Correa, el benigno

De la época del correato se está evidenciando los casos en que hasta las farras de cumpleaños se habrían pagado con contribuciones, o por entrega de dinero, o por facturaciones indebidas, de empresas o personas contratistas del Estado.

Correa “le ganó” el 2 010 una casación al Banco del Pichincha, que fue condenado a indemnizarlo con USD 600.000, por haberlo mantenido en la central de riesgo, cuando ese banco compró una cartera que había sido del Banco La Previsora, que quebró el año 2000, donde había una deuda de USD 140; y, entonces, expresó que para él era “… un dilema moral y ético”.

“Haré lo que diga el pueblo ecuatoriano en esto. Nunca he tenido apego al dinero, nací pobre y moriré pobre”, Al final cobró los USD 600.000 y los invirtió en un inmueble y en algo más en el exterior.

El año 2010 siguió acción penal contra el diario El Universo, sus directivos y representantes legales; y, su columnista Emilio Palacio, respecto al artículo de éste, ‘No a las Mentiras’, publicado el 6 de febrero del 2011, sobre el 30 de septiembre del 2010, cuando fue a provocar violencia en el recinto de la Policía Nacional y luego ordenó una feroz represión contra el personal de la Policía que estaba alrededor del Hospital de esta institución.

En la manipulación de la justicia, obtuvo una sentencia condenatoria en contra de los acusados por USD 40 millones y tres años de cárcel, entre otros componentes de ésta.

En la audiencia del 19 de julio del 2011, en presencia de Rafael Correa, intervine como abogado de Emilio Palacio.

Al cierre de la audiencia, un ex dirigente estudiantil, me alertó “la orden es agredirlo físicamente”.

De hecho, le echaron huevos. El acuerdo con Palacio fue “vamos caminando, es más seguro y será más visible cualquier agresión”.

Lo hicimos, caminamos desde el Parque Centenario hasta mi oficina Córdova y P. Ycaza, sitio en que ya estaba apostada la policía, para impedir que terceros suban a la oficina.

El 27 de febrero del 2012, Correa anunció el “perdón a los acusados”, concediéndoles la remisión de las condenas. Fue, en ceremonia fastuosa, con el Gabinete y el Cuerpo Diplomático, transmitida por cadena nacional de radio y televisión y con traducción simultánea al inglés y al francés, en el Palacio de Gobierno. Pasó de perseguidor a “benigno”.

Una reciente resolución de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), ordena al Estado ecuatoriano ofrecer disculpas públicas a los condenados y “perdonados” del caso El Universo.

¿Cuándo el Presidente Moreno lo hará? Debería hacerlo en escenario similar al utilizado por Correa, para asumir ser “benigno”. (León Róldos – Diario El Comercio)

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