A PESAR DE LAS MEDIDAS, LOS SUBSIDIOS A LA INDUSTRIA PETROLERA SE MANTIENEN

Se dice públicamente que se eliminaron los subsidios al petróleo y que esta medida está a tono con las demandas ambientales. La verdad es que el ritmo actual de extracción de combustibles fósiles está rebasando los límites biogeológicos del planeta, y también del país, pues las fronteras de extracción son zonas muy frágiles: por ejemplo, el Yasuní.

Pero, mientras se retira el subsidio a los consumidores, se mantiene, e incluso se incrementa, la subvención a las industrias petroleras.

La industria del petróleo es una de las actividades más subsidiadas en el mundo. Estimaciones conservadoras sitúan los subsidios directos de Estados Unidos a la industria de combustibles fósiles en aproximadamente $ 20 mil millones por año (1). Esta cifra podría llegar globalmente a los 500 mil millones solo para la extracción de petróleo y gas, sin contar los subsidios a la industria del carbón (2).

Esta industria ha logrado siempre la aplicación de una combinación de medidas que incluyen precios locales subsidiados que fomentan la cultura del automóvil, un vasto aparato de propaganda, y también la construcción de más y más carreteras. Pero además, los constantes acuerdos y políticas para mantener y aumentar la actividad petrolera como eje de la economía, la desregulación de las normas ambientales, incluyendo las de conservación, permitiendo la ampliación de la frontera petrolera sobre áreas protegidas, ecosistemas frágiles o territorios indígenas para incorporarlas a la explotación de hidrocarburos fósiles. A esto se suman diversas estrategias para reducir costos de sus operaciones y un amplio dispositivo para evadir las responsabilidades sociales y ambientales.

Si de algo sabemos en el Ecuador es sobre los impactos locales y globales del petróleo. Solo en el caso Chevron Texaco se calcula que el daño provocado fue de 9.500 millones de dólares. Sin embargo, a pesar de haber una sentencia a favor de los demandantes, el gobierno anterior pagó 112 millones de dólares a la empresa y el actual gobierno aceptó la resolución de arbitraje que la exonera de sus responsabilidades.

Subsidiar una industria con impactos negativos tan grandes es difícil de justificar. Sin embargo, se lo hace, y esto determina que el petróleo sea la fuente de energía más barata, a pesar de ser una de las más contaminantes.

Hay diferentes formas de subsidios directos, que incluyen las exenciones fiscales; las erogaciones y ventajas frente a la disminución de la producción -que incluyen ampliar el tiempo de los contratos; la entrega a las empresas nuevos territorios para la extracción; los créditos por inversión para aplicar diferentes tecnologías; créditos tributarios por combustibles, energía, materiales, e insumos; la deducción del impuesto a la renta; e, incluso, incentivos para la aplicación de la llamada “captura y secuestro de carbono” (3).

Incluso otros temas contenidos en el Decreto 883, como es la reducción de las vacaciones de los trabajadores públicos, y la entrega de un día de salario, son formas de subsidiar a la industria petrolera nacional.

Hay también otros subsidios indirectos como la construcción de carreteras, oleoductos, infraestructura para servir a esta industria, que abaratan los costos de extracción y de transporte.

La contaminación y la falta de exigencia de reparación es otra forma de subsidio.

Una verdadera transformación energética empieza parando las fronteras, sincerando los costos de extracción y por supuesto reduciendo también el consumo.

Pero lo que se está impulsando es lo contrario: ampliar la extracción, e incluso el país saldrá de la OPEP el 2020, pues limitaba la extracción como mecanismo de corrección de precios. De hecho, se ha incorporado en la Proforma del Presupuesto General del Estado 2019 la explotación del campo petrolero Ishpingo, ubicado en el corazón del Yasuní, zona de amortiguamiento y territorio de Pueblos Indígenas en Aislamiento Voluntario.

Y en cuanto al consumo, se continúa apostando a la agroindustria, a la minería, propuestas que aumentan el consumo de los combustibles fósiles.

ACCIÓN ECOLÓGICA

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