Los conspis alucinan con un golpe de Estado

El martes 20 de diciembre, los jefes de la alianza socialcristiana y correísta, junto a representantes y aliados de los sectores de las disidencias de la Izquierda Democrática, Pachakutik y algunos independientes, publicaron un comunicado en el que alertan al país sobre un golpe de Estado. Lo califican de blando. No adjuntan prueba alguna pero, según dicen, el gobierno Guillermo Lasso lo tiene listo para estas fiestas de Navidad y Año Nuevo.

En realidad, el comunicado puede ser más útil como una pieza para el estudio emocional de quienes lo firmaron, que un documento de relevancia política con viso de realidad. Está redactado en un tono evidente de histeria que se nota incluso en un detalle cómico: cuando mencionan la paz, lo hacen con mayúsculas como si hablaran de la capital de Bolivia, La Paz (ver párrafo 6).

El estado de paranoia en que se redactó este documento es innegable. Aquí algunas evidencias.

La ficción como factor político.- Lo del golpe de Estado para estos días es, en realidad, un intento para posicionar en la opinión pública un relato falaz antes de irse de vacaciones sin hacer su tarea ni siquiera con el tema de la seguridad en el país. En realidad están muertos del susto y temen que algún juez o Corte los destituya estos días por no haber acatado la orden dada en un recurso de protección de un juez de la Concordia de posesionar al Superintendente de Bancos ya que el domingo pasado, 82 de ellos, no dieron quórum a la sesión donde ese punto estaba agendado. Para que sean destituidos se necesita de la decisión exclusiva de la Corte Constitucional; algo que tomaría tiempo y no ocurrirá, según ha dicho -en términos generales- el presidente de esa institución. Todo es una ficción.

Una amenaza vacía.- En el comunicado, los jefes de la mayoría dicen que si se les destituye, ellos aplicarán al numeral 2 del artículo 130 de la Constitución para destituir a Lasso. Otra salida puramente retórica: no pueden hacerlo porque ya usaron este recurso en junio y la Constitución dice que la legislatura, en su período, sólo puede utilizarlo una vez. 

Pedro Castillo en la colada.- En su amenaza de sacar de la Presidencia a Lasso, los firmantes recurren a lo que ocurrió en Perú con el ex presidente Pedro Castillo, a quien el Congreso destituyó. Ese proceso estaba en camino y se aceleró luego de que Castillo anunciara la disolución del Congreso. El símil no puede ser más alucinado. Además, si equiparan, en el caso de Lasso, lo que hizo el Congreso peruano en contra de Castillo, ¿por qué no hacen lo mismo con la reacción popular que ahora hay en el Perú a favor de Castillo y en contra del Congreso? 

Ahora son guardianes de la democracia.- En el último párrafo estos asambleístas, verdaderos conspiradores a tiempo completo -«conspis» dirían en Colombia- afirman, aunque parece chiste, que si no fuera por ellos, la democracia en el Ecuador ya hubiera colapsado. Llegan a sostener que, “a pesar del descontento del pueblo”, ellos han garantizado la democracia. Se otorgan un diploma que nadie más les daría, como si estuvieran conteniendo el deseo popular de quebrar el sistema. ¿Están tan alucinados que no se percatan de su colosal impopularidad? Y no tienen empacho en decir que su tutela terminará si el Gobierno decide dar el paso con su destitución.

S.O.S, internacional.- En su evidente histeria que les impide distinguir la ficción de la realidad, anuncian que han hecho un llamado a los organismos y tribunales internacionales, entre los que mencionan a la Unión Europea y las Naciones Unidas, para que de forma urgente visiten el Ecuador y “puedan verificar las violaciones al orden constitucional y las pretensiones a eliminar la Función Legislativo”. Es decir, además de conspiradores y alucinados, ridículos. (MARTIN PALLARES – 4 PELAGATOS)

Foto Asamblea Nacional