras una semana de no poder cumplir su trabajo con normalidad, muchos ciudadanos decidieron salir a las calles, pero no precisamente a protestar, sino para vender diversos productos y, de esa manera, subsistir.

Es el caso de María Suárez que trabaja al norte de Quito limpiando casas.

Como no podía movilizarme, esos días no pude trabajar”.

Al darse cuenta que el paro no cesaba, Suárez decidió preparar jugo de coco y de tamarindo y venderlo a los manifestantes. “Esta situación me ha dificultado para pagar el arriendo y darles de comer a mis tres nietos”.   

La mujer de 41 años, dice que le da miedo estar “en medio del caos” pero que es la única manera de tener ingresos. 

Laura Shampang viajó desde Conocoto hasta El Arbolito, con una cocineta, ollas y los ingredientes para preparar pristiños. “Ahora me arriesgué a salir a trabajar”, dice la mujer de 50 años que, durante la paralización, ha perdido cerca de $250. “He pasado aburrida y estresada en la casa. Yo no tengo trabajo fijo y es difícil”. 

Shampang  pertenece al 46% de la población que se dedica al trabajo informal, según el INEC. Esto lo ratifica un estudio realizado por Cordes, que señala que, por cada 100 empleados, 46 laboran informalmente. Lo que quiere decir, que este tipo de empleo aumentó en los últimos dos años pues, en 2017, 44 de cada 100 trabajaban informalmente. 

Cordes destaca que, quienes laboran en estas condiciones, son aquellos que no ganan un salario fijo, ni tampoco el básico ($386). 

Ser recursivos  

Sofía Guano vende mote. Pero no fue hasta en el quinto día de paro que se animó a salir. “Gano entre $15 y $20 diarios, me arrepiento de no salir antes porque luego de correr, a la gente le da hambre”, cuenta con una sonrisa.

Ella dice que desde su rol de vendedora ha podido ver la situación desde todos los ángulos: “Hay jóvenes que llegan con la carita sucia, cansados de tanto caminar, pero también policías que se los ve agotados, preocupados (…) que comen rapidito y se van, me da mucha pena”.  (Diario La Hora)

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