Exdocente es sentenciado a 8 años de reclusión por atentado al pudor

Quito (Pichincha).- Rodrigo Daniel C. C., exdocente de la Unidad Educativa Consejo Provincial de Pichincha, fue sentenciado a ocho años de reclusión mayor ordinaria, como autor de atentado al pudor (abuso sexual).

La fiscal del caso, Susana Llumiquinga, especializada en la investigación de delitos de Violencia de Género presentó cerca de diez testimonios –entre otras pruebas– a un Tribunal de Garantías Penales de Pichincha, para demostrar que el exdocente, Rodrigo Daniel C. C., cometió el delito contra una estudiante de 11 años en junio de 2012, en el contexto de un paseo de fin de año lectivo, al que asistió como ayudante del tutor de séptimo año, para reforzar la seguridad de cerca de cuarenta alumnas.

“El mentiroso es usted”

Durante el viaje a la Costa, Rodrigo Daniel C. C. –ejerciendo relación de poder sobre la víctima que viajaba con su mejor amiga en un asiento doble– las ubicó en el sillón junto a la ventana para ocupar el que daba al corredor del bus.

Aprovechando que las niñas se quedaron dormidas, abusó sexualmente de la víctima, quien se dio cuenta de los toqueteos que le propinó el profesor. Asustada, movió su pierna para despertar a su amiga y, al mismo tiempo, fingió despertar. Lo mismo hizo el docente: simular que regresaba del sueño.

El chofer del bus detuvo la marcha en un paradero del camino, entonces las niñas se bajaron a ocupar el baño. La víctima le contó en ese instante lo sucedido a su amiga, quien al regresar al vehículo le pidió al profesor que se vaya a su asiento.

Días después, la niña le contó a la psicóloga del colegio lo ocurrido. La profesional le informó a la rectora de la Unidad Educativa y esta última colocó a la niña frente al profesor, afirmó la víctima.

El docente negó todo. Agregó que era sonámbulo y que no se acordaba de nada. También trató a la víctima de mentirosa; sin embargo, la amiga de la niña le dijo “el mentiroso es usted”.

La madre, al enterarse de este hecho por medio de su hija, puso la denuncia en Fiscalía. En ese tiempo, la mujer recibía llamadas de la madre del agresor –profesora de la misma institución educativa–, quien ofrecía pagar el tratamiento psicológico a cambio de que se retirara la denuncia. También la esposa del ahora sentenciado, pidiéndole que “no actúe de mala fe”, según la información levantada por una experta en la pericia de entorno social.

Años después, en el ciclo lectivo 2016-2017, el profesor volvió a dar clases en dicha institución con nombramiento provisional, según determina un documento informativo de “situación de profesor de la básica matutina”, firmado por la rectora del plantel e ingresado como prueba documental.

El informe hace referencia al problema que el docente tuvo en el ciclo 2011-2012, cuando trabajó bajo contrato hasta terminar el periodo.

Al verlo de nuevo en la Institución, la víctima –que estaba por concluir la secundaria– rompió a llorar en el hombro de su amiga. Entonces, junto con su madre, reabrieron el caso en Fiscalía.

Información jurídica

El exdocente Rodrigo Daniel C. C. fue sentenciado a ocho años de reclusión mayor ordinaria, de acuerdo al artículo 504.1 del Código Penal anterior, que hace relación al atentado al pudor. Actualmente, el delito está tipificado en el artículo 170 (inciso 2 para esta sentencia) del Código Orgánico Integral Penal (vigente desde agosto de 2014) como abuso sexual.

Las dos figuras jurídicas tiene la misma naturaleza: actos de carácter sexual sin acceso carnal. Sin embargo, bajo el principio de favorabilidad, lo sentenciaron de acuerdo al Código Penal vigente a la época de los hechos.

El Tribunal aceptó las circunstancias agravantes que enunció Fiscalía: que era docente (relación de poder/autoridad) y conocer a la víctima con anterioridad. En cuanto a la reparación integral, los jueces impusieron la entrega de 3.000 dólares para la víctima por parte del agresor.

Otra causa en la misma institución

El 2 de diciembre de 2022, Ángel Ramiro G., quien se desempeñaba como conserje en la Unidad Educativa Consejo Provincial de Pichincha –institución educativa en la que estudiaba la víctima– fue sentenciado a nueve años y cuatro meses de prisión por el delito de carácter sexual cometido en las instalaciones del plantel escolar. (FGE)