Muerte de ocho bebés en Cuba tumba el mito de su sistema de salud

La Habana, 22 ene (EFE).- La muerte en los últimos días en un hospital de La Habana de ocho bebés prematuros y con bajo peso -cuatro de ellos presuntamente con sepsis- ha puesto el foco en el estado de la sanidad pública de Cuba, que ha sido el mito que el régimen comunista ha vendido al mundo desde 1959.

    Dolores y su esposo Germán –nombres ficticios– no se imaginaron lo que el Ministerio de Salud Pública (Minsap) informaría sobre lo que pasó en el hospital en el que nació su hijo hace apenas unos días. Hasta antes del comunicado, solo les quedaba la mala experiencia que vivieron en el centro conocido como “Hijas de Galicia”.

    “Solo al tercer día de estar ahí pasaron a limpiar su cuarto, que compartía con otra persona. Ya a las 10 de la noche no había ningún médico por si te daba algún dolor”, le cuenta Germán a EFE.

    Un día antes de que dieran de alta a Dolores, la pareja se enteró de que cuatro recién nacidos habían muerto ahí. “Se podrá imaginar que, a raíz de eso, todas las mamás se estaban yendo de alta por su propia cuenta”, lamenta.

    El Minsap, que ha reconocido un aumento de las complicaciones en neonatos desde «la segunda quincena de diciembre», asegura que tras la muerte de los ocho bebés «se han adoptado medidas para hacer frente” a la situación que expone la realidad de la salud en Cuba.

    Deterioro en hospitales

    El caso del «Hijas de Galicia» no es una anécdota. Los expertos coinciden en advertir del deterioro del sistema sanitario de un país que durante décadas se ha vendido al mundo como una supuesta potencia sanitaria.

    Según un análisis del economista cubano Carmelo Mesa-Lago, publicado en el medio independiente El Toque y que toma cifras de los anuarios estadísticos oficiales, el régimen ha recortado desde 2007 el gasto social para ajustarlo a su capacidad económica.

    Esto, afirma Mesa-Lago, redujo de forma importante los recursos para la financiación en asistencia social y la sanidad pública.

    De acuerdo con el anuario estadístico de 2020 del Minsap –el último disponible–, Cuba cuenta con más de 90 médicos por cada 10.000 habitantes, prácticamente el triple de lo que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS). Pero surge una pregunta válida: ¿Cuál es la calidad de la formación de estos médicos?

    Sin embargo, Mesa-Lago explica, en conversación telefónica con EFE, que alrededor de la mitad de los médicos de familia está en el extranjero. La exportación de servicios profesionales, sobre todo sanitarios, es la principal fuente de divisas de Cuba, por encima del turismo y las remesas, un sistema calificado como esclavista por el hecho de que la dictadura se queda con aproximadamente 95 % de esos ingresos, según denuncias hechas desde México, donde ha proliferado en los últimos años el envío de médicos cubanos.

    El profesor emérito de Economía y Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Pittsburgh (Pensilvania, EE. UU.), también subrayó que el número de hospitales decreció entre 2008 y 2021, llegando a caer 32 %, según las cifras oficiales.

    “Es claro que ha habido un deterioro considerable en el sistema de salud”, concluye.

    Este descenso contrasta con las inversiones que ha desembolsado el Estado en otras ramas, como la construcción de hoteles.

    De hecho, según la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (Onei), Cuba invirtió entre enero y septiembre de 2022 quince veces más en construcción de hoteles y otras actividades inmobiliarias que en servicios sociales y salud.

    Falta de medicamentos

    El deterioro del que habla Mesa-Lago no son solo cifras. Muchos cubanos han tenido o conocen alguien con una mala experiencia. Y el estado de los hospitales es, en muchos casos, evidente a simple vista.

    A esto se suma las carencias propias de un país bajo una dictadura comunista en una profunda crisis económica que se ha agudizado desde hace más de dos años y que se extiende a cuestiones vitales como la falta de material sanitario básico y medicamentos.

    El economista agrega que en el caso de la falta de medicinas, el origen podría estar en China y no en Estados Unidos.

    “China exportaba (a la isla) insumos para la producción de medicinas y eso lo paró porque Cuba tenía un déficit comercial enorme con ese país. Se estima que reponer los fármacos no disponibles del cuadro básico costaría 500 millones de dólares e importar los insumos otros 500”, agrega.

    El grupo estatal de la industria biofarmacéutica (BioCubaFarma) aseguró en mayo pasado que 94 % del desabastecimiento se explica por la “no disponibilidad de materias primas”.

    En una reciente entrevista en el diario regional del régimen Escambray, Ángel Luis Chacón, director general de la Empresa Comercializadora y Distribuidora de Medicamentos (Emcomed), señaló que más de 50 % del cuadro básico de medicinas “ha estado afectado”.

    La agencia EFE intentó contactar a algún responsable del Minsap para incluir su posición, pero por el momento no ha obtenido respuesta.

    Fuente: panampost.com