LA BARBARIE

Varias provincias de nuestro Ecuador como Guayas, Esmeraldas, Manabí, Santo Domingo, y otras en menor escala, hoy viven momentos de crueldad y violencia por parte del narcotráfico, lo que ha obligado a que el presidente Lasso declare estado de excepción por “grave conmoción interna” ante el aumento del crimen.

Por informes de inteligencia policial se conoce que existen 6 bandas criminales: los choneros, chone killers, tigerones, los lagartos, los lobos, y Latin King, que se dedican actividades de sicariato, secuestro, extorsión, asalto, robo y narcotráfico. La mayoría ligadas a carteles mexicanos de la droga como el de Sinaloa, Jalisco Nueva Generación, entre otros.

La violencia está auspiciada por la lucha de los mercados de distribución de la droga, corredores y redes para el envío de cocaína, así como su liderazgo. Esto ha ocasionado las grandes masacres al interior de las cárceles con la misma crueldad que fue llevada a las calles, barrios y sectores donde operan estos grupos. Hoy esta inseguridad ha sido trasladada a las ciudades ecuatorianas en general por el control de los territorios. Tal y como sucede en otros países.

El origen de algunas de estas bandas que actúan al margen de la ley data de la década de 1990 sin mayor protagonismo a diferencia de la crueldad de la actualidad y la utilización de técnicas psicológicas y económicas de intimidación, las amenazas contra la población civil al instalar bombas en sectores de concurrencia masiva como gasolineras y estadios.

Vemos con indignación como ciertos actores y agrupaciones políticas le hacen el juego a la violencia desatada por estas bandas criminales. Su interés por tener ventaja electoral o la consecución del poder en forma ilegítima no les permite ver con claridad el despropósito de sus intereses y su crueldad con los ecuatorianos que queremos vivir en paz y progreso.

La decisión frontal, segura y firme del gobierno nacional de actuar con mano firme contra estos grupos irregulares, en estas guerras no convencionales y contra el crimen organizado da confianza a los ecuatorianos. Debemos felicitar el accionar de la policía y el ejército nacional por su compromiso con nuestro Ecuador, sus ciudadanos y la recuperación de la paz social como mecanismo de desarrollo.

En estos momentos gravitantes para la seguridad interna es indispensable la unidad nacional. Es fundamental dejar de lado el mezquino interés particular por el interés nacional. Las reformas a la Constitución en el ámbito de la seguridad interna y la capacitación en la utilización del uso progresivo de la fuerza son esenciales. Los cambios en la norma penal que castiguen drásticamente y sin opción a mayores recursos los delitos como sicariato, narcotráfico, secuestro y extorsión, no admiten postergaciones.

Dr. Paulo Jordán Morales. Abogado. Dr. Contabilidad y Auditoría. Lic. Ciencias Sociales, Políticas y Económicas.

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