¿Por qué Lasso pasa de Presidente a candidato?

El presidente Lasso se envalentonó en Washington, dijo que buscará la reelección en 2025. De paso, se hizo un muy flaco favor. No hay, en el panorama, un solo argumento que milite a su favor. Ni siquiera haber hecho quedar como el puerco a esos asambleístas -correístas, nebotistas, de la Izquierda Democrática, Pachakutik e independientes- que osaron publicar un comunicado en el que -colmo de su estulticia- suponen que Lasso prepara, para estos días, un golpe blando.

Sobre el presidente lloverá un catálogo de perjuicios. El primero es haberse puesto a competir con la noticia sobre su reunión con el presidente Biden. Hay allí una serie de mensajes que no pasan desapercibidos en la región. Y también para los organismos internacionales, a pesar de que el momento es bueno para Ecuador que acaba de firmar el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Es claro que no podía haber una noticia-bomba en el plano comercial en el cual el país arrastra los pies desde que el correísmo decidió tirar por la borda el trabajo hecho por los gobiernos que lo precedieron relativos a un TLC con Estados Unidos.

Tampoco hay avances significativos -en la magnitud que esperaba el gobierno cuando habló de un Plan Ecuador- en el campo de la seguridad. Se habló de 5.000 millones de dólares. No todos los días, sin embargo, se produce un encuentro con el presidente de EE:UU. Con su anuncio, el presidente ecuatoriano opacó el deseo de la opinión -bastante parca en temas internacionales- de querer conocer los resultados políticos de la cumbre de presidentes. En cifras, es bastante pobre.

El presidente Lasso habló de su reelección de una forma nada improvisada. ¿Qué persigue? A corto plazo, se puso en un callejón minado: lleva 19 meses, le faltan 29 meses y su gestión no tiene calificaciones altas: anunciar que buscará la reelección no mejorará sus porcentajes y lo expone, en cambio, a todo tipo de interrogantes y hasta chistes. ¿Por qué, en esas condiciones, advirtió que buscará la reelección?

¿Por qué lo hace en vísperas de una consulta en la cual, lejos de personalizar el evento, como suele hacerlo la oposición para convertirlo en un referendo sobre quién pregunta, el presidente requiere lo contrario: poner el acento sobre las ocho preguntas?

¿Por qué Guillermo Lasso, frente a una oposición cuya única obsesión ha sido botarlo del cargo, se arriesga a enturbiar una gestión que, por lo dicho, está decidido a llevar hasta el 2025? Es decir, ¿por qué quema el último cartucho cuando tenía todavía a su alcance el uso de la muerte cruzada que, tal y como puso las cosas, lo único que haría es adelantar las elecciones con él en el papel estelar? Nada gana, al parecer el presidente. Pierde. Y mucho.

Ahora, si mantiene su propósito, pone toda su gestión bajo sospecha. Todo lo que diga y haga será endosado a su decisión de ser candidato. Lasso cometió la proeza de abrir la elección presidencial-2025 antes de las elecciones seccionales-2023. De paso suministra un argumento a esa oposición golpista y mediocre que incluso se va de  vacaciones sin reformar algunos cuerpos legales y sin fortalecer la capacidad del Estado en el campo de la seguridad.

Esos asambleístas no votarán nada (si alguna esperanza quedaba en ese sentido) que pueda favorecer, hasta indirectamente, la figura de Lasso. Es posible que así se empantanen aún más las reformas que se han vuelto tabú en el país: la reforma laboral, por ejemplo. Nadie engorda chanchos ajenos, dice una expresión popular…

En esa letanía de perjuicios que se echó encima el presidente, con su envalentonada en Washington, uno merece capítulo aparte: su deseo de acercar más la ciudadanía a la realidad, arrancándola del relato  simplón de oportunistas y populistas. Ahora todo parecerá campaña. Y el costo de ese despropósito ya lo pagó el país con Correa que, precisamente, nunca paró de estar en campaña. 29 meses en esas condiciones, se antoja un problema político y de comunicación para un presidente que se había propuesto manejar racionalmente el manicomio político nacional.

El presidente Lasso se puso así más minas en el camino. Y a menos que quiera adelantar las elecciones, produciendo una muerte cruzada, no se entiende qué gana él y el país con su confesión. (JOSE HERNANDEZ – 4 PELAGATOS)

Foto: Presidencia de la República.