Entre el optimismo y la nostalgia, así celebrarán la Navidad quienes pernoctan en los semáforos

“Nunca bajemos la cabeza, sea por lo que estemos pasando”, dijo doña Mariela Celi, de 47 años, venezolana que desde hace tres años vive en Ecuador.

A ella todos los días se la encuentra en las calles 25 de Junio y Junín, en las tardes sale con su bolsito donde lleva la mercadería del día, por ahora son paquetes de fundas para la basura a $1 o acepta la ayuda de personas que al ver su situación le dejan unas monedas, para ella cualquier colaboración es “una bendición”.

Pero, no está sola la acompaña su hijo Maykel, puesto que no puede dejarlo solo en el lugar donde residen.

Al preguntarle ¿Cómo va a pasar en Navidad?, tomó un tiempo para respirar y aguantar las lágrimas y luego solo dijo, “Voy a pasar la Navidad muy duro porque no estoy con mi familia, no tengo nada que festejar estamos muy lejos”

Es por eso que, al estar a pocos días de culminar el año, en este mes de diciembre que se lo considera de esperanza y fe, el equipo de Diario Correo salió a preguntar a algunas personas ¿Cómo pasarán la Navidad?, mostrando la otra cara de la moneda, donde la nostalgia es un sentimiento latente es la Nochebuena, pero hay otras personas que a pesar de lo que viven miran con optimismo.

Como don José Alonso Castillo, de 63 años, es de Loja, pero radicado en Machala, mencionó que hace unos años tuvo un accidente eléctrico lo que lo dejó con discapacidad para caminar, él se moviliza con ayuda de un triciclo adaptado con el pedal para las manos.

Él pide ayuda a las personas que pasan con sus vehículos debajo del paso a desnivel, que se ha vuelto su punto; menciona que el dinero que recibe por su jubilación no le alcanza, sobre todo ahora que su esposa espera un bebé.

Pero eso no lo desalienta, le da ‘fuerza’ porque según su fe, “Dios no deja desamparados a sus hijos sin comer”, es así que expresa que en Nochebuena pasará con su familia y tratar de realizar una cena con un pollo, una torta y contento por la llegada de su hijo.

A unos pocos metros de don José, se encontraba Freddy Gustavo Orozco, de 49 años, un comerciante santarroseño que todos los días viaja a Machala para vender sus artículos como tomatodos o vinil para carros desde hace tres años para poder “salir adelante”.

Es separado y sus hijos viven con la mamá, él en cambio vive con sus padres y se encarga de los gastos de su padre que es discapacitado desde que tuvo un accidente cerebrovascular, sus recursos económicos son mínimos por lo que al preguntarle ¿Cómo va a pasar Navidad?, dijo, “Lo que Dios decida”.

A esta historia se suma Segundo Chávez, él tiene dificultad al hablar, carece de su brazo derecho y con un constante dolor en la pierna por lo que mencionó que eso le impide conseguir empleo y tiene que salir todos los días a pedir dinero siempre en el mismo sitio en las calles 25 de Junio y Tarqui.

Él tiene una hermana, pero mencionó que vive lejos por lo cual él vive solo, por eso dijo que en Navidad no tiene nada previsto y solo espera “Lo que Dios le diga”, porque hay gente de buen corazón que le va a dejar “cualquier cosita”. (MARIA JOSE ALBA – DIARIO CORREO)