Mohamed V, el rey de Malasia que renunció al trono por una exmiss rusa, se divorcia siete meses después

Ni Juego de tronos podía prever tamaño desenlace. La fantasía fuera de las distopías seriéfilas. Ni en el propio titular cabe toda la información que es necesaria para comprender qué ha ocurrido estos meses en el backstage de los palacios de Malasia. Recapitulemos. Hace unos siete meses, en noviembre de 2018, la boda del rey del país asiático, Mohamed V, sultán de Kelantan, con la exmiss rusa Rihana Oksana Voevodina sorprendió a propios y extraños: se celebró en Moscú el día 22, en la más estricta intimidad, con ella ya convertida al Islam (fue entonces cuando se puso el nombre de Petra Rihana), con comida halal y nada de alcohol, con un baile nupcial al ritmo del All of me de John Legend… Pero desde el primer día, aunque mezclaran ritos malayos y costumbres rusas en la ceremonia, les acompañó la polémica: que si menudo pasado tiene la joven de 25 años (él tiene 24 más, 49), dado que fue concursante en un reality; o que en un estado regido por las formas, los protocolos y las discreciones, ella había tenido (y tenía) una tremenda exposición mediática, aunque ella se quitase sus redes sociales. El caso es que el amor lo pudo todo y Mohamed V renunció al trono el pasado enero después de dos años (allí el puesto de rey es rotatorio, por lo que le quedaban otros dos años de mandato) para poder estar con Rihana Oksana sin que los prejuicios monárquicos entorpecieran el camino que habían emprendido juntos. Y eso que, antes del anuncio, que hizo el domingo 6 de enero (el día de Reyes, que menuda casualidad), acababa de reincorporarse al puesto tras unos meses de baja (allí los monarcas pueden pedir la baja) por estar en tratamiento debido a una enfermedad que nunca se reveló. El divorcio Pero esta relación de poder y belleza entre Mohamed V y Miss Moscú 2015, que comenzó en 2017 cuando ambos se conocieron, ha llegado a su fin. Y además, de la forma más tajante posible. Aunque, de tan tajante, ella no se ha dado ni cuenta ni se ha dado por aludida. Continuamos. En mayo, el día 21, nace su primer hijo, Ismail Leon, y todo parece predestinado para que este cuento de princesas vaya viento en popa, a pesar de las habladurías y la posición en contra de varios de los sectores más radicales del país. Hasta el 22 de junio, un mes después y siete meses tras la renuncia y la boda. Ese día Mohamed V, rey de Malasia y sultán de Kelantan, solicita el divorcio a un tribunal, que lo da por válido solo nueve días después, el 1 de julio. Pero, a pesar de los rumores de que las cosas no van bien en palacio, no se hace oficial. Ha sido ahora, cuando se ha revelado el documento legal, que ya no saben en la sociedad malaya qué esperar del siguiente movimiento de ambos. Porque Mohamed se ha divorciado de Rihana por la triple talaq. ¿Qué es esto? Pues un procedimiento permitido en la ley islámica por el cual el marido solo necesita pronuncia tres veces la palabra talaq («divorcio») para que este se haga efectivo y pueda abandonar a su esposa. Y así ha sido. Esta decisión personal, unilateral e irrevocable del monarca ha hecho que se avive la creencia de que no ha sido una separación de mutuo acuerdo (también aquí hay mucho Sherlock Holmes, porque los propios medios locales han afirmado que ha sido «nada amistosa, más bien lo contrario»), pero que no ha hecho que Rihana Oksana Voevodina se dé por enterada. Se desconocen los motivos del divorcio. Y ninguna de las dos partes ha querido hacer declaraciones al respecto. Excepto un comunicado desde palacio, en el que se explicita, muy sutilmente, que dejen de referirse a «ciertos individuos» con sus títulos reales, en clara referencia a la Reina de Kelantan. Divorci¿qué? Mientras, el abogado de Petra Rihana Oksana asegura que no han recibido ninguna documentación ni notificación. Y ella, como cualquier persona a la que han dejado, pues se abrió el día 3 de junio, intuyendo lo que iba a pasar, una nueva cuenta de Instagram. Lo raro es lo que está subiendo a dicha cuenta: fotos familiares que se han hecho estos meses, todos felices, con su pequeño Ismail Leon, en blanco y negro… Y todas ellas con enorme declaraciones de amor hacia su (ex)marido. Incluso después del día 22, el día de la triple talaq, cuando se solicitó el divorcio. Las publicaciones cuentan cómo se conocieron e iniciaron su idílico amor o cómo llegó a convertirse en su feliz esposa. Ni una palabra sobre el divorcio o el posible divorcio, porque ya no saben los malayos qué pensar. Porque, además, las fotografías están geolocalizadas desde Kuala Lumpur, la capital de Malasia, pero allí los ciudadanos no la ven. Seguramente porque sea una treta, dado que su abogado ha confirmado que Petra Rihana Oksana está en Moscú con el bebé. Vive en una casa cerca de la de sus padres, con todo pagado por Mohamed V, quien no tiene intención de que les falte de nada, sobre todo a su hijo, como aseguran varios medios del país. El letrado, que ha asegurado que Rihana Oksana «se casó para siempre y sigue casada» porque está «profundamente enamorada del rey», cree que todo esto se debe únicamente a intrigas políticas. Es decir, que cabe la posibilidad de que todo esto siga siendo una historia de amor y la distacia y el rápido divorcio haya sido por su propia seguridad y la del niño. O no. Lo que decíamos: ni Juego de Tronos. 

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