¿El Ejecutivo realmente necesita a Seminario?

Andrés Seminario llega hoy al gobierno como nuevo Secretario de Comunicación. A las 17:00 será posesionado. En principio parece un tema secundario y de cocina interna del gobierno. No es así. De por medio está la conexión que tenga el presidente y su administración con el país en un momento tan álgido y peligroso.

Se juega esa sintonía -que puede ser restringida y también crítica- pero necesaria en un momento en que se ve y se siente cómo el país se descuaderna. Esa sintonía y no “mantener en vigor el proyecto político del presidente Lasso” como dijo, esta mañana en Ecuavisa, Iván Correa, secretario de la Administración. De hecho, esa entrevista sirve para entender lo que Seminario tendrá que deconstruir antes de poder dotar al gobierno de una estrategia de comunicación.

¿Y qué tiene que deconstruir? En prioridad, hacer entender al presidente y a su entorno más cercano que así como son neófitos en política y en administración pública, también lo son en comunicación política. Nadie sabrá, en ese punto, qué hubieran hecho Eduardo Bonilla y Leonardo Laso si hubieran podido ejecutar una verdadera estrategia de comunicación.

En Carondelet ellos fueron vistos como los operadores de una estrategia pre-establecida por el presidente y su entorno más cercano. La relación que mejor grafica lo que ocurrió es la que establece un gerente sin asesoría profesional con su departamento de comunicación: que pongan en escena lo que hace y dice. En el gobierno se ha llegado al extremo de pedir a ministros y funcionarios que reproduzcan, hasta en sus cuentas personales, los hashtags oficiales. Esa historiamerece capítulo aparte.

La incomprensión política de la comunicación es un hecho, aunque Iván Correa la niegue. Y para  corroborarla basta escuchar lo que dijo esta mañana a Carlos Rojas. En resumen: el presidente sabe qué quiere, tiene claro el camino y “se comunica correctamente” con los ecuatorianos. ¿Qué necesita, entonces? Alguien -se entiende- que ponga el toque a aquello que está tan claro y decidido.

Eso no es lo que está ocurriendo y el secretario de la Administración ratificó, en minutos, los errores de bulto que comete el Ejecutivo en esta área. Primero: confundir objetivos políticos con estrategia política. Y un proyecto político con estrategia de comunicación. Segundo: minimizar, al punto de no reconocer como un problema grave, las discordancias y equivocaciones garrafales que han hecho cometer -o ha cometido- el presidente Lasso.  Tercero: no admitir que esos errores, como se lo dijo Carlos Rojas, han causado un claro deterioro en la credibilidad del primer mandatario. Cuarto error: creer que el presidente se comunica en forma correcta con los ciudadanos.

El atolladero del cual no sale Carondelet con la comunicación es, en realidad, el resultado de un manejo político errático. El equipo del presidente, si tuviera la valentía de las opiniones, podría resumirlo en una frase: nos metimos en lo que no sabemos y no hemos dejado trabajar a los profesionales.

Preguntas: ¿Dejarán trabajar a Seminario? ¿Admitirán sentarse con él a repensar y configurar la estrategia política y, a partir de ahí, trazar ruta para conectarse con el país que quizá implique cambios en la gestión, en las prioridades, en la forma de entender la política? ¿O ya habrán empezado a catequizarlo para que haga lo que ellos equivocadamente han impuesto -o tratado de imponer- a los que lo precedieron?

Seminario, en entrevistas con Radio Pichincha, ha mostrado manejar teóricamente el tema de la comunicación política. Y de entender lo que está sucediendo con las audiencias en redes sociales, a partir del marco conceptual que ha desarrollado en algunos libros el filósofo surcoreano Byung-Chul Han. Ese filósofo -Gilles Lipovetsky podría ayudar- está contribuyendo a hacer entender, entre otras cosas, que los meros índices -que este gobierno tanto cita- no alcanzan -incluso si fueran todos favorables- a construir lo que él llama “el fondo común” que necesita una sociedad.

Fondo común, ilusión, imaginario político, acuerdo sobre lo fundamental (o cualquier otra denominación) es esencial para enfrentar incluso una adversidad tan cruda como la violencia del narcotráfico. Y todo esto requiere una narrativa; no solo datos.

Si Seminario logra deconstruir las verdades que ha establecido el equipo más cercano del presidente, que explican parte de sus equivocaciones políticas y de comunicación- quizá logre perfilar una estrategia… y aplicarla. (JOSE HERNANDEZ – 4 PELAGATOS)

Foto: El Telégrafo