Lasso tiene agarrado a Correa de mala parte

El momento político parece tan atípico que bien vale la pena señalarlo: no se había visto en este gobierno al presidente Lasso teniendo la iniciativa; en particular frente a la Asamblea y a la oposición. Hasta ahora, ha estado a la defensiva y se ha salvado gracias a haber consolidado una minoría de bloqueo que ha contrarrestado todos los intentos de desestabilización orquestados especialmente por el correísmo, asambleístas de la Izquierda Democrática y de Pachakutik y una franja de independientes. EL PSC, en modo-veleta, ha actuado según la dirección del viento.

Guillermo Lasso terminará el año político relativamente tranquilo. Las mesas de diálogo, instaladas tras la intentona golpista de junio, le permitieron comprar tiempo. La factura llegará después de las elecciones seccionales y la consulta popular y el monto poco o nada tendrá que ver con los resultados de esas dos citas electorales. El 18 de noviembre, la Conaie presidida por Leonidas Iza, hizo saber que en 90 días hará el balance de los resultados de las mesas de diálogo. “De no existir el cumplimiento de los puntos establecidos, de manera integral,  –se lee en las resoluciones– se tomará decisiones contundentes frente a la incapacidad de gobernabilidad e implementación por parte del gobierno nacional”.

Francisco Jiménez, ministro de Gobierno, se encargó de agravar esa factura realizando concesiones absurdas que atentan contra el fisco y las prerrogativas del Ejecutivo. Y entronizó, en un rol protagónico, a Leonidas Iza y a otros dirigentes sociales que nada han ganado en las urnas y cierran filas, incluso alrededor de la condonación de créditos hasta 10 mil dólares, a pesar de haber estado en desacuerdo: el país informado vio esa escena durante la firma del acuerdo.

El mundial de fútbol, las fiestas de Quito, el fin de año, las elecciones seccionales y la consulta popular militan en estas semanas a favor de una tregua social. Se suman algunas movidas hechas desde Carondelet que dan un respiro político al presidente Lasso y le otorgan una ventaja estratégica; coyuntural cierto, pero real.

La consulta popular, de poca trascendencia en el plano institucional, se convirtió en una suerte de paracaídas de emergencia que ayuda al mandatario a encarar las seccionales sin el dramatismo previsto inicialmente. Por dos motivos: crea un escenario que lo habilita a intervenir como protagonista en la lid electoral y lo autoriza a aterrizar con libreto propio.

Esta es una oportunidad que el gobierno creó hábilmente, ya que el mero balance de gobierno siempre es difícil de vender a los electores. La consulta es, además, una plataforma que suma, en época de vacas flacas, para los candidatos oficialistas. Lo saben los socialcristianos cuya incomodidad con la consulta es evidente: usarán en la campaña al gobierno como cabeza de turco, pero tendrán que apoyar -aún con reticencias y matices- el corazón de la consulta.

Para los correístas, acorralados por compromisos non sanctos, la primera pregunta se convirtió en una pesadilla. Y el presidente Lasso no tardó en hacer suyo el tema al dividir el escenario al amparo de una pregunta: ¿“quién podría oponerse a la extradición de personas relacionadas con el tráfico de drogas?”. Por un lado, aquellos que “instauraron la narcopolítica” y son narcos delincuentes o aliados suyos y, por otro, aquellos que quieren “combatir a este enemigo común”.

El correísmo ya está signado -basta ver las redes sociales- como el aliado incondicional del narcotráfico. Un estatus y un rol absolutamente impresentables para un movimiento político decidido, por ahora, a asumirlos. Ninguno de sus portavoces parece aquilatar el sambenito que se han comprado y no imaginan lo que puede implicar convertirse, definitivamente para el país, en el partido de los narcotraficantes.

El correísmo lo intuye -pese a lo que dice- y por eso Correa y los suyos tratan de disimular al hacer campaña contra todas las preguntas de la consulta. Habrá que ver hasta dónde esa estrategia refuerza el campo contrario. En todo caso, el presidente sin querer queriendo tiene, en este punto, al correísmo y a sus aliados contra la pared. No les será fácil escapar al dilema planteado por Lasso: “del lado de los ciudadanos o del lado de los criminales y la violencia”.

Tener el sartén por el mango, quizá hasta marzo, es una noticia para un presidente tan asediado. (JOSE HERNANDEZ – 4 PELAGATOS)

Foto: Presidencia de la República.