¿Y EL DESARROLLO HUMANO?

Todas las sociedades han emprendido una carrera hacia el desarrollo económico entendido como la capacidad que tiene un país para generar riqueza y un sinónimo de productividad de una nación. Sin embargo, creemos firmemente que este progreso debe estar vinculado al desarrollo del bienestar ciudadano.

Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, se debe situar a los individuos en el centro de toda actividad, de manera que estos gocen de más oportunidades y un alto nivel de vida. Adicionalmente, debe haber una mejor distribución de la renta, crecimiento económico sostenible, conciencia medioambiental, orden social, entre otros.

La Constitución de Montecristi en su Título II, ha desarrollado una serie de capítulos sobre los derechos ciudadanos, que parten con los principios que permiten su aplicación y con derechos que van desde: el buen vivir; de las personas y grupos de atención prioritaria;  de las comunidades, pueblos y nacionalidades; de participación; de libertad; de la naturaleza; de protección y las responsabilidades que tenemos los ciudadanos ecuatorianos en su aplicación.

Los derechos consagrados en esta Constitución, como se suele decir, “son de avanzada” y permitirían un desarrollo de la calidad y condiciones de vida de los ecuatorianos, ya que su aplicación integral garantizaría niveles de vida como los de los países desarrollados.

Ya en la práctica, a los creadores de esta seductora Constitución garantista se les olvidó establecer cómo se financiaría y ejecutaría la aplicación de todos estos derechos. Un ejemplo es el caso de la universalidad y gratuidad de la salud, que nos ha traído una serie de tropiezos y reclamos al no tener la infraestructura física, tecnológica y operativa y al no contar con los recursos económicos suficientes para hacer de la salud un servicio y un derecho sostenible en el tiempo que pueda llegar oportunamente a niños, mujeres embarazadas, adultos, adultos mayores, personas con enfermedades catastróficas, y otros sectores. Un desarrollo humano sostenible sólo será posible cuando tengamos crecimiento económico, cuidado con el medio ambiente y desarrollo social con instituciones fuertes, sin corrupción, respetuosos de la democracia y sus poderes, donde el ciudadano común pueda satisfacer sus necesidades básicas y seamos respetuosos de los derechos humanos. En otras palabras, sólo la prosperidad con matices humanos traerá desarrollo sostenible. Por: Dr. PAULO JORDAN