Violencia: la Conaie se proclama impune

Si se agrede sexualmente a una chica, la culpa es de ella por la minifalda que llevaba puesta. La perversión de este argumento, según el cual la víctima es responsable de su tragedia y el agresor actúa empujado por la incitación de la que fue objeto, es el que está utilizando el movimiento indígena para justificar los daños ocasionados al sector petrolero durante las protestas de octubre.

Según Andrés Tapia, uno de los dirigentes indígenas de la Conaie y jefe de comunicación de la Confeniae, es el gobierno de Lenín Moreno -no quienes cometieron los ataques a los más de 100 pozos petroleros- el que debe responder por las pérdidas ocasionadas por los daños en los yacimientos y por el crudo que el país dejó de exportar.

Suena inverosímil el razonamiento, pero Tapia lo usó para al responder las preguntas de la revista Criterios de la Cámara de Comercio de Quito. «El Gobierno está en la obligación de responder por lo que ha pasado. Porque el paro se genera por un descontento popular a las medidas económicas. Si se pretende endilgar la responsabilidad a las personas que realizaron la medida de hecho sería evadir las responsabilidades que tiene el Gobierno sobre todo».  Según él, los ataques que paralizaron los pozos petroleros, que entre daños y lucro cesante puede sumar más de 100 millones de dólares, fueron legítimos porque fueron hechos dentro del marco de un paro. «Nosotros sí legitimamos esas acciones porque están en el marco del paro»: lo dice Tapia como si todo aquello que ocurrió durante el paro estuviera cubierto por un manto de santidad que lo libra de responsabilidad.

Siguiendo su razonamiento, es posible que nadie asuma las responsabilidades de sus actos, porque siempre habrá un motivo que las justifique: un asesino podría decir que el responsable de sus crímenes es el sistema que lo tiene malhumorado, o los terroristas de ISIS justificar sus ataques con el argumento de que los herejes de Occidente no honran al Profeta. Si se llegara a institucionalizar la doctrina de Tapia siempre habrá un atajo para la impunidad absoluta. ¿Qué gobierno en el Ecuador o en el mundo puede garantizar que no existe ni un solo motivo para el descontento popular?

La lógica de Tapia no sería tan trascendente si solo fuera suya. Pero no lo es. Lo que dijo a Criterios se inscribe en lo que ha venido sosteniendo la Conaie frente a los hechos de violencia que se produjeron durante esos 12 días de caos e intimidación. La dirigencia indígena no ha asumido ni una pizca de responsabilidad por los ataques a las fincas florícolas ni por los actos violentos que se registraron incluso antes que se hayan denunciado las supuestas infiltraciones del correísmo violento. Una de las manifestaciones más patéticas, de esta lógica, es que se esté diciendo que la investigación fiscal que se ha iniciado por el caso de secuestro a policías y periodistas en el Ágora de la Casa de la Cultura (un hecho que fue visto en vivo y en directo) es prueba de persecución. O que se diga que la Conaie no puede ir a un diálogo con el gobierno si la Justicia inicia procesos en contra de sus dirigentes por atentados a la propiedad privada cometidos durante las protestas.

El razonamiento del comunicador de la Conaie ha sido el eje de la posición de la Conaie durante las primeras jornadas de testimonios hechos a la misión de la Comisión de Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos, OEA. Su representante está en Quito para investigar las supuestas violaciones a los derechos humanos durante las protestas. En estas jornadas, tanto los dirigentes indígenas como algunos miembros de sus bases han mantenido un relato según el cual la Policía y las Fuerzas Armadas reprimieron brutalmente a los indígenas sin ningún motivo aparente. Sostener que no hay responsabilidades por los actos violentos que pudieron cometer o socapar los indígenas, es parte fundamental del esfuerzo que el movimiento hace para desarrollar y luego posicionar un relato épico donde, como se repite hasta la saciedad en las emisoras de radio de la Conaie, se cometió una matanza y un genocidio en contra de las poblaciones indígenas que luchaban por el interés de todo el país. Todo lo cual es falso.

Tapia, con su razonamiento, no solo que pretende liberar a la Conaie y al movimiento indígena de cualquier responsabilidad ante lo ocurrido, sino que inhabilita a la dirigencia de ese colectivo social a llegar a algún acuerdo con este gobierno o cualquier otro sector social. Los dirigentes de esa organización no tienen, según él, capacidad de controlar lo que hagan sus bases. Cuando el entrevistador de Criterios le tocó el tema de las supuestas infiltraciones violentas del correísmo, Tapia dijo que «la gente que no aguantó y accionó. La gente se organizó y decidió que eso tenía que hacer. Podíamos no estar de acuerdo en incendiar el campamento de la empresa, pero fue lo que gente decidió».  En otras palabras, ni el movimiento indígena tiene responsabilidad en los destrozos porque la culpa es del descontento creado por el Gobierno ni la dirigencia tiene capacidad de control sobre sus bases por lo que tampoco puede responder por lo que ellas hagan. Viva la impunidad. (Martín Pallares – 4 Pelagatos)

Foto: Gianna Benalcázar-Criterios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *